
Una propuesta de rezonificación que permitiría levantar edificios de hasta 12 pisos en zonas de La Pequeña Habana divide a residentes, activistas y autoridades de Miami, en lo que podría ser la transformación urbana más profunda del histórico barrio cubano en décadas.
El miércoles, la Junta de Planificación y Zonificación de Miami aprobó el paquete con una votación de siete a tres, tras un acalorado debate público. La propuesta aún debe superar la revisión de la Comisión de Miami, que tendrá la última palabra en los próximos meses.
El plan abarca unas 460 propiedades —cerca de 100 acres— principalmente a lo largo de la Calle 7 y parte de la Calle 9 del suroeste. En zonas donde hoy se permiten edificios de hasta tres pisos, la nueva normativa habilitaría construcciones de hasta cinco. En otras áreas, la altura máxima subiría a ocho pisos, y hasta 12 con ciertos incentivos.
La Calle Ocho queda excluida de este plan porque ya permite estructuras de mayor altura.
El principal impulsor de la iniciativa es el comisionado Rolando Escalona, del Distrito 3, que incluye La Pequeña Habana. Su argumento central no es solo aumentar la oferta de viviendas, sino recuperar el control municipal frente a la Ley Live Local, una norma estatal de Florida que permite a proyectos de vivienda asequible saltarse las restricciones locales de altura y densidad sin aprobación del gobierno de la ciudad.
«No queremos perder la identidad de La Pequeña Habana. Cuando haces Live Local tú no tienes como ciudad ningún control y la razón principal es para combatir precisamente eso», declaró Escalona.
El funcionario asegura que para recuperar ese control, la propuesta contempla crear un Distrito de Revitalización del Vecindario (NRD, por sus siglas en inglés), con reglas propias de construcción. Bajo ese esquema, los desarrolladores que quieran mayor densidad deberían ofrecer unidades de vivienda asequible a cambio.
«En el NRD nosotros podemos tener especificaciones. Si quieres tener más densidad, tienes que darme tantas viviendas que sean affordable housing», explicó el comisionado.
Sin embargo, una crítica central señalada por analistas es que la ordenanza en sí no obliga a incluir unidades asequibles, aunque la ciudad sostiene que la mayor densidad «puede facilitar» ese tipo de vivienda.
Escalona fue enfático en marcar una línea: «Yo, como comisionado, no quiero que La Pequeña Habana se convierta en Brickell. Has escuchado muchas veces la idea de West Brickell. Absolutamente no».
Yvonne Bayona, residente de la zona, resumió la angustia de muchos vecinos: «¿Qué nos va a pasar cuando todos estos edificios los empiecen a levantar? Nos va a afectar muchísimo. No va a haber suficiente parqueo. Es un desastre».
Activistas también piden frenar el ritmo de desarrollo urbano. Denise Gálvez, una de las voces más activas, reconoció la buena intención del comisionado, pero exigió más tiempo para valorar los proyectos.
«Dale chance a la comunidad. El comisionado quiere hacer muchos cambios buenos para la ciudad y para La Pequeña Habana. Vamos a hacer eso primero, vamos a poner las protecciones».
El debate se produce en un contexto de creciente presión inmobiliaria sobre el barrio. A comienzos de este año, más de 200 familias del parque de casas móviles Silver Court, en la propia Calle Ocho, recibieron aviso de desalojo para dar paso a un nuevo desarrollo inmobiliario. La mayoría eran adultos mayores, jubilados e inmigrantes cubanos y latinos de bajos ingresos.
La Pequeña Habana se consolidó como enclave cubano desde los primeros años de la década de 1960, cuando miles de exiliados que huían del gobierno de Fidel Castro se asentaron en la zona, conocida entonces como Riverside.
El paso del tiempo convirtió esta zona en la capital cultural y política de los cubanoamericanos, con restaurantes, música, parques de dominó y pequeños negocios que hoy sus residentes temen perder para siempre.
La Comisión de Miami deberá pronunciarse en los próximos meses, y su decisión determinará si La Pequeña Habana mantiene su fisonomía histórica o inicia una transformación sin retorno.
Preguntas Frecuentes sobre la Rezonificación de La Pequeña Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Qué cambios propone la rezonificación en La Pequeña Habana?
La propuesta de rezonificación permitiría construir edificios de hasta 12 pisos en ciertas áreas de La Pequeña Habana, lo que representa un cambio significativo respecto a la altura actual permitida de tres pisos en muchas de estas zonas. El plan busca aumentar la oferta de viviendas y recuperar el control municipal frente a la Ley Live Local de Florida.
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¿Cómo afectará la rezonificación a los residentes actuales de La Pequeña Habana?
La rezonificación podría llevar a la construcción de más y más altos edificios, lo que preocupa a muchos residentes por posibles problemas como la falta de estacionamiento y el cambio en la identidad del barrio. Los residentes temen la pérdida de la identidad cultural y el aumento de problemas urbanos.
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¿Qué medidas se han propuesto para ofrecer viviendas asequibles en La Pequeña Habana?
Aunque la propuesta de rezonificación no obliga a incluir viviendas asequibles, se sugiere que la mayor densidad podría facilitar su desarrollo. El NRD propuesto incentivaría a los desarrolladores a ofrecer viviendas asequibles a cambio de mayor densidad.
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¿Cuál es la posición de los activistas sobre la rezonificación de La Pequeña Habana?
Los activistas han expresado preocupación por el ritmo del desarrollo urbano y su impacto en la comunidad. Aunque reconocen la buena intención del comisionado, exigen más tiempo para evaluar los proyectos. Piden frenar el desarrollo para valorar adecuadamente el impacto en el barrio.
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