
El destacado arquitecto y profesor cubano Humberto Ramírez publicó esta semana un análisis sobre los errores más frecuentes en la instalación de paneles solares fotovoltaicos en edificaciones de Cuba, advirtiendo que lo que puede ser una solución ante la crisis energética también puede generar problemas graves si no se ejecuta con rigor técnico.
El texto, compartido en Facebook por el también arquitecto y profesor Abel Tablada, lleva por título «Paneles fotovoltaicos: una gran solución que puede crear nuevos problemas».
Ramírez, Premio Vida y Obra de la Sociedad de Arquitectura 2022 de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, reconoce el valor de la expansión solar —«una feliz y bastante rápida expansión […] que tanto puede aliviar nuestro martirio apagónico»— pero advierte que junto a las mipymes y la empresa estatal Copextel, «también han incursionando cuadrillas sin todo el conocimiento requerido con resultados verdaderamente al menos, preocupantes».
El primer defecto que señala es la orientación. La mayoría de los paneles apunta correctamente hacia el sur, pero Ramírez dice haberlos visto orientados hacia el norte y, en casos más llamativos, instalados en forma de «caballete», con la mitad de los módulos en dirección opuesta a la debida, según observó en el Noticiero de la Televisión Cubana.
El segundo y más visible problema es la inclinación. Ramírez describe variaciones que van «desde casi cero grados, horizontales, hasta alrededor de 60°», cuando la arquitecta Dania González Couret —profesora de la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE) y fundadora de Cuba Solar— ha señalado que el ángulo óptimo para la latitud cubana se sitúa entre 15 y 30 grados respecto a la horizontal.
La estructura soporte es otro punto crítico, especialmente en un país expuesto a huracanes. «En nuestro país sometido a relativamente frecuentes huracanes, esto es vital para no perder la inversión realizada», escribe Ramírez, quien ha observado estructuras casi pegadas al techo en su parte más baja y elevadas más de un metro en la opuesta, sin arriostres inclinados en las dos direcciones.
A esto se suma el empotramiento deficiente de los pernos en las azoteas, que puede provocar la pérdida de los paneles ante cualquier viento, incluso uno «platanero».
Las filtraciones representan un riesgo adicional para terceros: «Si no se garantiza la impermeabilización de los numerosos pernos necesarios, introducimos una cantidad indeterminada de goteras en el nivel inferior con el agravante que en muchos casos no es precisamente el vecino que instaló los paneles», apunta el arquitecto.
El sexto problema identificado son los robos, que Ramírez califica de «nueva figura delictiva que progresa rápidamente», con casos en policlínicos, bancos y viviendas particulares. El fenómeno está documentado: el pasado 19 de septiembre sustrajeron paneles de un gabinete de ETECSA en Santiago de Cuba, dejando sin respaldo energético a casi 900 usuarios.
En julio robaron cuatro paneles de un punto de agua potable en Holguín y otros de un Hogar Materno en Cárdenas. El Tribunal Supremo Popular tipificó este tipo de robos como sabotaje en mayo de 2025, con penas de siete a 30 años o pena de muerte en los casos más graves.
El análisis de Ramírez se enmarca en un debate más amplio en el que también el gobierno ha intentado poner orden ante el auge de los paneles solares. La crisis energética de 2026 —con ocho colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional, déficits superiores a 2,000 MW y apagones constantes de hasta 20-24 horas diarias en algunas zonas— ha disparado la demanda de sistemas fotovoltaicos individuales.
Ramírez concluye su texto de orientación advirtiendo a quienes deben ejecutar estos procesos: «Es imprescindible que las entidades que se dediquen a esta nueva tarea cuenten con los conocimientos necesarios y con la asistencia de profesionales […] pues de lo contrario no se logra toda su efectividad o podremos presenciar una imagen surrealista viendo paneles volando como papalotes por los cielos de nuestros pueblos y ciudades».
Preguntas frecuentes sobre la instalación de paneles solares en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son los errores más comunes en la instalación de paneles solares en Cuba?
Los errores más comunes incluyen la orientación incorrecta de los paneles, con algunos instalados hacia el norte en lugar del sur, y problemas con la inclinación, que varía desde casi cero grados hasta más de 60°, cuando el ángulo óptimo para Cuba es entre 15 y 30 grados. También se observan defectos en la estructura de soporte y el empotramiento de los pernos, lo que puede incrementar el riesgo de pérdidas durante huracanes. Además, se presentan filtraciones por falta de impermeabilización adecuada y robos de paneles, lo cual representa un problema creciente en el país.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para regular la instalación de paneles solares?
El gobierno cubano ha intentado establecer criterios más claros para la instalación de paneles solares, como la exención de permisos para la mayoría de las viviendas excepto en centros históricos, y fomentar la regulación de las instalaciones para evitar accidentes y asegurar la efectividad de los sistemas. Estas medidas buscan ordenar la creciente demanda de energía solar debido a la crisis energética del país.
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¿Cómo afecta la crisis energética en Cuba a la instalación de paneles solares?
La crisis energética ha aumentado la demanda de paneles solares en Cuba, ya que muchos ciudadanos buscan alternativas para lidiar con los apagones prolongados. Sin embargo, la instalación apresurada de estos sistemas sin la preparación técnica adecuada ha llevado a problemas de seguridad y eficiencia, además de un incremento en el robo de paneles debido a su alto valor en el mercado negro.
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