
La Iglesia bautista William Carey, ubicada en el Vedado habanero, organizó este sábado una jornada de asistencia comunitaria con la entrega de alimentos, ropa y artículos para el hogar a personas necesitadas, además de una caldosa para adultos mayores.
Los voluntarios recorrieron calles cercanas a la congregación para llevar ayuda a embarazadas, familias desfavorecidas y otras personas en situación de necesidad. Más tarde, en la sede de la iglesia, situada en la calle 25 y J, prepararon la comida para los ancianos y repartieron prendas de vestir.
Frank Eduardo Padrón Nodarse, escritor, periodista y crítico de cine, además de miembro de la congregación, documentó la iniciativa en Facebook y defendió el vínculo entre la fe cristiana y la asistencia social.
"Yerran quienes conciben las iglesias y el ministerio cristiano desvinculados del servicio social; nuestro Señor Jesucristo predicó pero también sanó, alimentó, extendió su mano a los más humildes", escribió.
El autor de la publicación también adelantó que la iniciativa podría repetirse. "Esta iniciativa continuará en la medida de las posibilidades, pero se hará Dios mediante, sistemática", afirmó.
La labor de esta iglesia se suma a las acciones de asistencia que realizan congregaciones de distintas denominaciones en Cuba, donde numerosas familias afrontan dificultades para cubrir sus necesidades básicas.
La Convención Bautista de Cuba Occidental informó en marzo que sus iglesias ofrecen desayunos y almuerzos semanales a ancianos y niños vulnerables, además de jornadas médicas y apoyo educativo.
Otras congregaciones han seguido caminos similares: una iglesia metodista de Trinidad repartió comida caliente bajo la lluvia, la Iglesia Episcopal San Lucas de Ciego de Ávila llevó alimentos a más de 40 niños y embarazadas, y el Ministerio Viento Recio de Las Tunas alimentó a 190 personas vulnerables cada semana durante el verano.
La ONU emitió en mayo un llamamiento humanitario de 94 millones de dólares para asistir a cerca de dos millones de personas en Cuba, con un déficit de financiación superior a 60 millones, lo que evidencia que la solidaridad eclesial cubre apenas una fracción de una crisis que el régimen no ha logrado contener.
En marzo, un directivo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social reconoció que el Estado cubano no tiene presupuesto suficiente para atender a todas las personas en situación de vulnerabilidad, en un país donde la demanda de ayuda crece cada día y los recursos resultan insuficientes.
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