
Investigadores de la Florida International University (FIU) y la Universidad de Kansas publicaron este viernes los resultados preliminares de un experimento sin precedentes: la primera prueba controlada a escala real de viviendas prefabricadas sometidas a vientos de intensidad huracanada, cuyos hallazgos apuntan a fallas críticas en los sistemas de anclaje que ponen en riesgo a millones de estadounidenses.
Los ensayos, descritos en un artículo firmado por los investigadores Elaina Sutley (Universidad de Kansas) y Arindam Chowdhury (FIU), se realizaron entre mayo y junio de 2026 en la instalación Wall of Wind de FIU, en Miami, y no este viernes, fecha en que se divulgaron al público general.
La publicación de los resultados investigativos cobra singular importancia en el contexto de la entrada a Estados Unidos del huracán Isaías este viernes, por un punto cerca de Destin, Florida, alrededor de las 9:30 p.m. (hora de Miami), con vientos máximos sostenidos de 105 mph (165 km/h).
El huracán, que había entrado con categoría 2 en la escala Saffir-Simpson, descendió rápidamente a categoría 1, tras perder en organización intensidad, pero aún mantendrá el peligro para varias regiones del país durante todo el fin de semana.
El equipo investigativo de FIU y la Universidad de Kansas sometió tres viviendas prefabricadas proporcionadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) a más de 20 ensayos individuales, con vientos de entre 113 y 209 km/h, variando el sistema de anclaje, la zona de viento, la elevación y la orientación de la estructura.
El momento más revelador ocurrió a 177 km/h. Los propios investigadores lo describieron así: «Son las 9:15 de la mañana. El viento ruge a 177 km/h; el ruido es ensordecedor. El polvo gira en el aire. Observamos cómo una vivienda prefabricada de un solo módulo se balancea de un lado a otro, golpeada por el viento turbulento. Entonces, en un instante, los tornillos se cortan y toda la unidad cae hacia atrás, dando dos vueltas completas antes de detenerse».
Esa configuración simulaba el estándar mínimo de instalación aplicable en estados como Kansas, con aproximadamente el 40% de los anclajes cortados. En contraste, cuando la misma estructura se instaló con correas de acero y el sistema de anclaje más robusto —equivalente a los requisitos de la Zona de Viento III—, resistió de forma relativamente estable incluso a velocidades superiores.
Los resultados preliminares son contundentes: «Nuestros hallazgos preliminares revelan que las prácticas de instalación permitidas por algunos estados no cumplen los requisitos mínimos del código federal, y que muchos sistemas de instalación de uso común en EE.UU. no satisfacen los estándares modernos de ingeniería eólica», escribieron Sutley y Chowdhury.
El código federal que regula la construcción de estas viviendas —el HUD Code, Título 24 CFR Parte 3280— tiene estándares de ingeniería eólica que datan de 1988 y no ha recibido una actualización significativa en más de tres décadas. A diferencia de los códigos para viviendas construidas en sitio, que se revisan cada tres años, la normativa para prefabricadas carece además de guías para sismos, incendios forestales o tornados.
Las viviendas ensayadas tenían una característica importante: fueron fabricadas con una resistencia equivalente a tres veces la exigida por el código federal. Los investigadores advierten que los resultados son preliminares y no pueden extrapolarse como garantía de seguridad para todas las casas móviles del mercado.
El experimento también tiene límites reconocidos por el propio equipo: la prueba aisló el peligro del viento sin reproducir simultáneamente inundación ni marejada ciclónica. «Si esta vivienda hubiera sido ensayada bajo inundación, viento y marejada, podría haber fallado antes», señaló Chowdhury.
Más de 22 millones de estadounidenses viven en viviendas prefabricadas, el tipo más común de vivienda asequible no subsidiada en el país, con alta concentración en el sureste propenso a huracanes. El programa estatal My Safe Florida Home, que ofrece hasta $10,000 para reforzar viviendas contra huracanes, excluye explícitamente a las casas móviles y prefabricadas.
El equipo también desarrolló un dispositivo reductor de carga de viento que se acopla al sistema de canalones del techo para mantener las tejas intactas bajo condiciones extremas, y colaboró con la industria para probar un nuevo sistema de anclaje optimizado.
Los investigadores concluyen que el problema no es inherente al tipo de construcción: «Los resultados demuestran que las viviendas prefabricadas pueden diseñarse y construirse para ser a la vez asequibles y resistentes a vientos fuertes. De hecho, algunas ya lo son; simplemente no es la norma».
El equipo anunciará análisis más detallados en los próximos meses, y los datos serán compartidos con las agencias federales responsables de actualizar los códigos de seguridad.
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