El régimen cubano aseguró que los supuestos planes de la administración de Donald Trump para «tomar Cuba» están condenados al fracaso, en momentos de creciente presión de Washington sobre La Habana.
El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío abordó el tema durante una extensa entrevista concedida al programa estadounidense Breaking Points, en la que defendió la capacidad del gobierno cubano para resistir la estrategia de presión de Estados Unidos.
La entrevista fue difundida en redes sociales por el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores Ernesto Soberón Guzmán, quien resumió el mensaje de Fernández de Cossío asegurando que los «planes» de Trump para tomar Cuba «fracasarán».
Durante la conversación, el viceministro del MINREX sostuvo que el objetivo de Washington es «tomar el control de Cuba» (take over Cuba), aunque añadió: «sea lo que sea que eso signifique».
Según el diplomático, la política estadounidense busca elevar las dificultades que enfrenta la población hasta generar suficiente presión interna contra las autoridades cubanas e incluso provocar el derrocamiento del régimen.
Fernández de Cossío afirmó, sin embargo, que esa estrategia no conseguirá su objetivo.
«No va a hacer que el gobierno colapse», aseguró, antes de descartar que las autoridades cubanas terminen renunciando a su soberanía y aceptando las exigencias de Washington.
El asunto reapareció más adelante en la entrevista, cuando los presentadores abordaron las recientes actuaciones de Estados Unidos en Venezuela y preguntaron directamente a Fernández de Cossío si ese país podría convertirse en un modelo que Washington intentara aplicar en Cuba.
«Podrían intentarlo», respondió el viceministro. Sin embargo, aseguró que Estados Unidos terminaría comprendiendo que ese intento fracasaría y justificó su afirmación señalando las diferencias entre ambos países.
«Es un país diferente, una realidad diferente», afirmó.
El diplomático también cuestionó la política exterior de la administración Trump y su doctrina de «paz mediante la fuerza», que interpretó como una estrategia destinada a imponer los intereses estadounidenses mediante el poder y la coerción.
Las declaraciones llegan en un contexto de fuerte presión de Washington sobre La Habana y de una profunda crisis económica y energética en la isla, cuya gravedad el propio Fernández de Cossío reconoció ampliamente durante la entrevista, aunque responsabilizó de ella fundamentalmente a las sanciones estadounidenses.
Pese a reconocer la severidad de la situación interna, el funcionario insistió en que la presión estadounidense no desembocará en el colapso del gobierno.
En otro momento de la entrevista, el diplomático reveló además que La Habana y Washington mantienen contactos y han celebrado «algunas reuniones», aunque aclaró que no existe actualmente un mecanismo permanente de diálogo y calificó esos intercambios como conversaciones de comunicación, no como negociaciones.
El viceministro aseguró también que Cuba atraviesa una transformación social y económica «más profunda que en cualquier momento desde la década de 1960», caracterizada por una mayor participación del mercado y una expansión del sector privado.
Reconoció que esos cambios generan preocupación dentro de la propia sociedad cubana y admitió que el gobierno desconoce cuál será finalmente su resultado.
«No sabemos cuál va a ser el resultado, pero necesitamos hacer algo para cambiar la realidad actual», afirmó.
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