Hallan restos humanos en vertedero donde buscaban a médico cubano desaparecido en Madrid

Montaje fotográfico realizado con IA en el que aparecen la policía nacional de España, Roberto Fernández Magriñat, unas esposas y una imagen de Madrid. © ChatGPT / CiberCuba
Montaje fotográfico realizado con IA en el que aparecen la policía nacional de España, Roberto Fernández Magriñat, unas esposas y una imagen de Madrid. Foto © ChatGPT / CiberCuba

La Policía Nacional española localizó restos humanos en el vertedero de Loeches, en la Comunidad de Madrid, donde desde hacía casi dos semanas buscaba a Roberto Fernández Magriñat, médico cubano jubilado de 84 años desaparecido a principios de septiembre en Torrejón de Ardoz.

Los investigadores creen que los restos podrían corresponder al anciano, aunque la identificación debe ser confirmada mediante los análisis forenses, según las informaciones publicadas sobre el caso y compartidas por El Mundo.

Los restos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Valdebebas para determinar su identidad y avanzar en el esclarecimiento de las circunstancias de la muerte.

El hallazgo representa un giro decisivo en una investigación en la que uno de los hijos de Roberto permanece en prisión provisional por un presunto delito de homicidio.

La principal hipótesis policial es que el médico murió de forma violenta en la vivienda que compartía con su hijo en Torrejón de Ardoz y que posteriormente su cuerpo habría sido depositado en un contenedor de basura.

Sangre y paredes recién pintadas

Las pesquisas sitúan la posible muerte durante el primer fin de semana de septiembre.

El sábado 5, la hija y la esposa de Roberto hablaron con él por teléfono y le comunicaron que irían a visitarlo dos días después para llevarle comida. Cuando llegaron a la vivienda el lunes, el anciano no estaba y advirtieron que algunas paredes habían sido pintadas recientemente.

El hijo sostuvo inicialmente que su padre, quien padecía alzhéimer desde hacía años, había salido de la vivienda mientras él dormía y que posteriormente no había logrado localizarlo.

Fue incluso junto a su hermana a denunciar la desaparición.

Sin embargo, las sospechas de los investigadores terminaron concentrándose en la vivienda. La Policía Científica encontró restos biológicos en distintos puntos del domicilio y detectó sangre mediante reactivos químicos, pese a que el inmueble había sido limpiado y algunas paredes habían sido repintadas.

Los indicios reunidos condujeron días después a la detención del hijo. Posteriormente, un juez ordenó su ingreso en prisión provisional por su presunta relación con la muerte de su padre.

El detenido se ha acogido a su derecho a no declarar ante los investigadores y ante el juez.

El hermano de Roberto, Orlando, contó a medios españoles que el hijo había ofrecido inicialmente a la familia una explicación sobre lo sucedido.

«Decía que su padre se había caído, que le puso una tirita, se quedó dormido y cuando despertó ya no estaba», relató.

Tras la detención, Orlando expresó su indignación, aunque reconoció que la familia desconoce qué ocurrió exactamente.

«No sabemos si él fue el autor material, si contó con ayuda o si envió a alguien», señaló.

Casi dos semanas buscando entre residuos

La posibilidad de que el cuerpo hubiera terminado en un contenedor llevó a los investigadores hasta el vertedero de Loeches.

Durante cerca de dos semanas, agentes y unidades caninas especializadas rastrearon toneladas de residuos en busca del anciano.

Los investigadores reconstruyeron el recorrido de la basura recogida en Torrejón de Ardoz durante los días posteriores a su desaparición hasta concentrar las labores en esas instalaciones.

El pasado 25 de septiembre, mientras continuaba la búsqueda, la Policía realizó un segundo registro de la vivienda de Roberto, de acuerdo con información de TeleMadrid.

El propio detenido solicitó estar presente durante la diligencia y fue trasladado desde prisión acompañado por agentes. Los investigadores buscaban nuevos indicios que permitieran reconstruir las últimas horas del médico.

La investigación continúa en manos del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, en colaboración con agentes de Torrejón de Ardoz. Las pesquisas han incluido registros, análisis de teléfonos móviles y revisión de cámaras de videovigilancia.

El hijo espera otro juicio por una muerte ocurrida en 2021

El caso tiene además un antecedente especialmente relevante: cuando fue detenido por la desaparición de su padre, el hijo se encontraba en libertad provisional y pendiente de otro juicio relacionado con la muerte de una mujer de 66 años en 2021.

La víctima, Rosa Limón, murió en agosto de aquel año en Nombela, Toledo, después de contratar a varios hombres para realizar trabajos relacionados con una mudanza en una finca.

El hijo de Roberto fue uno de los detenidos entonces y llegó a permanecer en prisión provisional. Posteriormente quedó en libertad a la espera del juicio.

Ese procedimiento continúa pendiente de resolución y, por tanto, no existe una condena firme contra él por aquella muerte.

Ahora, mientras permanece en prisión provisional por la investigación relacionada con su padre, los análisis forenses de los restos recuperados en Loeches serán determinantes para confirmar si pertenecen a Roberto Fernández Magriñat y esclarecer qué ocurrió tras su desaparición.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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