
Un miembro del jurado fue apartado este miércoles del juicio para determinar la sentencia de Alberto Sierra, el cubano de 42 años que se declaró culpable de asesinar a su esposa y a las dos hijas de ella en Miami en 2012.
El integrante del panel comunicó a la jueza que el proceso estaba afectando gravemente su salud física y emocional.
El incidente ocurrió en el décimo día del juicio, cuando la jueza Marisa Tinkler Mendez recibió un extenso correo electrónico del miembro del jurado en el que este exponía sus preocupaciones, según reportó Telemundo 51.
La magistrada aseguró que nunca había enfrentado una situación semejante en su carrera, ni siquiera en casos en los que se solicitaba la pena de muerte.
Un sobreviviente de cáncer afectado por el peso del caso
El miembro del jurado apartado alegó que es sobreviviente de cáncer y que todavía se recuperaba de una cirugía.
Ante la jueza, explicó que tenía dificultades para dormir y que las circunstancias del caso lo afectaban incluso fuera de la sala del tribunal.
«Mi mente no descansa. A las dos o tres de la madrugada, estoy pensando en lo que depara el futuro después de este caso. Al mismo tiempo, me está afectando emocionalmente y también a mi cónyuge, que ha estado sufriendo migrañas», declaró.
El hombre también planteó preguntas que la jueza consideró inusuales. Quiso saber si podía llevar una Biblia y una copia de la Constitución a la sala de deliberaciones, algo que la magistrada le explicó que no estaba permitido.
Además, preguntó cuánto dinero de los contribuyentes se destinaba al proceso y si sería apropiado crear una campaña de recaudación de fondos en línea para ayudar a las víctimas.
«En términos generales, ¿estaría bien hacer algo así?», preguntó, según Local 10.
El hombre explicó que nunca antes había participado en un proceso judicial como jurado y que los integrantes del panel habían desarrollado un vínculo entre ellos.
Finalmente, Tinkler Mendez decidió excusarlo de manera definitiva, por lo que no participará en las deliberaciones sobre la posible imposición de la pena de muerte a Sierra.
La fiscalía cuestiona el testimonio de una experta de la defensa
Durante la misma jornada, la fiscal Lara Penn continuó el contrainterrogatorio de la doctora Erin Bigler, experta presentada por la defensa para analizar las imágenes cerebrales de Sierra.
Bigler había declarado que el acusado sufrió lesiones cerebrales importantes, incluida la pérdida de tejido en el lóbulo frontal izquierdo, después de ser atropellado por un automóvil el Día de las Madres de 1996, cuando tenía 12 años y llevaba pocos meses en Estados Unidos.
La fiscal centró sus preguntas en las acciones de Sierra durante los asesinatos, entre ellas separar a las niñas de su madre, atar a Gladys Machado y torturarla para obtener la contraseña de su teléfono.
Penn buscaba establecer si esas conductas demostraban capacidad de planificación y control ejecutivo, frente al argumento de la defensa sobre el deterioro de las funciones cerebrales del acusado.
«Si, después del crimen, puede formular y planificar cómo encubrir sus huellas, eso requiere función ejecutiva, ¿correcto?», preguntó Penn.
«Así es», respondió Bigler.
La experta reconoció que las acciones descritas demostraban planificación, aunque sostuvo que Sierra podía haber actuado con un sistema ejecutivo deteriorado.
«No estoy tratando de justificar ese comportamiento de ninguna manera, forma o modo. Solo trato de explicar lo que puede estar ocurriendo en su cerebro», afirmó.
Bigler no evaluó personalmente a Sierra, sino que basó su análisis en las imágenes de sus estudios cerebrales.
El triple asesinato ocurrido en Miami en 2012
Sierra confesó haber asesinado a su esposa, Gladys Machado, de 29 años, y a las hijas de ella, Julia Padrino, de seis años, y Daniela Padrino, de tres, en noviembre de 2012, en el barrio de Flagami, en Miami.
Las tres víctimas murieron asfixiadas con bolsas plásticas de un supermercado Sedano's. Sus cuerpos fueron encontrados dentro de un armario tres días después.
En agosto de este año, Sierra se declaró culpable de tres cargos de asesinato en primer grado y otros delitos, sin alcanzar un acuerdo con la fiscalía.
Durante el proceso de sentencia, los miembros del jurado escucharon la confesión grabada del acusado. También presenciaron el testimonio del hijo sobreviviente de Machado, quien confrontó directamente a Sierra, y la declaración de la madre del acusado, quien habló entre lágrimas sobre su infancia en Cuba.
Bajo la legislación de Florida reformada en 2023, se requieren al menos ocho votos de los 12 miembros del jurado para recomendar la pena de muerte.
La decisión definitiva sobre la sentencia corresponde a la jueza. Los alegatos finales están programados para el lunes 19 de octubre.
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