Pediatra cubana alerta de más hepatitis y diarreas en niños: «Si usted no tiene agua segura...»

Cubanos transportan recipientes de agua en Cuba, donde la escasez dificulta la prevención de enfermedades infantiles. © CiberCuba
Cubanos transportan recipientes de agua en Cuba, donde la escasez dificulta la prevención de enfermedades infantiles. Foto © CiberCuba

La pediatra Vivian Mena Miranda, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría, advirtió sobre un aumento de hepatitis y de infecciones que provocan diarreas entre los niños cubanos, en medio de la crisis de agua potable y los prolongados apagones que dificultan las medidas básicas de prevención. Su diagnóstico plantea un problema que va más allá de los consejos médicos: ¿cómo proteger a los menores cuando numerosas familias no disponen de agua segura de forma regular?

«Si usted no tiene agua segura no puede prevenir las enfermedades», reconoció la especialista durante una intervención en la televisión estatal, según las declaraciones difundidas este viernes 9 de octubre. Mena Miranda señaló también la circulación de virus responsables de cuadros gastrointestinales, entre ellos norovirus y rotavirus, y relacionó los riesgos con el consumo de agua o alimentos contaminados.

La médica, cuya condición de vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría aparece recogida en su perfil profesional, insistió en la higiene de las manos, el cuidado de los alimentos y la lactancia materna como medidas de protección para los niños pequeños. No obstante, en la información disponible sobre su comparecencia no se ofrecen cifras de casos pediátricos, tasas de incidencia ni un desglose por provincias que permitan cuantificar el incremento mencionado.

Millones de cubanos con dificultades para recibir agua

Las advertencias llegan apenas una semana después de que las autoridades reconocieran que 2,7 millones de personas tenían afectado total o parcialmente el servicio de agua por redes. El dato, difundido a comienzos de octubre, equivale a aproximadamente el 35 % de quienes reciben el suministro mediante ese sistema y no significa que todos estuvieran completamente privados de agua.

En La Habana y otras provincias, las averías, las pérdidas en las redes hidráulicas y la dependencia de las estaciones de bombeo de la electricidad convierten el abastecimiento en un problema recurrente. Los apagones, además de interrumpir el bombeo, impiden a muchos hogares hervir el agua cuando es necesario y conservar correctamente los productos perecederos.

La contradicción entre las recomendaciones sanitarias y las condiciones materiales de la población ya había quedado expuesta esta semana, cuando un funcionario del Minsap pidió extremar la conservación de los alimentos pese a reconocer los problemas eléctricos que afectan la refrigeración. Almacenar agua durante días, sin recipientes apropiados o sin condiciones para tratarla, también puede aumentar los riesgos sanitarios.

El Minsap ya había reconocido el aumento de las enfermedades

La advertencia de la pediatra no es un hecho aislado. A finales de septiembre, la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, reconoció en una información difundida por la prensa oficial el aumento estacional de enfermedades diarreicas y hepatitis, y explicó que su propagación ocurre en un contexto de deficiencias en el saneamiento ambiental, el tratamiento del agua y la recogida de residuales.

CiberCuba informó entonces sobre esa admisión del Ministerio de Salud Pública y recordó una alerta emitida el 4 de septiembre por la Embajada de Estados Unidos en La Habana ante el aumento de enfermedades gastrointestinales en la isla. La misión diplomática había citado, entre los agentes detectados, norovirus, E. coli y Shigella.

La diferencia de la nueva intervención es el énfasis en la población infantil. Los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables a la pérdida de líquidos provocada por la diarrea y los vómitos. La hepatitis A, por su parte, es una infección distinta del norovirus y del rotavirus, aunque estos agentes pueden compartir vías de transmisión vinculadas con la contaminación fecal de alimentos o agua.

Cómo reducir los riesgos para los niños

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que hervir el agua durante al menos un minuto permite inactivar numerosos microorganismos causantes de enfermedades, incluidos norovirus, rotavirus y el virus de la hepatitis A. También recomiendan utilizar agua segura para preparar alimentos y mantener prácticas de higiene que eviten la contaminación.

En los cuadros de diarrea infantil es fundamental prevenir la deshidratación y buscar asistencia médica ante signos de alarma, como orina escasa, boca seca, llanto sin lágrimas, decaimiento inusual, vómitos persistentes o dificultad para retener líquidos, de acuerdo con las orientaciones sanitarias de los CDC. En los lactantes debe mantenerse la lactancia materna y la rehidratación debe ajustarse a la edad y al criterio médico.

Pero estas medidas individuales no pueden sustituir la obligación de garantizar un abastecimiento regular de agua potable, saneamiento y energía. La crisis que describen las propias autoridades sanitarias cubanas expone a las familias a riesgos que no dependen solo de sus hábitos de higiene, sino del deterioro de servicios públicos esenciales bajo responsabilidad estatal.

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