
El sacerdote cubano Alberto Reyes, párroco de Esmeralda, en Camagüey, señaló en una entrevista con Tania Costa dos hipótesis para responder una de las preguntas que más se hacen los cubanos: ¿por qué el régimen no cede el poder pese al colapso total del país?
La primera explicación que baraja el sacerdote es la soberbia. «Puede ser la soberbia absurda, absurda, de decir de aquí no me saca nadie. Esa soberbia estúpida, porque el mundo se queda a tu alrededor pero tú estás ahí aguantando como si eso tuviera sentido», afirma.
La segunda hipótesis, que el propio padre Alberto Reyes considera quizás más inquietante, es que los gobernantes simplemente no saben cómo salir. «A veces me pregunto si no saben cómo hacerlo. Están tan trabados en su propia trampa, están tan metidos en su propia telaraña que no saben cómo decir esto se acabó», señala.
En declaraciones a CiberCuba, el cura reconoce que rendirse exigiría un gesto de humildad que les costaría mucho, pero insiste en que aferrarse al poder carece de toda lógica. Para ilustrarlo, recurre a una imagen directa: «Han cogido el tren equivocado y mientras más tarde te bajes del tren equivocado, peor va a ser».
Tampoco, en opinión del padre Alberto Reyes es difícil desmontar la racionalidad económica del régimen. A preguntas de la periodista recordó que durante décadas la élite gobernante obtuvo beneficios tangibles —hoteles, misiones médicas, respaldo de China, Rusia, Europa del Este y Venezuela—, pero en 2026 esas fuentes se han agotado o reducido drásticamente. «No tienen ninguna nueva teta de las que chupar porque en este momento no tienen ningún salvador», afirma con crudeza, y concluye que lo más inteligente sería negociar una salida. «Hacemos una transición y dejamos el poder y ya».
Sin embargo, el sacerdote identifica el elemento que mejor explica la resistencia del régimen: la impunidad. «En el comunismo son Dios, son intocables. Hagan lo que hagan, pase lo que pase, son intocables, son incuestionables. El sistema comunista te permite un poder con impunidad», sostiene. A diferencia de lo que ocurre en las democracias, donde ningún gobernante está por encima de la ley, el sistema totalitario garantiza que sus dirigentes nunca rindan cuentas por sus actos.
Pero incluso ese incentivo, advierte Reyes, ha dejado de ser suficiente: «En este momento ya ni eso compensa».
La entrevista se produjo un día después de que Donald Trump afirmara ante la Asamblea General de la ONU que Cuba es un «Estado absolutamente fallido» que «caerá» y que «la libertad llegará a Cuba», según informó Reuters. La delegación cubana abandonó la sala durante ese pasaje del discurso.
El contexto en que el padre Alberto Reyes Reyes formula su análisis es el de una Cuba en caída libre. La CEPAL proyecta una contracción del PIB de 6,5% para 2026. Hay otras estimaciones que llegan al 10,3%. Tampoco es mejor el dato de la inflación, que alcanzó el 25% interanual en agosto y a eso hay que sumar que el país registra un récord de 1,339 presos políticos.
El padre Reyes, que en agosto publicó que el grito de los cubanos «no es asistencial, es de cambio», ha sido sometido a presiones directas del régimen: en enero de 2026 la Seguridad del Estado lo citó y lo sometió a un acto de advertencia en Camagüey. Eso no le ha impedido mantener su columna semanal «He estado pensando», cuya entrega número 175, publicada días atrás, llevaba por título precisamente «Ningún mal es eterno».
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