
Cuba cerró septiembre marcada por el deterioro de los servicios básicos, el aumento de la inseguridad ciudadana y una mayor actividad represiva: 11 personas murieron en hechos violentos, los actos de represión aumentaron un 36 % y el país sufrió un apagón nacional cuya recuperación tomó unas 32 horas.
Según el informe correspondiente a septiembre del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), publicado este jueves, se documentaron durante el mes 663 protestas, denuncias y expresiones críticas en medio de lo que describe como una crisis que afecta de manera simultánea la electricidad, el agua, la salud, la alimentación y otros servicios esenciales.
El OCC utiliza además una serie histórica comparable con meses anteriores. Bajo ese método contabilizó 1,147 registros en septiembre, frente a 1,185 en agosto.
Dentro de esa serie, los actos represivos pasaron de 100 a 136, un incremento del 36 %, mientras que los llamados «desafíos al Estado policial» descendieron de 291 a 155, una caída del 46,74 %.
El contraste también se reflejó en las calles. El observatorio registró 26 protestas presenciales durante septiembre, frente a 33 en agosto y 72 en julio.
El propio OCC advierte que la reducción de las manifestaciones no debe interpretarse necesariamente como una disminución del descontento y plantea, entre las posibles explicaciones, el agotamiento de una población obligada a invertir cada vez más tiempo y recursos en conseguir alimentos, medicinas, transporte y agua.
La disminución de las protestas callejeras coincidió, por tanto, con un incremento de los actos represivos en la serie comparable.
Entre los episodios recogidos por el observatorio figuran detenciones de activistas, vigilancia sobre periodistas independientes y acciones policiales contra personas que participaron en protestas públicas.
Una de esas expresiones de malestar ocurrió en septiembre en Estrada Palma, en Santa Clara, donde vecinos salieron a las calles y bloquearon varias vías en medio de prolongados problemas con el suministro eléctrico. Las denuncias difundidas entonces también reportaron presencia policial en la zona.
La electricidad fue precisamente uno de los elementos centrales del mes. El 18 de septiembre se produjo la octava desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional registrada en 2026, que, según el OCC, dejó sin corriente a unos nueve millones de personas.
La interconexión de todas las provincias no se completó hasta unas 32 horas después. La Unión Eléctrica informó entonces que, aunque el sistema de transmisión había quedado nuevamente energizado, continuaban severas afectaciones en el servicio.
El jefe de operaciones del despacho de carga de la empresa estatal explicó que la recuperación tuvo que realizarse de forma secuencial y señaló la falta de combustible para la generación termoeléctrica entre las dificultades del proceso.
El colapso eléctrico tuvo consecuencias más allá de la falta de corriente. El OCC documentó afectaciones al bombeo de agua, las comunicaciones y los servicios sanitarios.
En La Pastorita, Marianao, por ejemplo, recogió la denuncia de vecinos que permanecían sin suministro regular de agua desde enero, mientras una residente aseguró haber pagado unos 60.000 pesos por una pipa privada.
Al mismo tiempo, la inseguridad ciudadana aumentó un 18,64 % en la serie histórica comparable del observatorio, al pasar de 177 registros en agosto a 210 en septiembre. Con la metodología utilizada para el registro detallado del mes, el OCC contabilizó 157 hechos dentro de esta categoría.
El informe recoge además 11 muertes en hechos violentos durante septiembre. Entre los casos mencionados aparecen los asesinatos de Yusinay Capetillo Martínez, de 41 años, asesinada en La Habana durante un apagón, y de Didiannys Barreto Palmero, de 34 años, asesinada en Ceballos, Ciego de Ávila. Ambos casos fueron verificados por observatorios independientes como feminicidios.
La violencia contra las mujeres ha tenido un peso particular durante 2026. Al cierre de septiembre, los observatorios independientes habían verificado 55 feminicidios en Cuba, una cifra que ya superaba los 49 documentados durante todo 2025. Además, mantenían bajo investigación otros posibles casos.
El propio informe del OCC distingue entre sus dos métodos de contabilización: el registro detallado de septiembre, que reúne 663 eventos y contabiliza 91 actos represivos, y la serie histórica comparable, utilizada para medir la evolución mensual y en la que aparecen los 136 actos represivos. Esa diferencia metodológica explica por qué ambas cifras figuran en el mismo balance.
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