Decenas de denuncias ciudadanas alertan sobre un preocupante incremento de enfermedades diarreicas en Santiago de Cuba, presuntamente vinculado con el consumo de agua que llega a los hogares con coloración oscura, abundantes sedimentos y turbidez pronunciada, según una alerta publicada este viernes por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada.
Los testimonios provienen de residentes de El Cristo, el reparto Altamira, el Antonio Maceo y Veguita de Galo, entre otras localidades de la provincia. Varios afectados describen cuadros diarreicos persistentes que los mantienen postrados durante días, puntualizó el reportero a través de su perfil en Facebook.
Un especialista del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Santiago de Cuba, consultado bajo anonimato, confirmó el aumento de casos y la asistencia de numerosos pacientes a las áreas de salud.
"El agua llega turbia. Siempre recomendamos hervirla porque, a pesar de que es tratada en la potabilizadora, arrastra muchos sedimentos", explicó.
El experto advirtió además que las tuberías que permanecen secas durante semanas y las roturas en redes hidráulicas que coinciden con averías en conductos de aguas residuales pueden favorecer la contaminación.
Recomendó dejar correr el agua varios minutos al restablecerse el servicio, aunque aclaró que esa medida no garantiza su potabilidad.
La situación resulta especialmente grave para niños, adultos mayores y personas vulnerables. Los prolongados apagones y la escasez de combustible dificultan incluso hervir el agua antes de consumirla.
Una vecina lo resumió con crudeza: "Con que corriente se hierve el agua si hay familias que no tienen para comprar carbón y hervir ese chocolate que dan como agua".
Otros comentarios reflejan la magnitud del problema. "En mi zona el agua tiene olor a aguas albañales con tremendo mal olor, llevo tres días con diarrea", escribió una residente.
Otra denunció que el agua proveniente de la Potabilizadora de Quintero "parece agua de pantanos, con oscura coloración y muchos sedimentos", y añadió que la empresa Aguas Santiago reanudó el cobro del servicio "a ciegas" esta semana, después de más de un año sin hacerlo y sin realizar lecturas de medidores.
Una vecina del reparto Abel Santamaría señaló que desde el paso del huracán Melisa el agua llega con olor a fango podrido y que en su zona ya hay casos de hepatitis y diarrea. Otra apuntó una paradoja reveladora: "El cloro en la calle en venta y para la cloración del agua no hay".
Hasta el momento no existen cifras oficiales ni resultados de laboratorio que confirmen la magnitud del posible brote ni su origen exacto.
A comienzos de octubre, las autoridades cubanas admitieron que 2,7 millones de personas tenían afectado total o parcialmente el servicio de agua por redes, equivalente a 35 % de quienes reciben el suministro mediante ese sistema.
En junio, algunas zonas de la urbe oriental acumulaban entre 39 y 48 días sin recibir agua, y en julio dos roturas sucesivas en la conductora principal dejaron las plantas Quintero I y II operando con apenas 1,000 litros por segundo.
A finales de septiembre, el Ministerio de Salud Pública reconoció un aumento de diarreas, hepatitis y dengue, atribuido a "limitaciones en los sistemas de saneamiento ambiental, tratamiento de las aguas y recogida de residuales".
Este viernes, la pediatra Vivian Mena Miranda, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría, advirtió en la televisión estatal sobre el aumento de hepatitis y diarreas en niños y fue categórica: "Si usted no tiene agua segura no puede prevenir las enfermedades".
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