El primer ministro Manuel Marrero Cruz clausuró este domingo un entrenamiento de tres días para presidentes de Grupos Empresariales y Juntas de Gobierno celebrado en la Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno, donde defendió las 176 transformaciones económicas aprobadas en junio como una vía para «actualizar» el sistema empresarial cubano sin abandonar el socialismo.
El acto, auspiciado por el Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales, sirvió de escenario para que Marrero repitiera un argumento que el régimen lleva meses sosteniendo ante el escepticismo generalizado de la población: que medidas de clara lógica de mercado —autonomía empresarial, posibilidad de quiebra y liquidación, transformación de entidades estatales en sociedades mercantiles, banca privada y casas de cambio privadas— son en realidad instrumentos para «perfeccionar el socialismo».
El jefe de gobierno insistió en que la empresa estatal socialista sigue siendo, por mandato constitucional, «el sujeto principal de la economía nacional», y que las reformas apuntan a una mayor eficiencia, descentralización y encadenamientos productivos con formas de gestión no estatal.
Tras el encuentro, Marrero Cruz ofreció declaraciones a la prensa en las que celebró señales de cambio entre los directivos empresariales. «Hoy nuestra empresa estatal socialista tiene igualdad de condiciones para actuar, para tomar decisiones que cualquier otro actor económico no estatal», afirmó, según recogió el canal estatal Canal Caribe.
«Ya estamos apreciando cambios sustanciales, apreciando incluso transformaciones en los propios cuadros, y sin lugar a dudas, esto va a impulsar las capacidades productivas: habrá más oferta, lograremos poco a poco bajar los precios y detener un poco esta inflación que tanto daño nos hace a la economía», añadió el dirigente del régimen.
El primer ministro también anunció el avance en la implementación del paquete: de las 176 transformaciones aprobadas, 158 ya están en marcha con el respaldo de 194 normas jurídicas, lo que representa aproximadamente el 89% del total. La pieza legal central de la reforma es el Decreto-Ley 120 del Sistema Empresarial Estatal Cubano, publicado en la Gaceta Oficial el 2 de septiembre y en vigor desde el 9 de ese mes.
El discurso incluyó un reconocimiento inusual: «Sabemos que dentro de la población hay mucha incertidumbre». Aun así, el primer ministro se mostró optimista y aseguró que «ya empiezan a desatarse esas fuerzas».
Esta es la tercera o cuarta vez en pocos meses que Marrero Cruz convoca o clausura eventos de capacitación para directivos en la misma escuela. Desde junio, ha repetido en múltiples escenarios que el principal obstáculo para las reformas es el «cambio de mentalidad» de los cuadros del aparato estatal, a quienes ha exigido que abandonen la lógica de la planificación centralizada. En junio ya había advertido que «la mayor transformación tiene que estar en nuestra manera de pensar».
La población cubana, sin embargo, recibe estas promesas con el recuerdo fresco del fracaso de los Lineamientos de 2011 y de la Tarea Ordenamiento de 2021, y sin ver resultados concretos ante la persistente crisis de apagones, escasez de alimentos y medicamentos e inflación.
La primera casa de cambio privada de Cuba apenas abrió el 17 de septiembre, vendiendo el dólar por encima del tipo oficial, una imagen que ilustra la brecha entre el discurso oficial y la realidad económica que enfrentan los cubanos cada día.
«Ahora falta lo más importante, que ya es poder palpar esos resultados», reconoció el propio Marrero Cruz ante la prensa.
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