
El pastor evangélico Maikel Pupo Velázquez, de la Iglesia Palabra de Fuego Bendición Sagrada, en Camagüey, fue detenido por convocar a las iglesias cubanas a una oración publica por la nación.
La denuncia la hizo en Facebook Darlon Bermúdez, líder de la Iglesia Metodista San Juan en Santiago de Cuba, quien pidió oraciones para su hermano de fe.
«Su esposa está desesperada, y tienen la hija mayor ingresada en Cardiología», precisó Bermúdez.
No sería la primera detención de Pupo Velázquez. En julio de 2025 fue apresado tras intentar visitar y llevar medicamentos a la familia de dos presos políticos del 11J. Posteriormente, fuentes de Christian Solidarity Worldwide confirmaron que había sido interrogado y amenazado.
Su arresto se inscribe en una oleada de represión religiosa que se ha intensificado en Cuba durante las últimas semanas.
El 1 de octubre, el pastor Rolando Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo», fue detenido cuando se dirigía al Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este para acompañar a la activista Anna Bensi y su madre Caridad Silvente durante su juicio.
Al día siguiente, el pastor pentecostal Ariel Limias Leiva fue arrestado en el Capitolio Nacional y trasladado a Villa Marista, donde permanece incomunicado.
En Camagüey, provincia de donde es natural Pupo Velázquez, ha sido escenario recurrente de represión religiosa. En enero pasado, la Seguridad del Estado citó e interrogó a los sacerdotes Alberto Reyes Pías y Castor José Álvarez Devesa, quienes recibieron actas de advertencia por sus críticas públicas. En septiembre, las autoridades prohibieron a una iglesia de Minas repartir desayunos a domicilio a ancianos y enfermos.
Christian Solidarity Worldwide registró 667 casos de violaciones de libertad religiosa en Cuba entre enero de 2025 y junio de 2026, incluyendo 94 «actas de advertencia» contra líderes religiosos usadas para intimidar y justificar futuras detenciones.
El 6 de octubre, 21 sacerdotes de la Iglesia Episcopal de Cuba, encabezados por el obispo Ángel Roberto Rivera Rodríguez, publicaron una carta abierta en la que denunciaron «violencia, intimidación y acoso policial» contra ciudadanos que reclaman derechos reconocidos por la propia Constitución cubana, y describieron una crisis marcada por «escasez de alimentos, medicinas y agua, cortes irregulares de electricidad y deterioro de los sistemas sanitario y educativo».
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