
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) declaró una emergencia de salud pública en Florida y Alabama por las consecuencias del huracán Isaías, una medida que permitirá flexibilizar temporalmente determinados requisitos de Medicare, Medicaid y el Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP) para facilitar la atención sanitaria en las zonas afectadas.
La decisión fue adoptada el martes 13 de octubre por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y anunciada oficialmente este miércoles, como parte de la respuesta federal a los daños provocados por el ciclón.
La medida complementa las declaraciones de emergencia aprobadas por el presidente Donald Trump el pasado 9 de octubre para ambos estados, que permitieron movilizar recursos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).
Sin embargo, la declaración sanitaria tiene un propósito diferente: facilitar que hospitales, médicos y otros proveedores continúen atendiendo a los pacientes, incluso cuando las consecuencias del huracán dificulten el cumplimiento de determinados requisitos administrativos.
«Estamos ayudando a mantener los servicios esenciales, a responder con rapidez a medida que cambian las necesidades y a garantizar la disponibilidad de atención médica durante la respuesta y la recuperación», afirmó Kennedy.
¿Qué flexibilidades se autorizan para Medicare y Medicaid?
La declaración permite a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) aplicar exenciones y modificaciones temporales de determinadas regulaciones en las áreas cubiertas por la emergencia.
Entre las flexibilidades autorizadas se encuentran:
- Facilitar, bajo determinadas condiciones, la prestación de servicios por profesionales sanitarios con licencias expedidas en otros estados.
- Flexibilizar las limitaciones de pago por servicios prestados a beneficiarios de Medicare Advantage por médicos o centros fuera de la red habitual de su plan.
- Modificar temporalmente determinados requisitos de certificación, participación y autorización previa para los proveedores de servicios médicos.
Estas medidas buscan evitar interrupciones en la atención de personas que dependen de los programas federales de salud.
La declaración no representa la entrega de ayudas económicas directas a las familias ni significa que todos los requisitos sanitarios queden suspendidos. Las flexibilidades se aplican bajo las condiciones establecidas por las autoridades federales.
Para los cubanos residentes en Florida que reciben Medicare o Medicaid, estas disposiciones pueden facilitar la continuidad de tratamientos y consultas mientras los servicios sanitarios se recuperan de los efectos del huracán.
Según la autorización oficial del HHS, las exenciones entrarán en vigor el 16 de octubre, aunque tendrán efecto retroactivo al 6 de octubre en Florida y al 7 de octubre en Alabama.
Atención especial a pacientes que dependen de equipos eléctricos
Antes de la llegada del huracán, la Administración para la Preparación y Respuesta Estratégica (ASPR) desplegó personal en las zonas de riesgo y movilizó equipos especializados para evaluar las afectaciones en instalaciones médicas y apoyar a las autoridades locales.
Como parte de la respuesta, el organismo compartió información del programa HHS emPOWER, que permite conocer, por zonas geográficas, cuántos beneficiarios de Medicare dependen de equipos médicos eléctricos o necesitan determinados servicios sanitarios esenciales.
La herramienta también proporciona datos sobre pacientes que requieren diálisis o determinados servicios de atención médica domiciliaria.
Esta información resulta especialmente importante después de los prolongados apagones provocados por Isaías.
El huracán tocó tierra cerca de Destin, Florida, el 9 de octubre, como categoría 2, con vientos sostenidos de 105 millas por hora, y causó importantes daños materiales e interrupciones del suministro eléctrico en distintos puntos de Florida y Alabama.
Ayuda psicológica disponible las 24 horas
El HHS recordó que las personas afectadas emocionalmente por el desastre pueden comunicarse con la Línea de Ayuda para la Angustia por Desastres, administrada por la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA).
El servicio está disponible las 24 horas, todos los días, y permite recibir asistencia en más de 100 idiomas mediante interpretación telefónica.
Los afectados pueden llamar o enviar un mensaje de texto al 1-800-985-5990.
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