
Una cubana identificada como Zea Gisselle publicó en Facebook un testimonio sobre la insalubridad extrema que padece el municipio de Marianao, en La Habana, donde describió calles convertidas en basureros, aguas albañales desbordadas, moscas verdes y aves de rapiña sobrevolando los vecindarios, y un hedor que, según sus palabras, «se cuela en los pulmones, se impregna en la ropa, en la piel».
La autora relata haber pasado siete días enferma con escalofríos, fiebres y diarreas acuosas, síntomas que no logra atribuir al agua —que consume hervida y filtrada— ni a falta de higiene personal. «La única explicación que encuentro es que mi cuerpo comienza a reaccionar de modo reactivo a toda la inmundicia que nos rodea. Reacciona a los olores putrefactos, al hedor que despiden las aguas albañales que inundan toda la ciudad, a la fetidez que se esparce y se apodera de todas las esquinas», escribió.
Zea Gisselle acompañó su publicación con la fotografía de un basurero cercano a su vivienda en el barrio Zamora y aclaró que se abstuvo de compartir más fotos para no «inundar Facebook con imágenes tan desagradables». Aun así, su denuncia fue contundente: «Asco, caminar Cuba entera ahora mismo es sentir asco [...] No es una esquina, ni dos o tres... no es solamente Marianao, no es solamente Zamora... Cuba entera está muriendo, nos están matando».
Su señalamiento al régimen fue directo: «El Estado sabe todo el horror al que nos está sometiendo, y no hace nada, absolutamente nada por salvarnos; y no lo va a hacer, por supuesto. Nos prefieren muertos, antes que abandonar el poder».
Los comentarios al post confirmaron que la situación no se circunscribe a Marianao. Cubanos de Santiago de Cuba, Cojímar y El Vedado describieron realidades idénticas. Una residente del barrio Zamora escribió que ya no lo llama por su nombre: «ahora le digo el inframundo».
Una trabajadora de la salud que también enfermó dos veces en un mes reflexionó: «Es agotador lo que estamos viviendo. Te exprime y te saca toda la energía solo en el intento de sobrevivir diariamente. [...] creo que es parte de su estrategia. Algo con lo que cuentan. Dejarnos exhaustos, sin fuerzas para reaccionar». Otra persona resumió en pocas palabras: «Si fuera solo Marianao... Es toda Cuba».
El testimonio refleja una crisis estructural que en 2026 alcanzó niveles críticos. La Habana genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos de basura diarios, de los cuales hasta más de 20,000 podrían quedar sin recoger cada jornada. A inicios de este año, solo funcionaban 44 de los 106 camiones recolectores de la capital por escasez de diésel y deterioro mecánico.
Ante el colapso, el régimen pone «curitas» como la que protagonizó el primer ministro Manuel Marrero Cruz cuando convocó una jornada de higienización en La Habana, con más de 450 equipos de trabajo y anunció un plan de medidas para paliar la terrible situación de la basura. El problema, sin embargo, continuó creciendo como los montones de desechos en las calles.
La insalubridad se entrelaza con una emergencia epidemiológica. Según el Observatorio Global del Dengue, Cuba acumulaba 11,235 casos de dengue en 2026 —con datos al 4 de octubre—, equivalente a 9,2 veces el promedio histórico de los cinco años anteriores, con los cuatro serotipos circulando simultáneamente.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) reconoció además un incremento de las enfermedades diarreicas agudas, las hepatitis y las infecciones respiratorias, en medio del deterioro de las condiciones sanitarias del país. La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió una alerta sanitaria en septiembre por el incremento de enfermedades gastrointestinales en todo el país.
Zea Gisselle lo intuye desde su propio cuerpo enfermo cuando se pregunta: «¿Este es el país que le vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Vivir en medio de basureros gigantescos y ríos de aguas albañales, es el futuro que queremos?».
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