«Vivo con la amenaza de quedarme parcialmente ciego»: la confesión de Ulises Toirac

Ulises Toirac Foto © Facebook / Ulises Toirac

El humorista cubano Ulises Toirac habló con especial franqueza sobre la enfermedad ocular que amenaza su visión y reconoció que todavía vive con el temor de quedar «parcialmente ciego» o, como él mismo lo define, «laboralmente ciego».

Las declaraciones aparecen en la entrevista «Ulises Toirac: Los recuerdos. Los golpes y las ganas de seguir», publicada en el canal de YouTube CubamásTV dentro del pódcast Todos Hablan.

Este martes, el propio artista compartió en Facebook una transcripción revisada de la conversación para quienes no pudieron ver el video completo.

Cuando el actor Jorge Martínez le preguntó por uno de los momentos más difíciles de su vida, Toirac señaló directamente a su salud visual. «Ahora mismo [...] estoy pasando un proceso bastante jodido con el tema de la vista», reconoció antes de explicar que perdió el enfoque de uno de sus ojos. 

Según describió, la enfermedad afecta precisamente el centro de la retina. «Una especie de vasitos se dilatan, se deforman» y como consecuencia empieza a fallar la parte central de la visión, necesaria para leer y definir los rostros. 

El humorista explicó de manera muy gráfica cómo percibe ese deterioro: las líneas rectas pueden empezar a verse curvas y el centro de la imagen se va nublando.

Sin embargo, aclaró que no ha perdido por completo la capacidad de orientarse. «Yo veo perfectamente por dónde estoy caminando y veo para dónde voy», dijo. El problema está concentrado en esa zona central que necesita para distinguir detalles con precisión y que, en uno de sus ojos, afirmó que ya «pasó a mejor vida».

La situación se volvió todavía más preocupante cuando comenzó a experimentar síntomas similares en el otro ojo. Esta vez, al conocer lo que estaba ocurriendo, acudió urgentemente al médico.

Toirac explicó que, pese a los avances médicos disponibles, el tratamiento no permite revertir el daño ya producido. «Lo que se ha logrado [...] es detener ese proceso, no es curarlo», afirmó. 

Para intentar frenar el avance de la enfermedad comenzó un tratamiento mediante inyecciones intraoculares. La expectativa, según explicó en la entrevista, es evitar que continúe deteriorándose la visión del ojo que empezó a presentar los mismos síntomas. 

Más adelante identificó su padecimiento como degeneración macular y reconoció que el miedo a perder más visión continúa presente.

«Ese miedo no ha pasado. Esa enfermedad no se cura», afirmó. Añadió que los factores capaces de desencadenar nuevamente el proceso siguen ahí, por lo que vive «constantemente con la amenaza de quedarme parcialmente ciego». 

Toirac introdujo entonces una definición todavía más personal: «o como diría yo, laboralmente ciego». Su temor no está únicamente asociado a desplazarse o ver lo que tiene delante, sino a perder la capacidad visual necesaria para desarrollar su trabajo.

«Me imposibilitaría leer, me imposibilitaría escribir», explicó. Para un humorista que también ha desarrollado durante décadas una extensa trayectoria como guionista y escritor, esa posibilidad tendría consecuencias directas sobre buena parte de su vida profesional. 

El miedo lo ha llevado incluso a anticiparse a un posible deterioro mayor. Toirac contó que ya ha investigado qué herramientas podría utilizar en un teléfono móvil si llegara a perder suficiente agudeza visual.

Entre las alternativas que ha estudiado están los sistemas que le permitirían seguir escribiendo mediante dictado y continuar informándose sin depender de la lectura convencional. «Para mí son elementos importantísimos», señaló.

El tema reapareció más adelante en la conversación, cuando se habló precisamente de herramientas de dictado disponibles en teléfonos móviles. Toirac respondió que ya las conocía porque cuando pensó en la posibilidad de quedarse ciego comenzó a investigar esas opciones.

El artista tampoco ocultó el impacto emocional de esa incertidumbre. «Uno siente un miedo del carajo porque profesionalmente sería... ¿tú te imaginas?», expresó.

Incluso recurrió al humor para explicar uno de sus temores: imaginó las dificultades que podría tener para entrar en un escenario y orientarse correctamente por el proscenio si su visión empeorara. Tras la broma, sin embargo, volvió a reconocer la gravedad del escenario: «De verdad que sí, sería un golpe brutal». 

Pese al diagnóstico y a la posibilidad de una pérdida visual mayor, Toirac dijo que intenta no permitir que el miedo determine su manera de vivir.

«Venimos una sola vez y cada minuto hay que vivirlo como si fuera el último y hay que aprender en ese minuto como si fuera el primero», reflexionó. «Siempre hay maneras de luchar y siempre hay maneras de seguir adelante». 

El problema ocular no es nuevo. En agosto de 2025, Toirac reveló públicamente que padecía una enfermedad ocular incurable y que comenzaba a detectar síntomas en el segundo ojo.

Pocos días después informó que había comenzado un tratamiento para intentar detener el avance del deterioro visual.

Tras uno de los procedimientos, el humorista agradeció el apoyo recibido y comunicó que la intervención había salido bien.

Su decisión de atenderse médicamente en Cuba llegó incluso a generar cuestionamientos en redes sociales, a los que respondió públicamente días después.

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