
La Iglesia Católica cubana perdió este viernes a uno de sus prelados históricos: monseñor Mario Eusebio Mestril Vega, obispo emérito de la Diócesis de Ciego de Ávila, falleció a los 86 años tras un rápido deterioro de salud que la propia diócesis había alertado días antes.
Nacido el 5 de marzo de 1940 en Nuevitas, Cuba, Mestril Vega fue ordenado sacerdote en 1964 y consagrado obispo el 9 de febrero de 1992. Su nombre quedó ligado para siempre a la historia de la Iglesia en la provincia de Ciego de Ávila: cuando el papa Juan Pablo II erigió esa diócesis el 2 de febrero de 1996, él se convirtió en su primer obispo, tomando posesión de la sede el 28 de abril de ese año.
Gobernó la diócesis durante más de dos décadas, hasta 2017, cuando pasó a la condición de obispo emérito al ser sucedido por Juan Gabriel Díaz Ruiz.
Su fallecimiento se produjo días después de que la propia institución diocesana alertara sobre su estado de salud. El 25 de septiembre, el Rvdo. Randol Pineda Muñoz, canciller y portavoz de la diócesis, emitió un comunicado a través de la página de Facebook de la institución en el que advertía que «su salud se ha deteriorado rápidamente» en las 48 horas previas y pedía oraciones de los fieles.
El comunicado no precisó diagnóstico ni causa del deterioro, pero la gravedad del cuadro quedó implícita en la urgencia del llamado a la comunidad católica.
Mestril Vega fue el primer y más longevo obispo de la Diócesis de Ciego de Ávila, una institución que apenas en abril de este año celebró su XXX aniversario de fundación, hito en el que el legado pastoral del prelado fallecido ocupó un lugar central.
Tras su retiro, la diócesis atravesó una etapa de inestabilidad: su sucesor, Juan Gabriel Díaz Ruiz, fue trasladado en abril de 2022 como obispo de Matanzas, dejando la sede avileña vacante, condición en la que permanece hasta la fecha.
Con su muerte, la Iglesia Católica en Cuba pierde a uno de los prelados que marcaron la expansión institucional de la Iglesia en la Isla durante la segunda mitad del siglo XX, en décadas especialmente difíciles para la práctica religiosa bajo la dictadura.
Mestril Vega fue testigo y protagonista de momentos clave para el catolicismo cubano, entre ellos la histórica visita del papa Juan Pablo II a Cuba en 1998, que transformó la relación entre la Iglesia y el Estado en la Isla.
La Diócesis de Ciego de Ávila informó el deterioro de su salud apenas una semana antes de su fallecimiento, sin que mediara ningún comunicado adicional hasta la confirmación de su muerte.
Vídeos relacionados:
Archivado en: