
Al menos 44 migrantes africanos fueron deportados desde Estados Unidos a Camerún, un país con el que no tenían vínculos previos, y permanecen allí con documentos retenidos y libertad de movimiento restringida, según una investigación de France 24 y RFI, realizada en colaboración con el consorcio internacional Forbidden Stories.
Entre los deportados hay ciudadanos de Angola, República Democrática del Congo, Etiopía, Ghana, Kenia, Marruecos, Senegal, Sierra Leona y Zimbabue. Actualmente se encuentran en un recinto gubernamental de Yaundé, habilitado como «albergue temporal para migrantes», donde comparten habitaciones con literas.
La política de deportaciones a terceros países ya ha afectado directamente a ciudadanos cubanos, incluidos varios enviados desde Estados Unidos a naciones africanas con las que no tenían vínculo alguno.
Uno de los casos más recientes es el de Yasmany Moreno de Armas, un cubano de 31 años que vivía y trabajaba en Florida y terminó deportado a la República Centroafricana. Moreno aseguró que solo descubrió que su destino era África cuando, después de unas cinco horas de vuelo, el avión estaba llegando a Bangui. «No podemos salir, no tenemos documentos, estamos sufriendo y extrañando a nuestras familias, en un continente que no conocemos», relató entonces.
Días después, cuatro cubanos se negaron a desembarcar de otro vuelo de deportación en Liberia, alegando que no tenían relación con ese país y temían por su seguridad. En lugar de ser devueltos a Estados Unidos, fueron trasladados a Guinea Ecuatorial, donde algunos denunciaron haber quedado sin documentos y sin asistencia legal.
Entre ellos estaba Leonardo Sánchez Fernández, un cubano que llevaba 16 años en Estados Unidos y cuya madre denunció que permanecía retenido y había sido hospitalizado debido a problemas de salud.
África no ha sido el único destino. La dimensión mayor del fenómeno para los cubanos se encuentra en México. Un informe de Human Rights Watch documentó que 4,353 ciudadanos de la isla fueron deportados desde Estados Unidos a territorio mexicano entre enero de 2025 y marzo de 2026, muchos de ellos sin vínculos familiares o personales con ese país.
Los nuevos traslados a Camerún amplían el alcance documentado de una política que ya ha llevado a migrantes a países distintos de los suyos cuando no son deportados directamente a sus países de origen.
Una de ellas es Barbara, una joven etíope de Tigray que huyó de la guerra y había obtenido de un juez una «suspensión de la expulsión». Esa protección impedía enviarla de regreso a Etiopía, pero no bloqueaba su traslado a un tercer país considerado seguro.
El 28 de abril, contó, las autoridades migratorias estadounidenses la trasladaron sin previo aviso.
«La policía vino a buscarme y me dijo que tenía que regresar. Me quedé en shock. Me subieron a un avión y aterricé aquí», relató.
Una situación similar enfrenta Soraya, una mujer de Ghana que huyó de su país debido a su orientación sexual y también contaba con protección legal en Estados Unidos. Fue enviada a Camerún en el primer vuelo de deportados, que llegó el 15 de enero.
Su situación resulta especialmente delicada porque Camerún criminaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, con penas de hasta cinco años de prisión.
«En Accra, gente que conozco me está buscando. Quieren matarme», afirmó Soraya. «Aquí, nos despertamos y cada día es igual al anterior. Solo esperan a que nos rindamos y aceptemos volver a casa. Pero la mayoría no podemos volver».
Según la investigación, el acuerdo entre Washington y Yaundé fue negociado sin hacerse público inicialmente. El principal documento conocido es un intercambio de notas diplomáticas de diciembre de 2025 divulgado posteriormente por el Departamento de Estado.
El New York Times, citado en la investigación, informó además que las negociaciones estuvieron acompañadas de presión financiera de Washington, que amenazó con suspender unos 30 millones de dólares destinados a la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Camerún. Los fondos fueron transferidos el 9 de enero, seis días antes de la llegada del primer vuelo.
