
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, advirtió este miércoles que el lado este de la tormenta tropical Isaías —al que describió como el «lado sucio» del sistema— podría dejar impactos a lo largo del Panhandle, mientras el ciclón continúa fortaleciéndose en el Golfo de México.
En mensajes publicados en su perfil de X, DeSantis dijo que su administración se prepara para que Isaías toque tierra en la región de Mobile-Pensacola como un huracán de categoría 3.
También insistió en que es preferible prepararse para un escenario más severo, aunque el sistema termine llegando con menor intensidad.
El gobernador explicó que el lado este del ciclón, que se prevé amplio, sería el encargado de extender buena parte de los efectos sobre el noroeste de Florida.
Su advertencia coincide con los mensajes más recientes del Centro Nacional de Huracanes (NHC), que alertó sobre un riesgo creciente de vientos con fuerza de huracán en sectores del Panhandle, el sur de Alabama y el sur de Mississippi.
El NHC mantiene además una vigilancia de huracán desde Bay St. Louis, Mississippi, hasta Indian Pass, Florida, así como una vigilancia de marejada ciclónica desde la desembocadura del río Mississippi hasta Yankeetown, Florida.
El organismo también advirtió sobre lluvias intensas, inundaciones repentinas y posibles crecidas urbanas a medida que el sistema avance hacia la costa norte del Golfo.
Horas antes, el propio NHC había indicado que Isaías seguía ganando fuerza y podría convertirse en el primer huracán de la temporada atlántica de 2026. Según ese pronóstico, el ciclón podría alcanzar vientos de 75 mph el jueves y seguir intensificándose el viernes mientras se aproxima a tierra.
En paralelo, Florida activó medidas de preparación ante la amenaza del sistema.
DeSantis ya declaró el estado de emergencia en 25 condados del norte y noroeste del estado, y las autoridades habilitaron un formulario para denunciar aumentos abusivos de precios en bienes y servicios esenciales durante la emergencia.
Con ese panorama, el mensaje del gobernador fue claro: no conviene confiarse en que la cizalladura del viento debilite al sistema antes del impacto.
Por ahora, el llamado oficial es a prepararse para un huracán mayor y atender las orientaciones de las autoridades locales.
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