
El Departamento de Justicia de Estados Unidos busca obtener una acusación criminal federal contra Cassidy Hutchinson, exasesora de la Casa Blanca, por presuntamente haber mentido al Congreso durante su testimonio sobre el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, según informó NBC News este jueves citando fuentes familiarizadas con el proceso.
Un gran jurado federal en Washington fue convocado a principios de esta semana para escuchar pruebas presentadas por la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, y se espera que reciba evidencia adicional y nuevos testigos durante el resto de octubre.
Hasta el momento, Hutchinson, de 29 años, no ha recibido una citación para comparecer ante el gran jurado y no existe acusación formal en su contra.
La periodista Laura Weiss, de Punchbowl News, fue la primera en reportar la noticia: «El Departamento de Justicia busca una acusación criminal federal contra la exasesora de la Casa Blanca Cassidy Hutchinson por cargos de mentir al Congreso en su testimonio sobre el 6 de enero».
Hutchinson fue asesora del entonces jefe de gabinete Mark Meadows durante el primer mandato de Donald Trump y se convirtió en una de las figuras más prominentes del Comité Selecto de la Cámara que investigó el asalto al Capitolio.
Su testimonio televisado del 28 de junio de 2022 fue el más impactante de todas las audiencias: declaró que Trump había intentado tomar el volante del vehículo presidencial conocido como «La Bestia» para dirigirse al Capitolio, y que había arrojado su plato de comida contra la pared en un arrebato de ira.
Hutchinson aclaró que el episodio del vehículo le fue relatado por el subjefe de gabinete Anthony Ornato, no que lo hubiera presenciado directamente.
El conductor del vehículo presidencial declaró posteriormente en una entrevista transcrita que Trump «nunca agarró el volante» ni «intentó pasar al asiento delantero», y agentes del Servicio Secreto también refutaron esa versión.
En diciembre de 2025, el fiscal especial Jack Smith declaró ante el Congreso que partes del testimonio de Hutchinson eran de «segunda o tercera mano» y que no la habría utilizado como testigo confiable en su caso contra Trump.
El camino hacia la investigación actual comenzó en marzo pasado, cuando el representante republicano Barry Loudermilk, con el respaldo del presidente de la Comisión Judicial, Jim Jordan, remitió formalmente el caso al Departamento de Justicia acusando a Hutchinson de haber mentido bajo juramento.
La División de Derechos Civiles abrió una investigación criminal en abril de ese año.
Un documento judicial del 24 de septiembre confirmó que Hutchinson estaba «actualmente bajo investigación criminal» y que invocaría la Quinta Enmienda si era obligada a declarar bajo juramento en otro procedimiento.
El contexto político de la investigación es significativo. Según un reporte de The Atlantic del 2 de octubre, Trump habría presionado al fiscal general Todd Blanche y al director del FBI Kash Patel para que produjeran acusaciones contra sus enemigos políticos antes de las elecciones de mitad de período de noviembre próximo, con sus empleos en riesgo si no lo hacían.
«El presidente quiere acusaciones. Quiere gente esposada. Quiere los titulares», dijo un exfuncionario citado por The Atlantic, añadiendo que Trump exige resultados «sin importar cuán débil sea la evidencia».
El mandatario había pedido públicamente la persecución de Hutchinson desde al menos marzo de 2024, cuando escribió en Truth Social: «¿Será procesada por lo que hizo y dijo? [...] Se han cometido delitos graves».
Cabe recordar que, al regresar a la presidencia en enero de 2025, Trump indultó a aproximadamente 1,500 personas condenadas por el asalto al Capitolio, mientras que Biden había concedido indultos preventivos a los miembros del Comité del 6 de Enero antes de dejar el cargo, anticipando posibles represalias. Hutchinson no estaba entre los beneficiados por esos indultos.
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