El padre Alberto Reyes Pías, párroco de Esmeralda, Camagüey, afirmó en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba, que la crisis que atraviesa la Isla en este momento es «infinitamente más difícil que el Período Especial» de los años noventa, y que la diferencia fundamental entre ambas épocas es la ausencia total de esperanza.
«En el Período Especial había como una sensación de que esto es una crisis, pero esto va a mejorar. Ahora no. Ahora no pensamos que vaya a mejorar. No vemos mejoría en el horizonte», declaró el sacerdote, una de las voces críticas más activas de la Iglesia católica cubana.
Para ilustrar la gravedad del momento, el padre Reyes Pías recurrió a una imagen contundente que repitió dos veces: «El barco se hunde».
El sacerdote subrayó que el colapso actual no es solo económico, sino estructural. «La crisis es sistémica. Más allá de que no hay comida, que no hay medicinas, que hay apagones, que el sistema educativo se ha venido abajo, que el sistema de salud, los hospitales, todo eso se ha venido abajo», enumeró.
A esa lista añadió un fenómeno que, según dijo, habría sido impensable en Cuba hace apenas unos años: el aumento alarmante de la criminalidad. «La violencia ha crecido a niveles alarmantes, a niveles de lo que durante muchos años solo vimos en las películas», afirmó.
Para demostrarlo, relató el caso de un joven de su pueblo natal, Florida, en Camagüey. «Él se ganaba la vida llevando gente, alquilando una moto. Lo llevaron por un camino vecinal y lo degollaron. Le cortaron el cuello para robarle la moto. Y murió. Eso en Cuba hace unos años era impensable».
Más allá del deterioro material, Reyes Pías señaló una fractura moral profunda en la sociedad cubana. A diferencia del Período Especial, cuando todavía existía un sector que creía genuinamente en la revolución, hoy esa convicción ha desaparecido. «Yo creo que ahora hay mucha gente que finge creer en la revolución», sostuvo.
El sacerdote describió una contradicción que se repite con frecuencia. «Hoy te encuentras una persona en una manifestación a favor del gobierno, en un acto público, en un primero de mayo, quedándose ronca de gritar a favor de la revolución, y dos días después te enteras que esa persona se fue del país».
Lejos de ignorar ese fenómeno, el régimen lo conoce bien, advirtió Reyes Pías. «El gobierno lo sabe. Por eso está tan alerta y por eso la represión está tan engrasada».
La entrevista se produjo un día después del discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, donde el presidente estadounidense afirmó que «la libertad llegará a Cuba» y calificó al régimen de La Habana de «Estado absolutamente fallido», mientras la delegación cubana abandonaba la sala en señal de protesta.
El contexto económico respalda el diagnóstico del sacerdote. La CEPAL proyecta para 2026 una contracción del PIB cubano de entre -6,5% y -10,3%, la peor de América Latina, y un estudio independiente estima que 6,45 millones de cubanos —el 66% de la población— no tienen ingresos suficientes para cubrir una canasta básica.
Reyes Pías, quien en enero de este año fue citado por la Seguridad del Estado bajo amenaza de procesamiento por presunto «promotor del odio», cerró su diagnóstico con una frase que resume el estado de ánimo que describe: «Ahora no hay esa esperanza y la situación es cada vez más agobiante y más desesperante».
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