
El cubano Antonio Frómeta Ascón, de 63 años, lleva más de un año bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras las autoridades estadounidenses intentan encontrar un país que lo acepte para su deportación.
En ese tiempo nació su primera nieta, a quien Frómeta todavía no ha podido conocer.
«No la he podido conocer ni abrazarla. Yo debo estar con ellos y no encerrado aquí», declaró desde el Centro de Procesamiento de Servicios de ICE en El Paso, Texas, en un reportaje publicado este domingo por El Paso Matters.
Frómeta llegó a Estados Unidos en 1994 durante la crisis de los balseros. Tras permanecer un tiempo en la Base Naval de Guantánamo, recibió parole para ingresar al país y durante las siguientes tres décadas vivió en Florida, trabajó podando árboles y formó una familia.
Fue detenido el 14 de agosto de 2025 en West Palm Beach durante la Operación Tidal Wave, una iniciativa conjunta de autoridades estatales y federales para detener a inmigrantes con órdenes de deportación.
Su situación migratoria arrastra antecedentes de décadas. En 2002 fue condenado a cinco años de libertad condicional por un delito de agresión en Palm Beach, pena que cumplió. En 2008 no compareció a una audiencia migratoria y un juez emitió una orden de deportación en ausencia.
Según El Paso Matters, ICE intentó deportarlo a Cuba en noviembre de 2025, pero las autoridades cubanas no lo aceptaron.
Frómeta también se ha negado a ser enviado a México, alegando temor por su seguridad. «Soy cubano, no mexicano», afirmó.
Su prolongada detención llegó a los tribunales. En marzo presentó una petición de hábeas corpus ante el Tribunal Federal del Distrito Oeste de Texas, cuestionando que continúe encarcelado sin que se concrete su deportación.
El caso remite al precedente de la Corte Suprema Zadvydas v. Davis (2001), sobre la detención de inmigrantes con órdenes de expulsión cuando su deportación no puede ejecutarse. La decisión estableció un período de seis meses considerado presuntamente razonable y dispuso que, superado ese plazo, si existen razones para creer que la expulsión no es significativamente probable en un futuro razonablemente previsible, el gobierno debe responder con pruebas que contradigan esa conclusión.
En julio, según el reportaje, el propio gobierno indicó ante el tribunal que el plazo para ejecutar la deportación de Frómeta «actualmente se desconoce».
Su historia tiene además otra dimensión: Frómeta asegura haber presenciado lo ocurrido antes de la muerte del también cubano Geraldo Lunas Campos, de 55 años, fallecido el 3 de enero mientras estaba bajo custodia de ICE.
El médico forense del condado de El Paso determinó que Lunas Campos murió por asfixia causada por compresión del cuello y el torso y clasificó la muerte como homicidio.
«Lo esposaron y vi que lo golpeaban mientras se lo llevaban», relató Frometa. «Lo asesinaron, no hay otra manera de decirlo».
Frómeta también denunció que durante su detención un guardia lo golpeó en una oreja, provocándole pérdida auditiva, y que posteriormente fue presionado para aceptar su deportación a México.
Mientras espera una decisión sobre su situación, asegura que su salud se ha deteriorado y que ha perdido peso. Su pareja dijo al medio que está «desesperado y muy deprimido».
En una carta manuscrita fechada el 14 de agosto y presentada ante el tribunal semanas después, Frómeta escribió: «Llevo un año y quince días detenido. Agradezco su tiempo y que Dios los bendiga. Por favor, libérenme».
Preguntas frecuentes sobre la detención prolongada de cubanos por ICE
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Antonio Frómeta Ascón sigue detenido por ICE después de tanto tiempo?
Antonio Frómeta Ascón sigue detenido porque ningún país ha aceptado recibirlo para su deportación. Aunque ICE intentó deportarlo a Cuba, las autoridades cubanas no lo aceptaron, y Frómeta también se negó a ser enviado a México por temor a su seguridad. Su caso se encuentra en un limbo legal, y ha presentado un recurso de hábeas corpus cuestionando su detención prolongada sin una deportación efectiva a la vista.
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¿Qué derechos tiene un inmigrante detenido indefinidamente por ICE?
Los inmigrantes detenidos por ICE tienen el derecho de presentar un recurso de hábeas corpus para impugnar la legalidad de su detención. Según el precedente Zadvydas v. Davis (2001), mantener detenido a un inmigrante más allá de seis meses sin una deportación probable viola sus derechos, y el gobierno debe demostrar que la expulsión es viable en un futuro previsible.
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¿Cuál es el impacto humano de estas detenciones prolongadas de cubanos por ICE?
Las detenciones prolongadas tienen un impacto devastador en los detenidos y sus familias. Afectan la salud física y mental de los inmigrantes, quienes a menudo enfrentan condiciones difíciles en los centros de detención. Además, estas situaciones generan angustia y desesperación en las familias que quedan separadas, como en el caso de Antonio Frómeta, quien no ha podido conocer a su nieta.
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¿Qué sucede si un inmigrante cubano no es aceptado por ningún país para su deportación?
Cuando un inmigrante cubano no es aceptado por ningún país, su deportación no puede ejecutarse, lo que puede llevar a una detención prolongada. En estos casos, como el de Antonio Frómeta, los inmigrantes pueden recurrir al sistema judicial para solicitar su liberación, basándose en que su detención indefinida viola principios legales establecidos.
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