
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó este miércoles fotografías de la operación en la que agentes federales incautaron 90 cargamentos de biodiésel valorados en más de 2,8 millones de dólares que intentaban llegar ilegalmente a Cuba, según confirmó el sistema de distribución visual del Departamento de Defensa.
Las imágenes, tomadas el martes en instalaciones de Fort Lauderdale, Florida, muestran filas de tanques ISO apilados bajo custodia de agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en lo que las autoridades describieron como un intento de exportar combustible a Cuba en violación de las leyes federales.
La operación conjunta, en la que también participó la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio (BIS), se anunció en una conferencia de prensa celebrada este miércoles en Miami.
En total, los cargamentos superan los 620,000 galones de biodiésel: 71 tanques con aproximadamente 500,000 galones fueron retenidos en Port Everglades, mientras que 19 cargamentos adicionales con cerca de 120,000 galones fueron confiscados en el Puerto de Houston, Texas.
Según una investigación de NBC Miami, CBP detectó los envíos a comienzos de septiembre mediante análisis de datos comerciales e inteligencia, al identificar que los documentos de exportación señalaban como consignatario final a ENETEC S.A., empresa estatal cubana dedicada al comercio mayorista de combustibles y lubricantes con sede en La Habana, sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) el 13 de julio de 2026 mediante la Orden Ejecutiva 14404.
Las interdicciones se realizaron por presuntas violaciones de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y las regulaciones de administración de exportaciones.
Al momento del anuncio, las agencias no identificaron públicamente a los exportadores involucrados ni informaron si se habían presentado cargos criminales.
José R. Figueroa, agente especial a cargo de HSI Miami, declaró que el objetivo es «continuar identificando, interrumpiendo e investigando los esfuerzos por evadir las sanciones estadounidenses, proteger la integridad de los controles de exportación y negarle al gobierno cubano acceso a recursos obtenidos en violación de la ley».
Por su parte, Daniel Alonso, director de Operaciones de Campo de CBP para Miami y Tampa, subrayó que su agencia «se mantiene firme en la aplicación de las leyes de Estados Unidos en todos los ámbitos, tanto en el comercio entrante como en los envíos salientes».
Esta confiscación se suma a una serie de interdicciones recientes en el marco de la política de presión máxima de la administración Trump contra el régimen cubano.
En el verano de 2026, la Guardia Costera interceptó el M/V Jaira Provider cerca de Mayagüez, Puerto Rico, con unos 220,000 galones de diésel a bordo.
El 5 de septiembre, otro carguero, el M/V Grace, fue abordado en el Caribe entre Cuba y México y escoltado hasta el puerto mexicano de Progreso, donde la Armada mexicana confirmó combustible en sus tanques de lastre y contenedores.
La presión sobre el suministro energético cubano llega en un momento de crisis eléctrica sin precedentes en la isla: Cuba produce unos 40,000 barriles diarios de petróleo pero necesita entre 90,000 y 110,000, y depende de importaciones para cubrir cerca del 60% de su demanda.
Tras la suspensión de los envíos venezolanos de crudo desde noviembre de 2025 y la drástica reducción de los suministros mexicanos, el país acumula en 2026 al menos ocho colapsos totales del sistema eléctrico nacional, déficits de generación superiores a 2,000 MW y apagones de hasta 87 horas consecutivas en algunas zonas.
El colapso del 18 de septiembre fue el más grave: dejó a cerca de nueve millones de personas sin electricidad durante aproximadamente 32 horas.
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