
Un operativo policial en el municipio de Playa, La Habana, culminó el 1 de octubre con la detención de un individuo conocido por el apodo «Ardilla», a quien las autoridades le incautaron 131 dosis de cannabinoides sintéticos —conocidos en Cuba como «el químico»— y dinero en efectivo presuntamente obtenido del tráfico.
La información fue difundida por el perfil de Facebook de Elizabeth Ferrer, asociado al MININT, y replicada por páginas oficialistas como la de Televisión Cubana. La publicación, redactada en tono coloquial, describió al detenido como alguien que «tenía montado su negocio de venta de drogas en pleno barrio y traía a más de una familia con los nervios de punta».
Las imágenes que acompañaron la publicación muestran al arrestado sin camisa, con shorts de camuflaje y sandalias blancas, con billetes dispersos en el suelo frente a él. Una segunda fotografía exhibe decenas de pequeños papeles doblados —los envoltorios típicos de la sustancia— sobre un billete.
Según la publicación oficial, los vecinos del barrio celebraron la detención. «Dicen los vecinos que desde hace tiempo pedían que lo pusieran tras las rejas», señaló Ferrer, quien añadió: «Aquí nadie vende impunemente».
«El químico» es el nombre callejero de los cannabinoides sintéticos en Cuba, también llamados «papelito» por presentarse en tiras de papel impregnadas con la sustancia. Especialistas los describen como entre 50 y 100 veces más potentes que la marihuana, con riesgo de convulsiones, psicosis e intoxicaciones graves. La mezcla con fentanilo, formaldehído o benzodiazepinas eleva aún más el peligro de sobredosis.
Su precio —unos 250 pesos cubanos por dosis, equivalente a aproximadamente 0,50 dólares— la convierte en una de las drogas más baratas y accesibles del mercado ilegal cubano, especialmente entre jóvenes de 14 a 25 años. Según datos oficiales citados por AP, las urgencias médicas por esta causa en La Habana casi se duplicaron: de 467 casos en 2024 a 886 en 2025.
El caso del «Ardilla» se suma a una cadena de operativos que el MININT ha intensificado en la capital durante 2026. A mediados de septiembre, un operativo en Centro Habana dejó 13 detenidos y el decomiso de cocaína junto a 184 tiras de cannabinoides sintéticos. Días después, dos operativos en Guantánamo resultaron en varios arrestos vinculados a marihuana y «químico».
Las autoridades cubanas han identificado al menos 46 variantes de cannabinoides sintéticos en circulación en el país y señalan que la mayor parte llega desde Estados Unidos por vía aérea y paquetería. En julio de 2026, la Aduana cubana detectó envíos de la droga ocultos en cajas de alimentos procedentes de ese país en el aeropuerto José Martí.
La alarma social por la expansión del «químico» trasciende los partes policiales. El 2 de octubre, el intelectual cubano Rodolfo Alpízar Castillo alertó públicamente sobre el avance del consumo en el barrio Santos Suárez, describiendo escenas de jóvenes afectados en la vía pública y preguntando: «¿Hasta cuándo hay que esperar?».
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