Nikolái Ribakov, líder del partido Yábloko —el único con presencia legal en Rusia que se opone abiertamente a la invasión de Ucrania—, aseguró a la agencia EFE que millones de rusos rechazan la guerra y quieren la paz, tras tres meses de intensa campaña antiguerrera que, según él, devolvió la esperanza a una ciudadanía hastiada del conflicto.
«Demostramos a las autoridades rusas, demostramos al mundo entero, que millones de ciudadanos rusos no están de acuerdo con lo que está sucediendo y quieren la paz. Esto ya ha sucedido», declaró Ribakov desde la sede del partido en Moscú, con una cesta de manzanas sobre la mesa —símbolo del nombre Yábloko, que en ruso significa precisamente eso.
Las declaraciones llegaron en vísperas del último día de las elecciones a la Duma Estatal, celebradas entre el 18 y el 20 de septiembre, los primeros comicios legislativos desde que Vladimir Putin ordenó la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
El contexto en que Ribakov habló no podía ser más adverso: el Tribunal Supremo ruso anuló en agosto la lista federal de Yábloko —unos 300 candidatos—, tras una demanda del partido ultranacionalista Ródina, y el tribunal de apelación ratificó el veto días después. La ONU pidió a Moscú que revirtiera la decisión, sin éxito. Solo algunos candidatos del partido pudieron competir en circunscripciones uninominales.
Pese a la exclusión, Ribakov llamó a los votantes a no respaldar a ninguno de los partidos presentes en las papeletas. «Votar por cualquiera de estos partidos significaría apoyar las políticas de Putin», advirtió, y propuso estropear las papeletas donde sus candidatos hubieran sido vetados. Este domingo, el propio Ribakov votó en San Petersburgo y escribió en su papeleta las palabras «la vida sin miedo», «la paz» y «la libertad».
Con el 60% de los votos escrutados, Rusia Unida lideraba con el 47% de los sufragios, seguida del Partido Comunista con casi 21%. Ninguna formación real de oposición figuraba entre los contendientes.
El telón de fondo de estas elecciones es una guerra que ya ha costado a Rusia casi 500,000 soldados muertos, según confirmó en septiembre el jefe de Defensa británico, Richard Knighton. Las bajas totales —muertos y heridos— se estiman en torno a 1,5 millones desde febrero de 2022, una sangría que Putin se niega a detener mediante negociaciones.
Lejos de buscar una salida diplomática, el Kremlin prepara, según servicios de inteligencia occidentales, una nueva movilización encubierta tras los comicios.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski estimó que Rusia podría reclutar hasta 300,000 soldados adicionales, mientras la inteligencia ucraniana habla de entre 600,000 y 800,000 efectivos para 2026-2027. En paralelo, el primer ministro polaco Donald Tusk advirtió el 17 de septiembre de planes rusos de ataques con drones y misiles contra países del flanco oriental de la OTAN.
Ribakov destacó que una nueva generación se ha sumado a la causa pacifista: «Muchos jóvenes se están uniendo a nosotros, personas que solo este verano vieron que podría existir alguna clase de política en Rusia. Se convirtieron en adultos después del 24 de febrero de 2022. Esta es una generación especial».
«Encontraremos otra manera de trabajar y nunca daremos marcha atrás. Se puede hacer algo con respecto a Yábloko como entidad jurídica, pero no se puede hacer nada con los millones de personas que apoyan la postura de Yábloko», concluyó el líder opositor.
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