
El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Alimov, denunció públicamente que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, evitó todo contacto con sus aliados históricos durante la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU, celebrada en Nueva York del 22 al 28 de septiembre.
En una conferencia de prensa en Moscú el jueves, Alimov fue explícito: «Notamos la ausencia de ciertos contactos. La presidenta en funciones de Venezuela no se reunió con la Federación Rusa, ni con China, ni con Cuba, ni con Nicaragua. Se fue antes, y se esgrimieron ciertas razones para ello».
La queja rusa llega en un momento de marcado reposicionamiento diplomático del gobierno venezolano encargado, que durante esa misma semana en Nueva York apostó por un acercamiento a Occidente en lugar de reforzar sus vínculos con el eje Moscú-Pekín-La Habana-Managua.
El giro más llamativo fue la reunión de Delcy Rodríguez con el presidente estadounidense Donald Trump al margen de la Asamblea General, encuentro que ella misma calificó de «histórico».
En su discurso ante el pleno de la ONU el 23 de septiembre, la mandataria prometió elecciones en Venezuela, habló de «democracia plena» y de diálogo con sectores de la oposición, sin mencionar en ningún momento a Nicolás Maduro ni a la Revolución Bolivariana.
Esa omisión y el acercamiento a Washington generaron reacciones inmediatas entre los aliados tradicionales de Caracas. El ministro cubano de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, llamó «traidora» a Rodríguez en una publicación de Facebook que luego borró.
El contraste con la postura cubana fue notable: el canciller Bruno Rodríguez Parrilla sí se reunió con el canciller ruso Serguéi Lavrov en Nueva York el 23 de septiembre, en un encuentro que la Cancillería cubana describió como un intercambio sobre el «excelente estado» de los vínculos bilaterales entre La Habana y Moscú.
Lavrov, que encabezó la delegación rusa tras la negativa de Washington de conceder visa a Alimov —decisión que Moscú calificó de «acto inamistoso»—, sostuvo más de cuarenta reuniones en los márgenes de la Asamblea General, incluyendo un encuentro con el secretario de Estado Marco Rubio.
El propio Lavrov exigió públicamente la liberación de Maduro y pidió el fin del embargo a Cuba durante la semana de alto nivel, lo que subraya hasta qué punto Moscú mantiene sus posiciones mientras Caracas parece moverse en dirección contraria.
El distanciamiento entre Rusia y el gobierno venezolano encargado no es nuevo: desde enero de 2026, cuando Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses, el Kremlin ya había señalado que Putin no tenía previsto un contacto próximo con Rodríguez.
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