El niño cubano Damir Ortiz Ramírez, quien se encontraba ingresado desde el 12 de marzo en el Nicklaus Children's Hospital de Miami, falleció este sábado a las 5:00 am.
La noticia fue confirmada en Facebook por la activista Diasniurka Salcedo Verdecia.
"¡Nuestro guerrero descansando con el Señor! ¡No hay palabras para describir tanto dolor!", dijo.

"Gracias a cada uno de ustedes por estar juntos a nosotros. ¡EPD GUERRERO DE NUESTRO CORAZÓN! ¡Príncipe de las tías! Desde las 5 de la mañana ya nuestro niño Damir está descansando, un Ángel más en el cielo. ¡Te queremos!", añadió.
Aunque la causa exacta de la muerte no ha sido revelada, al parecer Damir falleció de una bacteria extremadamente agresiva que contrajo en Cuba.
"La enfermedad como tal no es el mayor problema ahora mismo; es la bacteria, señores. Una bacteria muy fuerte", expresó Diasniurka el jueves en la última actualización del estado del menor.
Damir, quien tenía solo 10 años, fue diagnosticado con neurofibromatosis tipo 1 a los dos años, pero además sufría otras complicaciones de salud.
Esta semana la activista lanzó un emotivo llamado a la solidaridad, pidiendo una cadena de oración por él, lo que hizo suponer que había empeorado su condición.
La triste noticia ha consternado a miles de cubanos que tenían esperanzas en su recuperación.
Miguel Ángel Ruano Sánchez, médico que participó activamente en la campaña para sacar al niño de Cuba y a quien el régimen está difamando y acusando de falsificar su currículum, expresó en Facebook:
"¡Mi niño de mi corazón! Este mundo asqueroso no era un lugar para un ángel como tú, ¡SIEMPRE LO SUPE! Ya no sufre tu cuerpo, ya eres libre. Ya no estás acostado en una cama sufriendo sin poder caminar. Ya no estás ciego, tus ojos están llenos de luz. Mi ángel, ¡ya nadie podrá hacerte daño!", escribió.
"Ahora estás rodeado de todos los juguetes más bellos y maravillosos que pueden existir, los que siempre pedías. Gracias por todo mi niño, por tu amor y haberme dejado ser parte de tu vida aquí en la tierra mi amor. Vuela alto, mi bebé, padrino jamás te olvidara", sentenció.
Damir llegó a Miami en estado crítico, tras superar un sinfín de trabas burocráticas impuestas por las autoridades cubanas.
Su viaje fue posible gracias a una intensa campaña de recaudación de fondos liderada por su madre, Eliannis Ramírez, quien con el apoyo de la sociedad civil logró recibir una visa humanitaria del gobierno de Estados Unidos.
Durante toda su vida, el pequeño vio empeorar su condición debido a la falta de recursos, la inoperancia y desidia del sistema de salud cubano, y el no tener acceso a tratamientos que pudieron haberle salvado la vida.
El caso, que fue mediático y conmocionó tanto dentro como fuera de Cuba, dejó al descubierto no solo las fallas del sistema de salud cubano, sino también la apatía de un régimen que prioriza la ideología por encima de la salud y el bienestar de su pueblo.
El dolor colectivo de médicos, activistas y ciudadanos cubanos resalta la lucha de un pueblo que, aunque no siempre tiene las armas, encuentra en la solidaridad y la verdad la única manera de hacer frente a las injusticias.
La historia de Damir deja una huella profunda en la sociedad cubana, su muerte representa no solo una tragedia personal para su familia, sino también un símbolo de la ineficacia de un sistema que sigue poniendo en riesgo la vida de los más vulnerables.
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