La madre y la abuela de la oficial cubana acusada de agredir a su pareja en Hialeah dan su versión de los hechos

La agente Marcia Sangronis, acusada de origen cubano (i) y El novio y presunta víctima de Sangronis (d) Foto © Collage YouTube/Screenshot-Univision

La madre y la abuela de Marcia Sangronis, agente de origen cubano del Departamento de Policía de North Bay Village, salieron a defender públicamente a la oficial  , ofreciendo una versión radicalmente distinta a la que recoge el informe policial tras su arresto el martes en Hialeah.

Sangronis, de 38 años, fue detenida por la Policía de Hialeah luego de que su novio, Ricardo Olivera, de 30 años, denunciara que ella lo arañó en los brazos, la cara y la espalda, y lo mordió repetidamente en el antebrazo izquierdo cuando él intentó terminar la relación.

Los agentes documentaron tres marcas de mordedura, una de las cuales le rompió la piel. 

«La única defensa fue morder»

En declaraciones a Univision, la madre de Sangronis rechazó de plano la versión de Olivera y aseguró que su hija actuó en defensa propia.

«Se defendió porque vino a buscar problemas, la cogió por el pelo y mi hija tiene un moretón aquí y mi hija está llena de arañazos», afirmó la madre ante las cámaras del canal.

La abuela de la oficial, quien según la familia habría presenciado el incidente directamente en el hogar, fue aún más contundente: «La tenía cogida por los brazos y la única defensa fue morder. Morderlo, porque la tenía».

Ambas familiares describieron a Olivera como «obsesivo» y «tóxico», y destacaron el perfil de la joven antes de los hechos.

«Ella ha sido siempre una muchacha estudiosa», señalaron.

La versión de Olivera: «No era la primera vez»

Olivera también habló en exclusiva con Univision, vía telefónica, y sostuvo una versión opuesta.

Aseguró que el episodio del martes no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón repetido a lo largo de los dos años de relación, marcada por rupturas y reconciliaciones.

Según él, intentaba alejarse y ella era quien se lo impedía.

El informe policial respalda en parte su relato: según el reporte, Sangronis se plantó frente a la puerta y le dijo «No puedes irte» cuando él intentó marcharse, y volvió a agredirlo cuando él insistió en salir.

Olivera declaró además que Sangronis se ponía «furiosa y violenta» cada vez que discutían sobre su falta de motivación para avanzar en la carrera policial.

El testimonio de una vecina

Una vecina anónima, cuyo testimonio previo recogió Telemundo 51, aportó una perspectiva diferente y más próxima a la de la madre y la abuela de Sangronis.

«Yo miré que era el hombre el que estaba parando de que ella saliera. Ella le estaba diciendo que iba a llamar la policía y él decía que no, que le prometiera que no iba a llamar a la policía», aseguró la testigo.

Esta declaración no ha sido corroborada de forma independiente y contrasta con lo consignado en el informe policial.

La declaración de Sangronis ante los investigadores aparece censurada en el reporte y su abogado no hizo comentarios.

Consecuencias legales y laborales

En su comparecencia judicial del miércoles, Sangronis enfrentó inicialmente un cargo de agresión agravada con lesiones corporales graves, delito grave de segundo grado en Florida penado con hasta 15 años de prisión.

La magistrada redujo el cargo a agresión simple —un delito menor— y fijó una fianza de 1,000 dólares.

También se le ordenó no tener ningún tipo de contacto con Olivera y fue inscrita en un programa de supervisión previa al juicio.

El Departamento de Policía de North Bay Village la relevó de sus funciones con goce de sueldo y señaló en un comunicado que «el departamento exige a todo su personal los más altos estándares de conducta, y lo hace plenamente responsable de sus actos, dentro y fuera de servicio».

Según registros citados por NBC Miami, Sangronis había prestado juramento como agente en 2025 y se encontraba en período de prueba al momento del arresto, lo que la deja con menos protecciones laborales que los agentes de carrera.

La reducción del cargo en la audiencia inicial no implica una resolución definitiva: el fiscal conserva la facultad de mantener o elevar los cargos en etapas posteriores del proceso.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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