
La Organización de las Naciones Unidas liberó este viernes 160 millones de dólares de su fondo de emergencias para atender crisis humanitarias, entre ellas la de Cuba, según anunció la agencia EFE con base en declaraciones del portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric.
El dinero proviene del Fondo Central para la Respuesta a Emergencias (CERF) y se distribuye entre una docena de países y territorios: Afganistán, Burkina Faso, Camerún, Chad, Cuba, Mali, Níger, los territorios palestinos ocupados, Somalia, Sudán, Sudán del Sur y Yemen.
De los 160 millones, 150 millones financiarán intervenciones vitales en esos doce territorios, mientras que los 10 millones restantes se reservan exclusivamente para atender las necesidades de personas con discapacidad en esas mismas crisis.
Cuba recibiría aproximadamente cuatro millones de dólares dentro de esa asignación, una cifra modesta frente a la magnitud de la emergencia que atraviesa el país.
El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, advirtió que el dinero por sí solo «no será suficiente» y reclamó mayor voluntad política para abrir el acceso a la ayuda y eliminar los obstáculos que impiden a la organización cumplir su mandato.
Para las crisis de Afganistán, Sudán, Sudán del Sur, Yemen y Palestina, Fletcher exigió «acción diplomática urgente» con el fin de garantizar que la asistencia llegue a quienes la necesitan.
La ONU advirtió además que el bloqueo del acceso humanitario se ha convertido en uno de los principales impedimentos para sus operaciones de socorro, obstaculizando la asistencia a once millones de personas consideradas prioritarias en todo el mundo.
Con esta nueva liberación, el CERF acumula 483 millones de dólares distribuidos a lo largo de 2026.
La asignación llega en un momento crítico para Cuba. En marzo pasado, la ONU presentó un Plan de Acción ampliado por 94,1 millones de dólares para asistir a cerca de dos millones de personas en 63 municipios de ocho provincias, cubriendo sectores como energía, salud, agua, saneamiento, alimentos y protección.
Sin embargo, a mediados de septiembre ese plan solo había recibido 42 millones de dólares, menos de la mitad de lo necesario, con un déficit superior a 50 millones.
La crisis energética que padece la isla —con apagones que superan las 20 horas diarias en algunas zonas— afecta el acceso a agua potable, telecomunicaciones y servicios de salud.
UNICEF alertó en septiembre que los cortes eléctricos ponen en riesgo la vacunación de unos 70,000 niños, mientras que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió que el desabastecimiento de agua afecta a unas 3,5 millones de personas, aproximadamente la mitad de ellas en La Habana.
En ese contexto, el PNUD envió a Cuba más de 16,000 lámparas recargables para familias afectadas por el huracán Melissa, con financiamiento del propio CERF, y la Unión Europea destinó 10 millones de euros en julio pasado para paliar la emergencia.
La nueva inyección de fondos del CERF suma recursos a un plan humanitario que sigue sin alcanzar la financiación necesaria para responder a una crisis que, en su raíz, es el resultado de décadas de gestión fallida por parte del régimen cubano.
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