Casi un año después de abandonar la isla y a punto de perder un ojo, la niña cubana Rocío Bustamante Riverón disfruta de plena salud, sin secuelas en España.
El médico cubano exiliado Lucio Enríquez Nodarse lo confirmó este martes en sus redes sociales mediante un collage fotográfico que muestra el antes y el después de la pequeña, cuyo caso conmovió a miles de personas en 2025.
«Hace menos de un año, Rocío estaba en Cuba. La 'IM-potencia médica' la había desahuciado: aseguraban que no podían hacer nada por ella, salvo esperar a que perdiera su ojo. Gracias a Dios, logramos sacarla de aquel infierno. Hoy disfruta plenamente de su vida, sin secuelas y con su ojito completamente sano», escribió Enríquez Nodarse en su publicación de Facebook.
Rocío padecía un linfangioma orbitario —tumor benigno pero invasivo— en el ojo izquierdo desde los once meses de nacida. Durante más de una década, el sistema de salud cubano no le ofreció ningún tratamiento activo: la niña pasó por los hospitales William Soler, Juan Manuel Márquez, Ramón Pando Ferrer e Instituto de Oncología sin recibir atención efectiva.

Desde los cuatro años, los médicos cubanos indicaron que solo intervendrían si el tumor reventaba. En 2018, especialistas del Ramón Pando Ferrer firmaron un informe reconociendo que el tratamiento era «incompleto, riesgoso y difícil» en Cuba por falta de condiciones técnicas, mientras que el Instituto de Oncología admitió no contar con experiencia para procedimientos como el drenaje por catéter percutáneo guiado por ultrasonido.
En julio de 2025, la situación era crítica: Rocío llevaba tres meses con hemorragias recurrentes en el ojo afectado, fuertes dolores de cabeza y hacía tres años que no se le practicaba una resonancia magnética de seguimiento.
Las únicas medidas paliativas que el sistema cubano le había ofrecido eran gotas oftálmicas, fomentos fríos y revisiones esporádicas.
Fue entonces cuando su madre, Adela Amparo Riverón Vega, recurrió a redes sociales y medios independientes para visibilizar el caso. Enríquez Nodarse gestionó la atención de la niña en España, y madre e hija llegaron a Madrid el 16 de noviembre de 2025.
Rocío fue ingresada en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, donde recibió tratamiento especializado con vía intravenosa. En mayo de 2026, la madre confirmó que la niña estaba completamente sana tras una resonancia magnética con resultados satisfactorios.
«En Cuba me habían dicho que no había solución, pero Dios puso en mi camino personas maravillosas y España nos acogió de una manera muy especial», declaró Adela Riverón Vega en aquella ocasión.
El doctor Enríquez Nodarse había advertido en mayo que el pronóstico sin intervención era devastador: «En el mejor de los escenarios, Rocío estaba condenada a perder un ojo. En el peor, a perder la vida».
El caso de Rocío no es el único. Damir Ortiz, otro niño cubano cuyo caso también gestionó Enríquez Nodarse, falleció el 5 de abril de 2025 en el Nicklaus Children's Hospital de Miami por sepsis contraída en hospitales cubanos, un desenlace que subraya la gravedad de las deficiencias del sistema sanitario de la isla.
«Espero que algún día nuestro país tenga un sistema sanitario robusto, moderno y verdaderamente humano, donde nunca más muera un niño —ni ninguna persona— por abandono, negligencia o pérdida de oportunidad», escribió el médico exiliado.
Preguntas frecuentes sobre el caso de Rocío Bustamante Riverón y el sistema de salud cubano
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo se encuentra actualmente Rocío Bustamante Riverón tras su tratamiento en España?
Rocío Bustamante Riverón se encuentra completamente sana, sin secuelas y con su ojo totalmente recuperado, tras recibir tratamiento especializado en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
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¿Qué diagnóstico tenía Rocío y cómo fue tratado en Cuba?
Rocío padecía un linfangioma orbitario, un tumor benigno pero invasivo en el ojo izquierdo. En Cuba, no recibió tratamiento efectivo durante más de una década, solo medidas paliativas como gotas oftálmicas, fomentos fríos y revisiones esporádicas.
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¿Cómo logró Rocío recibir tratamiento en España?
Su madre, Adela Riverón Vega, recurrió a las redes sociales y a medios independientes para visibilizar su caso. El médico cubano exiliado Lucio Enríquez Nodarse gestionó su atención en España, logrando su traslado y tratamiento en Madrid.
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¿Qué refleja el caso de Rocío sobre el sistema de salud cubano?
El caso de Rocío evidencia las deficiencias críticas y la falta de recursos del sistema de salud cubano, que no pudo tratar su condición de manera efectiva. Este es un ejemplo más de cómo muchos pacientes cubanos deben buscar tratamiento en el extranjero.
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