
La inflación en Cuba no da tregua. Según el Reporte sobre Economía Cubana del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La Habana, correspondiente al primer semestre de 2026, la espiral de precios se ha convertido en uno de los rasgos más devastadores de la crisis actual.
La inflación acumulada alcanzó 12,24 % durante el primer semestre, frente a 8,26 % en igual período de 2025. La trayectoria es inequívoca: la inflación oficial arrancó el año en 12,52% en enero, trepó a 14,73% en abril, a 18,27% en junio y a 20,70% en julio, antes de alcanzar el 25,19% interanual en agosto, con una variación mensual del 4,92%, la más alta del año.
El principal motor del alza son los alimentos y bebidas no alcohólicas, que en agosto registraron un encarecimiento interanual del 36,01% y en julio concentraron el 63,18% del incremento total del índice de precios al consumidor.
Los números se traducen en una realidad brutal para las familias cubanas: una libra de pollo se vende a 800 pesos en MiPYMES de La Habana, una bolsa de leche llegó a costar 6,500 pesos en Matanzas y una botella de aceite oscila entre 3,800 y 4,000 pesos, todo frente a un salario mínimo de apenas 3,210 pesos mensuales.
«Señores hay que poner un STOP rápido porque yo no sé a dónde vamos a parar. Acá en las MiPYMES una libra de pollo 800 pesos», denunció Dalma Rosell Marrero, residente en Habana del Este, en una publicación en Facebook.
El costo de vida para una familia pequeña en La Habana supera los 205,000 pesos al mes, mientras el salario medio estatal ronda los 7,000 pesos.
El CEEC identifica como detonante principal el sistema de sanciones estadounidenses que, desde enero de 2026, golpeó de forma simultánea la energía, el comercio, el turismo, la inversión y las finanzas de la Isla.
«La característica distintiva del primer semestre de 2026 no es únicamente la continuidad de la crisis, sino la aparición de un sistema de sanciones que incidió simultáneamente sobre la energía, el comercio, el turismo, la inversión y las finanzas», señala el reporte.
A ello se sumó la pérdida del suministro de combustible subsidiado venezolano tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, que dejó a Cuba —país que solo produce crudo para cubrir el 40% de sus necesidades energéticas— sin su principal fuente de apoyo externo.
En respuesta, el régimen aprobó en junio un paquete de 176 medidas que incluyó la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, la cual eliminó los topes de precios para pollo, aceites, leche en polvo, pastas y salchichas. Lejos de estabilizar el mercado, la medida desató una nueva espiral.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz declaró ante el parlamento que el gobierno «no va a seguir aprobando precios topados».
La confusión sobre quién fija los precios llegó a tal punto que el propio Periódico Girón, órgano oficial del PCC en Matanzas, abrió un debate público preguntando «¿quién pone el precio?» en Cuba. La respuesta de los lectores fue contundente: «El precio lo pone quien le da la gana».
El gobierno provincial de Matanzas clausuró 46 establecimientos en septiembre por violaciones de precios, sin que la situación mejorara visiblemente.
Economistas independientes estiman que la inflación real —incluyendo el mercado informal— ronda el 67% interanual, cifra que llevó al economista Steve Hanke a situar a Cuba entre los países con mayor inflación del mundo, solo por detrás de Venezuela, Irán, Corea del Norte y Sudán.
Como señal adicional del deterioro monetario, el Banco Central de Cuba puso en circulación el 16 de septiembre billetes de 10,000 y 20,000 pesos, las denominaciones más altas en la historia del país, mientras el dólar informal superó los 700 pesos, marcando un nuevo récord histórico.
El CEEC advierte que las mismas restricciones que hacen más urgente una transformación estructural «reducen también los recursos, el tiempo y el margen político disponibles para implementarla», una contradicción que, de no resolverse, augura que el cierre de 2026 superará con creces el umbral del 25% de inflación oficial.
Preguntas frecuentes sobre la inflación y crisis económica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la tasa de inflación actual en Cuba?
La inflación en Cuba ha alcanzado un 25,19% interanual en agosto de 2026, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana. Este aumento refleja una grave crisis económica que afecta principalmente a los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas.
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¿Qué factores están impulsando la inflación en Cuba?
La inflación en Cuba está siendo impulsada principalmente por el aumento en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, con un encarecimiento del 36,01% interanual en agosto. Las sanciones estadounidenses y la pérdida del suministro de combustible venezolano también han exacerbado la situación económica, afectando sectores clave como la energía, el comercio y el turismo.
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¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a la crisis de precios?
El gobierno cubano eliminó los topes de precios para varios productos básicos mediante la Resolución 150/2026, lo que ha llevado a una nueva espiral inflacionaria. Además, se han introducido billetes de más alta denominación como respuesta al deterioro monetario.
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¿Cuál es el impacto de la inflación en el costo de vida en Cuba?
El costo de vida para una familia pequeña en La Habana supera los 205,000 pesos al mes, mientras que el salario medio estatal es de solo 7,000 pesos. Esto ha llevado a que muchos cubanos no puedan permitirse alimentos básicos, reflejando el profundo impacto de la inflación en la vida diaria.
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¿Qué medidas se han tomado para controlar los precios en Cuba?
A pesar de las medidas adoptadas, como la eliminación de los topes de precios, no se ha logrado estabilizar el mercado. Algunos gobiernos provinciales han intentado imponer topes locales, pero estos han sido ignorados por el mercado informal, lo que ha mantenido la situación de precios fuera de control.
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