
La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor de Cuba, sufrió este sábado averías en su caldera como consecuencia directa de las tensiones mecánicas provocadas por la desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional ocurrida el viernes, el octavo apagón general del año en la isla.
El ingeniero Román Pérez Castañeda, director general del bloque yumurino, informó que se inició de inmediato el proceso de enfriamiento de la caldera y que se presume que el daño consiste en «ponchaduras en varios puntos del generador de vapor», según recogió el reportero José Miguel Solís en una publicación en Facebook.
El enfriamiento de la caldera demanda casi 72 horas, por lo que las brigadas de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas no podrán iniciar la inspección y reparación hasta la tarde del lunes.
Al momento de la avería, la planta matancera acumulaba 44 días consecutivos en línea con una potencia promedio de 185 megavatios desde su última incorporación al sistema, el 4 de agosto.
El contraste con el optimismo que había desplegado el oficialismo apenas dos semanas antes resulta llamativo. El 5 de septiembre, el mismo reportero Solís celebraba en Facebook que la Guiteras llevaba 30 días sin interrupciones con la frase «30 días en línea, quién lo diría, ¿eh?», en lo que fue presentado como un hito digno de elogio.
La racha más larga del año para la planta terminó abruptamente cuando el colapso del sistema eléctrico nacional generó las tensiones que dañaron su caldera, cerrando un círculo que el régimen había intentado presentar como superado.
El octavo apagón general del SEN fue desencadenado el viernes por el disparo sucesivo de dos líneas de alta tensión de 220 kV con origen en Matanzas —las líneas Matanzas-Cienfuegos y Matanzas-Santa Clara—, agravado por condiciones meteorológicas inestables, y dejó sin electricidad a más de nueve millones de personas en toda Cuba.
La avería de este sábado no es un episodio aislado. Entre enero y julio, la Guiteras acumuló al menos 17 salidas no programadas del sistema eléctrico, con el economizador de la caldera como el componente más castigado: más de 293 horas fuera de servicio en los primeros cinco meses del año y más de 500 tubos dañados reportados en junio.
En julio, la planta llegó a durar apenas 26 minutos conectada al sistema antes de volver a salir, y en ese mismo mes el régimen optó por premiar con diplomas a sus trabajadores en medio de las averías recurrentes.
El deterioro estructural de la instalación tiene una causa de fondo que los parches temporales no han podido revertir: la Guiteras no recibe mantenimiento capital desde 2010, y los propios técnicos han reconocido que una intervención integral requeriría unos 180 días —una operación que el régimen ha admitido como necesaria pero nunca ha ejecutado.
Mientras la caldera se enfría y Cuba aguarda el lento restablecimiento del servicio eléctrico tras el octavo colapso nacional del año, la Guiteras vuelve a quedar fuera de combate en el momento en que más se la necesita.
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