
James Robertson, de 63 años, fue ejecutado este martes mediante inyección letal en la Prisión Estatal de Florida, cerca de Starke, casi 18 años después de estrangular deliberadamente a su compañero de celda con el único propósito de conseguir una condena a muerte.
Según reportó Associated Press, Robertson fue declarado muerto a las 12:32 de la tarde, convirtiéndose en la decimoséptima ejecución del estado en lo que va de 2026.
Un crimen calculado para escapar del aislamiento
En diciembre de 2008, Robertson ató varios calcetines para fabricar una soga y estranguló a Frank Hart mientras dormía en la Institución Correccional Charlotte, al norte de Fort Myers.
Confesó a los investigadores que el ataque fue premeditado y sin provocación: quería ser trasladado al corredor de la muerte para escapar de las duras condiciones del aislamiento carcelario ordinario.
Robertson había ingresado al sistema penitenciario de Florida en 1980, a los 17 años, por robo con allanamiento y agresión, y pasó 20 años en régimen de aislamiento intensivo.
En 2018 explicó su lógica en el documental de Netflix I Am a Killer.
«Te encierran en una celda todo el día. Quizás puedas salir un par de veces por semana, unas dos horas, y te meten en una jaula pequeña. Pierdes toda motivación».
Hart tenía 52 años y se encontraba a solo ocho días de una posible liberación cuando fue asesinado.
Su hija, Rebecca Hart, viajó desde Virginia Occidental para presenciar la ejecución.
«Pasaron casi dos décadas. Creo que honestamente, después de esto, llegará el cierre», declaró según Gulf Coast News.
Robertson renunció a todas sus apelaciones
Tras declararse culpable de asesinato en primer grado, Robertson renunció a la fase de determinación de pena ante un jurado y fue sentenciado a muerte por un juez en diciembre de 2012.
El Tribunal Supremo de Florida confirmó la condena en 2016.
A principios de octubre reiteró ante un juez que no deseaba presentar apelaciones finales ante ningún tribunal.
El gobernador Ron DeSantis había firmado la orden de ejecución el 1 de octubre, al día siguiente del fallido intento de ejecución de Christa Pike en Tennessee.
Florida tenía previsto ejecutar ese mismo martes a dos reclusos, pero DeSantis retiró sin explicación la orden de ejecución de William Lee Thompson, de 74 años, en la que ha sido la primera cancelación por parte del gobernador de una pena de muerte.
La defensa de Thompson alegó demencia, insuficiencia cardíaca y desnutrición severa. El recluso permanece en el corredor de la muerte.
Florida, la cámara de ejecución más activa del país
El estado de Florida concentra más de la mitad de las 31 ejecuciones realizadas en todo el país en lo que va del año, más que los otros cinco estados que las aplicaron juntos, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC).
En 2025, Florida ejecutó a 19 personas, el mayor número anual desde la reinstauración de la pena de muerte en 1976.
En julio, el estado ejecutó a dos presos en un mismo día, algo que ningún estado había hecho en casi una década.
Debate nacional sobre la pena capital
La ejecución de James Robertson se produjo en medio de un escrutinio sin precedentes sobre la pena de muerte en el país.
El 30 de septiembre, Christa Pike sobrevivió en Tennessee a un intento de ejecución tras recibir dos dosis de pentobarbital, en lo que el DPIC describió como el primer caso conocido de supervivencia tras la administración de fármacos letales en la era moderna.
Este martes, decenas de líderes evangélicos latinos convocados por la organización Mission Talk se concentraron en Tallahassee para entregar a DeSantis una carta firmada por más de 70 obispos, pastores y líderes de iglesias latinas pidiendo la suspensión de las ejecuciones.
Su fundador, Agustín Quiles, acusó al gobernador de haber convertido a Florida en «la capital de las ejecuciones de Estados Unidos, mientras el resto del país se aleja de la pena de muerte».
Maria DeLiberato, directora legal de Floridians for Alternatives to the Death Penalty, señaló que el caso contradice el argumento disuasorio de la pena capital.
«La existencia de la pena de muerte puede haber causado la misma violencia que supuestamente previene», sostuvo según CBS News.
Florida tiene programadas dos ejecuciones más en lo que resta de año: William Reaves, de 77 años, el 20 de octubre, y Jesse Guardado, de 64, el 5 de noviembre.
Si ambas se concretan, el estado igualará su propio récord histórico con ocho semanas aún restantes en el año.
Vídeos relacionados:
Archivado en: