En Cuba se normalizan los apagones extremos: al menos 23 días del último mes superaron los 2.000 MW

Apagones extremos dejan a La Habana casi a oscuras. (ilustración no real) © CiberCuba
Apagones extremos dejan a La Habana casi a oscuras. (ilustración no real) Foto © CiberCuba

Los apagones extremos han dejado de ser una anomalía en Cuba para convertirse en una constante estadística del Sistema Electroenergético Nacional (SEN): al menos 23 jornadas del último mes superaron los 2.000 megavatios (MW) de afectación máxima real.

Un análisis de CiberCuba de los partes diarios del sistema eléctrico entre el 3 de septiembre y el 2 de octubre muestra que hubo datos de cierre comparables en 28 de las 30 jornadas estudiadas. De ellas, 23 rebasaron la barrera de los 2.000 MW.

Eso significa que el 82,1% de los días con un dato real comparable terminó con una afectación superior a ese nivel, una magnitud que hace apenas unos años habría sido considerada extraordinaria.

El promedio de afectación máxima entre esas 28 jornadas fue de aproximadamente 2.093 MW.

Para elaborar el cálculo, CiberCuba utilizó exclusivamente cifras de afectación máxima real reportadas al cierre de cada jornada, no los pronósticos para el horario pico. Los datos pueden consultarse en el archivo de partes del SEN del Observatorio de Apagones de CiberCuba, elaborado a partir de reportes de la Unión Eléctrica, el Ministerio de Energía y Minas y empresas eléctricas provinciales.

La fuente institucional de referencia continúa siendo la nota diaria sobre el estado del SEN publicada por la Unión Eléctrica.

Diez días consecutivos por encima de los 2.000 MW

El dato más revelador no es un récord aislado, sino la continuidad.

Entre el 3 y el 12 de septiembre, Cuba acumuló diez jornadas consecutivas con más de 2.000 MW de afectación máxima: 2.259 MW el día 3; 2.272 el día 4; 2.396 el día 5; 2.223 el día 6; 2.120 el día 7; 2.106 el día 8; 2.165 el día 9; 2.267 el día 10; 2.001 el día 11 y 2.032 MW el día 12.

La mayor afectación del período analizado se produjo el 5 de septiembre, con 2.396 MW.

Después de caer a 1.987 MW el 13 de septiembre y 1.884 MW el día 14, el sistema volvió inmediatamente a niveles extremos: 2.168 MW el día 15, 2.166 el 16 y 2.051 MW el 17.

La repetición confirma una tendencia que CiberCuba ya había advertido a mediados de septiembre, cuando los apagones por encima de 2.000 MW comenzaban a describirse como parte de la nueva normalidad eléctrica del país.

Dos días que no pueden compararse: el SEN volvió a colapsar

Los días 18 y 19 de septiembre no fueron incluidos en el cálculo porcentual porque no existe para esas jornadas una cifra de afectación máxima por déficit directamente comparable con las restantes.

La razón no fue una mejoría.

El 18 de septiembre el SEN sufrió una desconexión total a las 13:57, tras lo cual comenzó un complejo proceso de recuperación. Al día siguiente el sistema continuó reconstruyéndose y la interconexión nacional terminó de restablecerse durante la noche.

Contabilizar esas dos fechas como jornadas con menos de 2.000 MW distorsionaría la estadística, porque durante parte de ese período el problema dejó de ser simplemente cuánto consumo debía apagarse por déficit de generación: la red eléctrica nacional había perdido su interconexión.

Tras el colapso, los 2.000 MW volvieron inmediatamente

Una vez reconstruido el sistema, tampoco apareció una recuperación sostenida.

La afectación máxima real alcanzó 2.037 MW el 20 de septiembre, 2.025 MW el día 21 y volvió a situarse alrededor de ese nivel el 22.

El 23 de septiembre subió hasta 2.170 MW y al día siguiente alcanzó 2.155 MW.

El 25 de septiembre fue una de las pocas excepciones, con 1.968 MW. Sin embargo, al día siguiente regresó a 2.044 MW y el 27 volvió a alcanzar 2.037 MW.

El 28 de septiembre se produjo el valor más bajo de todo el período analizado: 1.858 MW. La relativa mejoría duró poco. El día 29 el indicador volvió a 2.067 MW.

El 30 de septiembre cerró en 1.940 MW, pero octubre comenzó de nuevo por encima del umbral: 2.059 MW el 1 de octubre y 2.130 MW el día 2.

Solo cinco jornadas quedaron por debajo de 2.000 MW

Entre las 28 jornadas con cierre comparable, únicamente cinco quedaron por debajo de los 2.000 MW: el 13 de septiembre, con 1.987 MW; el 14, con 1.884; el 25, con 1.968; el 28, con 1.858; y el 30 de septiembre, con 1.940 MW.

Las otras 23 jornadas rebasaron la barrera de 2.000 MW.

Incluso tomando los 30 días completos como denominador —incluidos el 18 y 19 de septiembre, para los que no existe un dato comparable—, puede afirmarse que al menos el 76,7% de las jornadas del período superaron de forma confirmada los 2.000 MW.

Qué significa realmente una afectación de 2.000 MW

La «afectación» no representa energía generada ni una cifra abstracta de déficit. Es potencia que el sistema no puede servir a los consumidores por falta de capacidad suficiente, por lo que debe retirarse demanda mediante apagones.

Los partes oficiales muestran una combinación persistente de averías en las termoeléctricas, unidades en mantenimiento, limitaciones en la generación térmica y centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible.

Por ejemplo, el 18 de septiembre la propia UNE reportó 114 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, equivalentes a 926 MW. Sumadas las patanas y centrales fuel también indisponibles por esa causa, el total ascendía a 1.242 MW, mientras las limitaciones térmicas añadían otros 455 MW.

Los nuevos parques solares han incrementado su aporte durante las horas de sol, pero ese incremento no resuelve el déficit estructural que vuelve a hacerse evidente al caer la producción fotovoltaica y aumentar la demanda nocturna.

Lo extremo se convierte en rutina

Hablar de una «normalización» de los apagones extremos no significa que el sistema eléctrico cubano se esté normalizando.

Significa exactamente lo contrario: niveles de afectación que deberían representar una situación excepcional se han vuelto estadísticamente habituales.

Durante el período estudiado, la afectación máxima promedio superó los 2.000 MW, hubo diez jornadas consecutivas por encima de ese umbral y, en medio de esa secuencia, el país volvió a sufrir una desconexión total del SEN.

El comienzo de octubre tampoco apunta todavía a un cambio de tendencia. Después de los 2.130 MW registrados el 2 de octubre, el parte del día 3 volvió a manejar un escenario de más de 2.000 MW para el horario de máxima demanda.

En Cuba, el problema eléctrico ya no puede medirse únicamente por la existencia de apagones. La magnitud de los cortes revela un deterioro mucho más profundo: el sistema ha convertido afectaciones superiores a 2.000 MW en parte recurrente de su funcionamiento cotidiano.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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