
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expresó este viernes el respaldo de Washington al proceso de diálogo para la transición política en Venezuela, durante un encuentro con Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, reconocida por el Gobierno estadounidense como legítima.
La reunión, celebrada en el Salón de Tratados del Departamento de Estado, en Washington, marcó el primer encuentro formal entre ambos dirigentes y estuvo centrada en el proceso de diálogo con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
«Este esfuerzo tiene nuestro apoyo, el de los más altos niveles del Gobierno norteamericano, y creo que es importante enfocarse en eso. Le deseamos toda la suerte», declaró Rubio ante la prensa al inicio del encuentro, según informó la agencia EFE, citada por Telemundo 51.
El jefe de la diplomacia estadounidense calificó el proceso de «difícil», pero se mostró convencido de que «va a seguir teniendo logros».
En su cuenta de X describió el encuentro como una «reunión productiva» y señaló que se han alcanzado «avances tangibles» durante las dos primeras rondas de conversaciones entre la oposición y las autoridades interinas venezolanas.
«Tras la Operación Resolución Absoluta, se han logrado avances tangibles durante las primeras dos rondas de conversaciones con las autoridades interinas», expresó en X.
«Vamos a hacer todo lo posible para que este proceso logre lo que todos queremos: no simplemente elecciones libres y democráticas lo más pronto posible, porque eso sin duda es necesario, sino una democracia, una república que pueda gobernar el país y que exista de manera permanente», subrayó Rubio.
Figuera encabeza desde agosto un bloque opositor que negocia con el chavismo en el marco del plan de transición impulsado por Washington, cuya tercera fase —la política— arrancó formalmente tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en la llamada Operación Resolución Absoluta.
La opositora agradeció a Estados Unidos por haber abierto «este camino de esperanza para Venezuela» y describió el diálogo como «el camino y la hoja de ruta para que haya elecciones», al tiempo que lo calificó de «proceso posible».
También agradeció a Washington las inversiones en el sector petrolero venezolano realizadas desde la captura de Maduro, en un contexto en que EE.UU. restableció relaciones diplomáticas con Caracas y alcanzó un acuerdo de acceso al crudo venezolano con el gobierno de Rodríguez.
Un elemento de tensión que sobrevuela el proceso es la ausencia de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, de la mesa de negociación.
Washington optó por la Asamblea Nacional de 2015 como canal formal del diálogo, dejando fuera a Machado, quien desde diciembre de 2025 no ha podido regresar a Venezuela pese a varios intentos.
Su portavoz declaró a comienzos de octubre que la líder opositora estaría dispuesta a negociar directamente con Delcy Rodríguez si el proceso conduce a elecciones libres.
Para el lector cubano, el modelo venezolano tiene una resonancia particular: Rubio, cubanoamericano de Miami, pilota simultáneamente la presión sobre el régimen de La Habana.
El 29 de septiembre afirmó en Fox News que «el régimen cubano ya cayó» —en el sentido de colapso funcional— y que la única salida es una transición hacia la democracia, aunque advirtió que, a diferencia de Venezuela, el régimen cubano «no ha querido acuerdos».
La captura de Maduro agravó además la crisis energética cubana: Venezuela suministraba unos 26,500 barriles diarios a la isla en 2025, cerca de un tercio de sus necesidades, un flujo que se interrumpió desde enero.
La próxima ronda de conversaciones entre la oposición venezolana y el gobierno de Delcy Rodríguez está prevista para el 14 de octubre, y Rubio expresó en X que espera «un progreso continuo que conduzca a un cambio democrático duradero para el pueblo venezolano».
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