
Las autoridades de Guantánamo recuperaron alrededor de 50 paneles fotovoltaicos sustraídos del parque solar Santa Teresa 4, tras un registro en una vivienda del municipio cabecera.
El hallazgo, difundido por el perfil oficialista de Facebook «Guantánamo y su Verdad», ha llamado la atención por la magnitud del robo y por la presencia de trabajadores del propio parque entre los detenidos.
«¡No eran uno ni dos!», subrayó la publicación, que describió además cómo junto a los paneles se ocuparon cajas con tornillos, arandelas, cables y conectores utilizados en estos sistemas.
«Las investigaciones permitieron establecer la sustracción de estos paneles para venderlos en el mercado informal», precisó la fuente.
Cables desaparecidos y trabajadores detenidos
El robo no se limitó a los paneles. Las autoridades también investigan la desaparición de aproximadamente 700 metros de cables de la instalación, aunque aún no se ha precisado cuánto de ese material ha sido recuperado.
Entre los detenidos, cuya cifra no fue precisada por la fuente oficialista, figuran trabajadores del propio parque solar.
«De acuerdo con lo conocido, el caso se tramita por un delito de sabotaje», señaló la publicación.
Esa calificación tiene consecuencias penales severas.
El artículo 125 del Código Penal cubano establece penas de entre siete y 15 años por sabotaje, mientras que el artículo 126 contempla sanciones de entre 10 y 30 años, cadena perpetua o incluso la pena de muerte cuando concurren determinadas circunstancias agravantes.
El régimen cubano endureció este año las penas por sabotaje eléctrico precisamente para frenar una ola de robos que ha ido en aumento en los últimos meses.
La charla preventiva que no sirvió de nada
Apenas jornadas antes se habían realizado charlas y acciones preventivas con directivos y trabajadores de estas instalaciones, con la participación de efectivos del Ministerio del Interior (MININT), representantes de la Empresa Eléctrica y de la Fiscalía, según la publicación.
La propia publicación oficialista no pudo evitar la autocrítica: «La prevención no puede quedarse en una charla».
Esa frase resume lo que muchos ciudadanos señalaron en los comentarios: que una reunión informativa no sustituye el control efectivo de los recursos, ni la vigilancia diaria sobre las instalaciones.
Indignación ciudadana y sospechas de complicidad
La reacción en redes fue de fuerte indignación.
«Que caiga todo el peso de la ley», «Tolerancia cero contra la delincuencia» y «Es imperdonable, es sabotaje y eso hay que pagarlo caro» fueron algunas de las expresiones recogidas en los comentarios.
Sin embargo, junto al respaldo a la actuación policial surgieron preguntas incómodas.
«Tantos paneles así no fueron sustraídos por un ladrón», «Esa cantidad de paneles no se roba en una noche» y «Faltó control, prevención y seguimiento a los recursos del Estado y del pueblo», apuntaron otros usuarios, exigiendo que la investigación alcance también a quienes tenían la responsabilidad de custodiar los materiales incautados.
Un fenómeno que se extiende por toda Cuba
Entre 2025 y mediados de 2026, la Fiscalía General admitió más de 460 investigaciones penales por delitos contra el Sistema Electroenergético Nacional.
En Pinar del Río, un hombre fue condenado a 12 años de prisión por robar tornillos de un parque fotovoltaico.
En Matanzas, tres personas fueron detenidas por el robo de 28 paneles solares destinados al bombeo de agua.
Como respuesta al aumento de hechos delictivos de esta naturaleza, autoridades en Las Tunas comenzaron a aplicar un método de marcaje químico invisible, detectable con luz ultravioleta, con el fin de identificar a quienes manipulen los paneles.
La Empresa Eléctrica de La Habana también ha recurrido a trampas químicas en subestaciones para atrapar a quienes roben aceite dieléctrico.
Lo que está en juego
Guantánamo es especialmente vulnerable: depende de una única línea de transmisión de 110 kV desde Santiago de Cuba, cuya falla dejó sin electricidad a toda la provincia en junio de este año, con cortes de hasta 33 horas consecutivas en algunas zonas.
Los parques solares aportaban unos 32 MW durante el horario diurno, una fuente crítica para una población que ya conoce de sobra lo que significa quedarse a oscuras.
«¡Cada panel cuenta! Y también cada cable, cada conector y cada pieza que permite generar electricidad. Protegerlos es cuidar un servicio que nos hace falta a todos», concluyó la publicación que destapó el caso.
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