A finales de agosto, Estados Unidos y Camerún celebraron en Yaundé su primer «Diálogo Económico y Comercial Bilateral», durante el cual Washington anunció inversiones por 7,000 millones de dólares en sectores como tecnología, minerales críticos e infraestructura.
Mientras tanto, los deportados intentan impugnar su situación ante la Justicia camerunesa.
El abogado Joseph Awah Fru, que representa a varios de ellos, presentó el 5 de agosto una apelación ante el Tribunal Administrativo de Yaundé en nombre de 36 migrantes enviados desde Estados Unidos entre enero y mayo. Sostiene que los traslados pueden exponerlos nuevamente a persecución y tortura.
«Precisamente porque a estas personas se les ha otorgado esta protección en Estados Unidos, las envían aquí. Estados Unidos necesitaba un país donde empezar de cero», afirmó el abogado.
La investigación también señala que Awah Fru y cuatro periodistas fueron detenidos brevemente por la policía judicial en febrero cuando visitaban el centro donde permanecen los migrantes. Los reporteros, según el informe, fueron obligados a borrar sus grabaciones.
Las deportaciones forman parte de la estrategia de la administración de Donald Trump de enviar migrantes a terceros países cuando no pueden ser devueltos directamente a sus lugares de origen. Según France 24 y RFI, Washington ha alcanzado más de 35 acuerdos de este tipo, que habrían facilitado el traslado de más de 25,000 personas.
La política sufrió un revés judicial el pasado viernes, cuando el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito rechazó el procedimiento utilizado por la administración Trump, al considerar insuficientes las garantías de aviso previo y oportunidad para impugnar el traslado.
En Camerún, el futuro de los deportados sigue sin estar claro. Para Barbara, regresar a Etiopía tampoco se presenta como una alternativa segura.
«He oído que aquí hay problemas de derechos humanos. Pero si regreso a mi país, sé lo que pasará; no tengo otra opción», lamentó.
Las deportaciones a terceros países son parte de una política migratoria en constante cambio. Sigue todos los detalles y novedades en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
Preguntas frecuentes sobre deportaciones a terceros países
CiberCuba te lo explica:
¿Qué significa la política de deportaciones a terceros países de Estados Unidos?
La política de deportaciones a terceros países de Estados Unidos permite expulsar a migrantes a naciones donde no tienen ningún vínculo, en lugar de enviarlos directamente a sus países de origen. Esta práctica ha sido criticada por violar derechos humanos y por realizarse sin notificación previa ni posibilidad de impugnar el traslado.
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¿Cuáles son las implicaciones para los migrantes deportados a Camerún?
Los migrantes deportados a Camerún enfrentan una situación crítica. Están retenidos en un recinto gubernamental con libertad de movimiento restringida y sin documentos, lo que les deja en un limbo legal y con riesgo de persecución. Además, algunos de ellos tenían protecciones legales en EE.UU. que deberían haber impedido su deportación.
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¿Por qué Estados Unidos deporta a migrantes a países africanos como Guinea Ecuatorial y Camerún?
Estados Unidos deporta a migrantes a países africanos debido a acuerdos bilaterales secretos que facilitan estas expulsiones, especialmente cuando los países de origen de los migrantes se niegan a recibirlos. Estos acuerdos a menudo se negocian bajo presión financiera o como parte de intereses económicos y estratégicos más amplios.
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¿Qué riesgos enfrentan los migrantes LGBTQ deportados a Camerún?
Los migrantes LGBTQ deportados a Camerún enfrentan riesgos significativos. En Camerún, los actos homosexuales son castigados con penas de prisión, lo que aumenta la vulnerabilidad de estos migrantes al ser deportados a un entorno hostil. Esto es especialmente preocupante para aquellos que fueron deportados a pesar de contar con protecciones legales en EE.UU.
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