El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías, párroco de Esmeralda, en Camagüey, aclaró esta semana qué significa para él dialogar con el régimen: no una negociación sobre cómo mejorar el sistema, sino una conversación con un único objeto, acordar cómo y cuándo los gobernantes abandonan el poder.
En una entrevista con Tania Costa para CiberCuba, emitida en directo tras el discurso del presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU el martes 22 de septiembre, el sacerdote fue categórico al referirse a la salida no violenta a la actual crisis cubana, mediante la creación de una mesa de diálogo en la que podría estar la propia iglesia católica: «El diálogo es: a ver, ustedes han arruinado el país, ustedes han destruido este país y ustedes se tienen que ir. Punto. Tienen que dejar el poder. Punto. Esa es la condición».
Reyes Pías precisó que cuando habla de diálogo no se refiere a buscar fórmulas para arreglar lo que existe. «Cuando yo hablo de diálogo estoy hablando de: ok, ¿cómo se van a ir? ¿Cuándo? ¿Cómo vamos a hacer para que ustedes salgan del poder?»
El sacerdote reconoció que una mesa de diálogo sería lo ideal, pero admitió que a él mismo le resulta difícil creer en esa posibilidad. «Lo ideal es una mesa de diálogo, pero reconozco que a mí mismo me suena ingenuo».
Su escepticismo parte de una constatación concreta: la actitud del régimen es aferrarse al poder y reprimir a quienes protestan, sin ofrecer ninguna salida pacífica real. «Yo quiero que el cambio sea pacífico, pero a partir de ahí mi pregunta es: ¿tú me estás dando una opción para que esto sea pacífico?», planteó.
Si esa vía no existe, el padre Reyes Pías señaló que la alternativa sería la presión popular sostenida en las calles hasta forzar la salida del gobierno y mencionó también la posibilidad de una intervención externa. Sobre esta última, fue directo: «La gente en Cuba a nivel de pueblo, ¿la espera y la desea? Sí, sí», aunque también calificó esa expectativa de «ingenua».
El sacerdote cerró ese tramo de la entrevista con una pregunta que resume la desesperación de millones de cubanos: «¿Hasta cuándo me vas a pedir que yo acepte ser tu esclavo?».
El padre Alberto Reyes Pías es una de las voces más activas de la Iglesia católica cubana en materia política. A lo largo de este año, el régimen ha intensificado la presión sobre él: en enero, la Seguridad del Estado lo citó junto al sacerdote Castor José Álvarez Devesa y le levantó un acta de advertencia; en febrero denunció acoso, vigilancia y amenazas veladas de muerte; en julio, el régimen le impidió viajar a Miami. Pese a ello, mantiene su columna semanal «He estado pensando» en Facebook y no ha dejado de pronunciarse públicamente.
En agosto, el sacerdote ya había propuesto un diálogo nacional para iniciar una transición pacífica hacia la democracia, y en junio había precisado que ese diálogo solo tendría sentido si incluía respuestas concretas sobre cuándo y cómo saldrían del poder los gobernantes y se celebrarían elecciones libres en Cuba. El fragmento de esta semana es la formulación más directa y contundente de esa postura.
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