
El FBI rescató a un residente de Miami-Dade secuestrado a la salida de una tienda de suministros para piscinas, y arrestó a dos hombres acusados de retenerlo mientras exigían a su familia hasta cuatro millones de dólares, según informó la prensa local al hacerse públicos los cargos federales este miércoles.
Los acusados son Yansel Hernández, de 34 años, y René Quintana, de 31, quienes enfrentan cargos federales de conspiración para secuestrar y permanecen detenidos en el Centro de Detención Federal de Miami.
Hasta el momento, no ha trascendido la nacionalidad de origen de los dos arrestados.
El secuestro en el estacionamiento de Westchester
Todo comenzó la mañana del 29 de septiembre, cuando la víctima —identificada únicamente con las iniciales A. Q. en los documentos judiciales— acudió a la tienda Pinch A Penny Pool Patio Spa, en 11035 Bird Road, en el área de Westchester, al suroeste de Miami-Dade, para comprar un limpiador de piscina.
Salió del local con su recibo en mano, pero su camioneta Ford Pickup quedó abandonada en el estacionamiento.
Las cámaras de vigilancia captaron la llegada de un sedán gris poco después de que la víctima entrara, y mostraron ese mismo vehículo abandonando el lugar sin ella.
Un lector de placas en Bird Road registró un Chrysler 200 gris circulando a media milla al oeste de la tienda aproximadamente dos minutos después del secuestro.
Las exigencias: de tres a cuatro millones de dólares
Esa misma noche, el hijo de la víctima recibió una llamada desde un número bloqueado con audio distorsionado, en la que alcanzó a escuchar las palabras «tres millones», «papá» e «hijo».
Ocho minutos después llegó un mensaje de texto en español que confirmaba que tenían al padre y hacía referencia a «una deuda de 15 años», según recoge la queja criminal federal citada por Local 10.
Poco después de las 8:15 de la noche, un nuevo texto precisó la demanda: tres millones de dólares, con la advertencia de que los captores «conocían los negocios, propiedades y familiares» de la víctima, y la instrucción de presentarse en West Palm Beach en 48 horas.
Cuando la familia acudió a la policía, el rescate subió a cuatro millones.
El mensaje fue directo: «porque el hijo contactó a la policía, el rescate es ahora de cuatro millones de dólares, y el padre lo ama y sabe que el dinero puede obtenerse».
Los secuestradores también demostraron saber que el hijo era propietario de un Hyundai azul, vehículo en el que debía presentarse a entregar el dinero.
¿Cómo fueron descubiertos?: la pista de la pizzería y el rastreo digital
Los investigadores rastrearon los teléfonos usados para las amenazas hasta la compra de teléfonos prepagos en un Walmart de Hialeah Gardens, adquiridos en efectivo a finales de junio.
Las cámaras del supermercado mostraron a tres hombres llegando en un Honda Accord negro; mientras uno compraba el teléfono, los otros dos visitaron una pizzería cercana.
Un recibo a nombre de «Rene», con un número de teléfono asociado, permitió identificar a Quintana.
«Ellos vinieron normal, como cualquier cliente, a buscar pizza. Y nosotros no sabíamos. Pidieron los recibos de ese día, los llevamos y se los dimos. Y así fue que lo pudieron arrestar», relató un empleado del local a Univision.
Los datos de localización celular situaron a ambos sospechosos cerca de la tienda en el momento del secuestro y confirmaron comunicaciones entre ellos en los días previos al crimen.
Los arrestos y el rescate
El viernes 3 de octubre, agentes del FBI vigilaron el domicilio de Quintana y detectaron un Honda Accord gris —registrado a nombre de una persona que había salido del país antes del secuestro— circulando por el vecindario.
Según la queja criminal federal, «los agentes siguieron el Honda, confirmaron que estaba ocupado por dos hombres hispanos, el vehículo se detuvo y los ocupantes bajaron; mientras establecían un perímetro, los agentes observaron a Hernández y Quintana caminando a pie».
Fueron arrestados en ese momento. En la bolsa de Quintana se encontró un portador de tarjeta SIM y un papel con el número de teléfono utilizado para la llamada de rescate.
Al día siguiente, el FBI rescató a la víctima con vida.
Los documentos judiciales no especifican el lugar exacto donde fue encontrada.
El caso generó alarma entre los residentes de Westchester.
«Súper inseguro, de verdad que son cosas que no se creen. Parece película. La realidad supera la ficción», dijo uno de ellos a Univision.
Bajo la ley federal, la conspiración para secuestrar conlleva una pena máxima de cadena perpetua. Hernández y Quintana no tenían audiencias programadas en el expediente federal al momento de la publicación de los cargos.
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