
Un grupo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), armados y uniformados, permaneció durante más de dos horas frente a un edificio de Pensacola Beach, en Florida, exigiendo que bajaran cuatro trabajadores hispanos que reparaban un techo dañado por el huracán Isaías.
El incidente ocurrió el martes 13 de octubre en The Grand Marlin, un conocido establecimiento de Pensacola Beach, según informó la televisora local WEAR-TV (ABC 3).
La presencia de los agentes quedó registrada en un video grabado por un testigo que acudió al lugar para ayudar a los obreros.
De acuerdo con los testimonios recogidos por el medio, los agentes se presentaron con uniformes y se identificaron como policías, mientras exigían a los trabajadores que descendieran del techo.
Algunos de los obreros permanecieron arriba hasta que los agentes finalmente abandonaron el lugar. El encuentro terminó sin que se reportaran arrestos.
Eric McKnight, amigo de los trabajadores y testigo de lo ocurrido, explicó que los hombres estaban asustados y no querían bajar. «Tenían miedo. Dijeron que no iban a bajar», relató a la televisora.
El testigo aseguró que los trabajadores lo llamaron para que acudiera a ayudarlos con la traducción. También les llevó agua y su documentación.
Personas cercanas a los obreros afirmaron que tenían sus documentos en regla.
McKnight grabó parte del encuentro con su teléfono celular y sostuvo que los agentes se retiraron después de que él y otras personas presentes mencionaran expresamente que se trataba de un asunto de inmigración.
«Tan pronto como dijimos esa palabra, fue como si se activara un interruptor», declaró el testigo, quien describió una salida apresurada de los agentes.
El operativo tuvo lugar mientras trabajadores de la construcción participaban en las labores de recuperación de Pensacola Beach tras el paso del huracán Isaías, que había provocado daños en el noroeste de Florida.
The Grand Marlin confirmó a WEAR-TV que estaba al tanto del incidente y explicó que había contratado a una empresa local de techado, con la que mantenía una relación comercial de larga duración, para reparar los daños sufridos por sus instalaciones.
El establecimiento reconoció expresamente que el encuentro involucró al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y a ICE, aunque evitó ofrecer detalles adicionales.
También indicó que continuaba abierto y operando con normalidad, mientras mantenía su atención en los empleados, los clientes y la comunidad afectada por el huracán.
Según McKnight, sus amigos tenían previsto regresar al trabajo, pero probablemente no volverían a realizar labores en The Grand Marlin después de lo ocurrido.
El incidente provocó preocupación entre representantes de la comunidad hispana del noroeste de Florida, especialmente por haberse producido en medio de los trabajos de reconstrucción tras el desastre natural.
Grace Resendez McCaffrey, propietaria y editora del periódico La Costa Latina, señaló que había recibido llamadas de familiares de los trabajadores, preocupados por la posibilidad de que sus seres queridos no regresaran a casa.
«Estamos en una situación de desastre, tratando de recuperarnos de una terrible catástrofe. Necesitamos la ayuda de todos para recuperarnos», expresó.
Resendez McCaffrey pidió además que la comunidad transmitiera su preocupación a los legisladores estatales y reclamara que se evitaran intervenciones de este tipo durante las labores de recuperación.
«No queremos que se acose desde los tejados a personas que simplemente están tratando de ayudar a reconstruir», manifestó.
La televisora también preguntó al congresista republicano Jimmy Patronis si tenía conocimiento de operativos migratorios durante los trabajos de recuperación tras el huracán.
Patronis respondió que no había presenciado personalmente esas intervenciones y explicó que había concentrado su atención en el restablecimiento de servicios e infraestructuras.
La presencia de ICE en una obra de reparación tras un huracán plantea interrogantes sobre el impacto de los controles migratorios en sectores que dependen de trabajadores inmigrantes, especialmente la construcción, el mantenimiento y la recuperación de propiedades dañadas por fenómenos meteorológicos.
Florida ha experimentado un incremento de las operaciones migratorias y de la cooperación entre autoridades federales, estatales y locales.
Entre marzo de 2025 y abril de 2026, el Sector Miami de la Patrulla Fronteriza registró 12,599 arrestos de inmigrantes, equivalentes al 10% de las 125,199 aprehensiones contabilizadas a escala nacional durante ese período.
En el mismo contexto, la oficina de ICE en Miami acumuló 41,310 detenciones entre enero de 2025 y abril de 2026, con un promedio de aproximadamente 120 arrestos diarios, según las cifras publicadas entonces.
La intensificación de estas operaciones también ha generado preocupación por sus posibles consecuencias económicas, particularmente en actividades con una importante presencia de mano de obra extranjera.
Un informe divulgado en agosto por America's Voice vinculó la reducción de trabajadores inmigrantes con mayores costos y pérdidas de empleo en distintos sectores de Estados Unidos.
El estudio citó, entre otros indicadores, una caída del 5% del empleo en la construcción en el Valle del Río Grande, Texas, y advirtió sobre los efectos que las operaciones migratorias pueden tener en actividades como la construcción, la agricultura, la jardinería y la hostelería.
Las consecuencias también se perciben entre los pequeños negocios de Florida. Representantes de la Cámara de Comercio Hispana denunciaron que las ventas de determinados establecimientos de Doral, Miami y Homestead habían caído hasta un 45%, una situación que atribuyeron al temor provocado por las redadas migratorias.
Este tipo de operativos de ICE en lugares de trabajo se ha vuelto cada vez más frecuente en distintos estados. Sigue todos los detalles sobre arrestos, redadas y derechos migratorios en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
Vídeos relacionados:
Archivado en: