
El humorista y actor cubano Ulises Toirac publicó este domingo en su perfil de Facebook una reflexión titulada «El trancazo de emigrar», en la que describe con crudeza el dolor que genera la emigración en Cuba y que ha resonado entre miles de seguidores que reconocen en sus palabras su propia historia o la de sus familias.
Toirac recurrió a una imagen contundente para definir lo que significa partir: «Emigrar es un trancazo que deja marca. Como el tatuaje. Duele el día que te lo hacen y se queda para siempre».
El texto distingue dos dimensiones del desgarro migratorio. La primera, la más íntima: «la familia, la casa (que en Cuba suele ser la misma toda la vida y termina siendo el lugar donde cada rincón tiene una historia)». La segunda, más amplia: «el barrio, la ciudad, el país, los amigos, las escuelas». Y concluye que, en cualquiera de los dos casos, «dejar duele aunque el futuro sea promisorio».
Una de las heridas que Toirac señala como más irreparables es la ruptura definitiva con personas queridas: «Hay casos en los que uno sabe de gente que no verá nunca más. Y eso duele mucho.» Pero el dolor se vuelve aún más agudo, advierte, cuando emigrar no es una decisión libre sino la única salida posible: «Cuando no te quedan alternativas, sino emigrar, además, te invade la contrariedad, la frustración, el coraje [...] Y el dolor tiene sabores más ácidos y profundos».
Al final de la publicación, Toirac aclaró expresamente que no está emigrando: «No. No estoy emigrando. Estoy visualizando todas las historias habidas... y las por haber. Y duele lo llenos que estamos de esa mierda».
La reflexión llega apenas cuatro días después de que Toirac participara en el podcast «Todos Hablan», de Cubamastv, junto al actor Jorge Martínez, donde calificó la emigración cubana posterior a 1959 como «el peor desastre demográfico de toda la historia de Cuba» por la ruptura familiar irreversible que genera. En esa misma conversación, el humorista declaró que no quería «acostumbrarme a un país del sexto mundo» y que se negaba a que «la existencia sea una sumatoria de negatividades».
La publicación de este domingo se enmarca en un año de críticas sostenidas de Toirac al régimen cubano desde su perfil en redes sociales. El martes publicó un post en el que afirmaba: «¿Quieres menos disidencia? Invierte en corriente, agua y gas... no policía». Y en julio describió el colapso eléctrico con la frase «ya no es la luz al final del túnel; es que no hay túnel».
El trasfondo que da peso a cada una de esas palabras es una crisis demográfica sin precedentes. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba registró en 2025 un saldo migratorio negativo de 245.264 personas, resultado de 317.320 emigraciones frente a 72.056 inmigraciones. La población efectiva del país descendió de 9.748.007 habitantes al cierre de 2024 a 9.434.593 al finalizar 2025, una reducción de 313.414 personas en un solo año.
Desde 2020, Cuba ha perdido más de 1,6 millones de habitantes, como resultado del éxodo migratorio y del deterioro de su crecimiento natural. La emigración afecta especialmente a las generaciones más jóvenes: según la investigadora Arelis Rosalen Mora Pérez, del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de La Habana, el 50 % de quienes habían emigrado al cierre de 2024 eran menores de 35 años.
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