Un total de 348 de las 2.206 empresas estatales cubanas registraron pérdidas entre enero y julio de 2026, lo que equivale a que una de cada cinco entidades del sistema empresarial del Estado opera en números rojos, según el análisis del economista Elías Amor en su programa semanal con la periodista Tania Costa, en CiberCuba.
El dato surge en el contexto de la reunión que el primer ministro Manuel Marrero celebró el sábado con presidentes de grupos empresariales y juntas de gobierno, en la clausura de un entrenamiento de tres días auspiciado por el Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales. Marrero aprovechó el encuentro para reivindicar la empresa estatal socialista como el «sujeto principal de la economía nacional» y defender el avance de las 176 Transformaciones Económicas y Sociales.
Amor desmonta esa narrativa con cifras concretas. «El año pasado eran 256 (empresas estatales en números rojos) y este año son 348, viene a ser casi el 20%», señaló el economista, subrayando que en apenas un año se sumaron 92 empresas adicionales al grupo de las deficitarias.
El deterioro no se limita al número de entidades en rojo. Los beneficios globales del sector estatal se desplomaron un 69% respecto al año anterior, pasando de 92.217 millones de pesos a 67.274 millones de pesos. «Se hunde la actividad de las empresas estatales. Ya sabemos que con las empresas estatales no se va a ganar dinero, pero perder tanto, no, por favor», afirmó Amor.
El economista plantea además una paradoja reveladora: si el país está paralizado por la falta de combustible, ¿cómo logran las más de 1.600 empresas restantes mantenerse en positivo? Su respuesta apunta a una distorsión estructural: «Muchas de ellas tienen régimen de monopolio y son las únicas que prestan el servicio o venden el producto en su respectivo ámbito».
A esa rigidez de mercado se suma otra traba interna. En la propia reunión con Marrero, directivos empresariales criticaron que deben esperar instrucciones de sus superiores antes de tomar cualquier decisión. Amor lo identifica como un freno sistémico. «Si el de arriba no da la orden, el que está de directivo de la empresa estatal no se mueve, y eso es un tiempo valiosísimo para que la empresa pueda funcionar adecuadamente».
La Constitución cubana de 2019 consagra la empresa estatal socialista como «la base de la economía nacional», un principio que Marrero reiteró en su intervención. Para Amor, los datos convierten ese fundamento en una ficción peligrosa. «Yo creo que tener una base tan frágil como esta pues da la sensación de que no las tienen todas contigo».
Los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) refuerzan ese diagnóstico. Entre enero y mayo, casi 400 empresas estatales registraban pérdidas, las ventas netas cayeron un 29,2% y las utilidades antes de impuestos bajaron un 31,5%. La Habana encabezaba el listado territorial con 69 entidades en rojo.
En contraste, las micropymes —el sector privado— crecieron un 35% en 2025 y son la única categoría de entidades económicas que no retrocede, según datos de la ONEI recogidos en el programa.
Amor concluye que la reunión de Marrero con las empresas estatales no estuvo a la altura del momento. «Marrero pasó sin pena ni gloria por esta reunión, lanzando una serie de mensajes de marketing económico-político, con poco calado», aunque reconoce que el primer ministro consolida así su perfil como referente de los sectores reformistas dentro del régimen.
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