
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al paso este miércoles de una acusación que la señalaba como consumidora de marihuana, al negar categóricamente las afirmaciones durante su primera transmisión en vivo simultánea en Instagram y TikTok, una emisión de unos 25 minutos en la que respondió preguntas de usuarios.
Acorde al reporte de la agencia EFE, la acusación provino de Anabel Hernández, periodista y escritora mexicana reconocida por sus investigaciones sobre narcotráfico y corrupción, autora de obras como «Los señores del narco».
A mediados de septiembre, Hernández afirmó en el programa Astillero Informa que fuentes anónimas cercanas a la mandataria le habían confirmado que Sheinbaum fumaba marihuana para sobrellevar la presión del cargo y una «especie de depresión», y que médicos le habrían recetado ansiolíticos y antidepresivos. La periodista no aportó documentación clínica ni identificó a sus fuentes.
Sheinbaum respondió con firmeza: «Hubo una periodista (Hernández) que dijo que yo usaba drogas, es falso, absolutamente falso. ¿Cómo creen que yo voy a andar haciendo esas cosas? Lo que pasa es que hay muchas fake news en las redes, tengan mucho cuidado, hay que tener mucho cuidado de lo que dicen las redes sociales, hay muchísimas fake news».
La acusación se produce en un entorno político cargado para Sheinbaum. La administración Trump ha mantenido una política hemisférica de presión máxima contra el narcotráfico y ha calificado a México de «narcoestado», aunque también ha reconocido avances como la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», en junio pasado.
Sheinbaum ha rechazado en múltiples ocasiones esa etiqueta y defiende una política de cooperación bilateral sin intervención militar extranjera.
El episodio se inscribe además en una larga historia de acusaciones o admisiones de consumo de sustancias por parte de líderes políticos. Barack Obama reconoció en sus memorias haber consumido marihuana, alcohol y cocaína en su juventud. George W. Bush fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol en 1976 y nunca confirmó ni desmintió acusaciones de consumo de cocaína. Bill Clinton es recordado por haber dicho que probó la marihuana pero «no inhaló».
El contexto regional añade otra dimensión al asunto. Uruguay es el país más avanzado en regulación del cannabis en América Latina: aprobó su legalización en 2013 y habilitó la venta en farmacias en 2017, con más de 75,000 usuarios registrados y cerca de 4,290 kilogramos vendidos legalmente en 2025.
México, en cambio, mantiene el consumo parcialmente despenalizado pero sin un mercado adulto legal plenamente operativo, lo que hace que cualquier asociación de la presidenta con el cannabis tenga connotaciones políticas complejas.
Durante la misma transmisión, la audiencia cuestionó a Sheinbaum sobre inseguridad, la crisis del Instituto Mexicano del Seguro Social, la escasez de agua en Jalisco y la represión de manifestantes.
La mandataria también abordó la regulación de contenidos violentos en plataformas digitales y aclaró que su gobierno no busca censurar: «Se trata de evitar actitudes violentas que estén vinculadas con generar violencia contra las niñas y los adolescentes. Y fíjense que las plataformas digitales estuvieron de acuerdo».
La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, y el titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, José Antonio Peña Merino, ya sostuvieron reuniones con representantes de las principales plataformas para acordar los términos de esa regulación de contenidos.
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