Galeno cubano pide a Trump y Rubio aprovechar los profesionales exiliados: «Los médicos ya están aquí»

Médico cubano pide a Trump y Rubio oportunidades para profesionales exiliados © Collage Facebook/Alexander Jesús Figueredo Izaguirre y X/The White House
Médico cubano pide a Trump y Rubio oportunidades para profesionales exiliados Foto © Collage Facebook/Alexander Jesús Figueredo Izaguirre y X/The White House

El médico cubano Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, residente en Houston, Texas, pidió este viernes al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio que aprovechen la experiencia de los profesionales de la salud exiliados en Estados Unidos para desarrollar el nuevo programa de contratación médica anunciado para el Caribe.

En una carta abierta publicada en Facebook, el galeno celebró la iniciativa estadounidense de 61,5 millones de dólares destinada a promover la contratación directa de trabajadores sanitarios, pero advirtió que existe una oportunidad que Washington no debería pasar por alto: los médicos cubanos que ya viven en territorio estadounidense y no han podido volver a ejercer su profesión.

«Los médicos ya están aquí. Solo falta que nos dejen ser médicos», escribió Figueredo, quien propuso que los gobiernos caribeños puedan contratar directamente a esos profesionales, con salarios íntegros, contratos transparentes y sin intermediación de las autoridades cubanas.

Su planteamiento provocó numerosas reacciones. Aunque recibió mensajes de apoyo y testimonios de profesionales que trabajan en ocupaciones ajenas a su formación, también generó críticas sobre la necesidad de revalidar los títulos médicos en Estados Unidos, cuestionamientos políticos e incluso ataques personales.

«¿De dónde van a sacar a esos médicos?»

La carta de Figueredo responde al anuncio de un programa estadounidense de 61,5 millones de dólares para ayudar a países del Caribe a contratar personal sanitario directamente, sin que los salarios pasen por intermediarios estatales.

La iniciativa, denominada ASPIRE (Alianza Estratégica de las Américas para la Excelencia Sanitaria Regional Independiente), fue presentada en el contexto del diálogo entre Estados Unidos y países caribeños celebrado en Washington.

El programa busca impulsar sistemas sanitarios regionales más autónomos mediante contrataciones transparentes y remuneraciones pagadas directamente a los trabajadores.

Su financiamiento todavía requiere la aprobación del Congreso estadounidense, por lo que los fondos anunciados no deben considerarse desembolsados.

La propuesta de Figueredo parte de una pregunta dirigida a Trump y Rubio: «¿De dónde van a sacar a esos médicos?».

El doctor sostiene que una parte de la respuesta podría encontrarse entre los profesionales cubanos que emigraron a Estados Unidos después de trabajar durante años en hospitales y misiones médicas internacionales.

«Porque aquí, en Estados Unidos, ya estamos. Somos miles de médicos cubanos que cruzamos selvas y fronteras huyendo del mismo régimen al que ustedes le quieren quitar el negocio», afirmó.

Figueredo describió una realidad que, según su testimonio, afecta a numerosos colegas: profesionales con experiencia clínica que actualmente trabajan limpiando pisos, repartiendo paquetes, cuidando estacionamientos o desempeñando otras ocupaciones.

«Yo tomo la presión en una clínica de Texas. En Cuba yo firmaba el tratamiento. Esa es la foto real del médico cubano en el exilio», expresó.

El galeno aclaró que no pretende obtener una licencia médica estadounidense mediante la carta.

Su petición consiste en que los países beneficiarios del programa puedan contratar a profesionales cubanos residentes en Estados Unidos, conforme a las condiciones y requisitos que establezcan las autoridades correspondientes.

«No les pido un favor personal. No tengo licencia en este país y no la estoy pidiendo por esta carta. Les pido que no dejen el programa a medias: el dinero sin los médicos no cura a nadie», insistió.

Una alternativa a las misiones médicas controladas por La Habana

Figueredo asegura haber participado en misiones médicas cubanas y planteó que la contratación directa permitiría a los profesionales recibir íntegramente sus salarios y trabajar sin las restricciones que denuncia del sistema administrado por el Gobierno de Cuba.

«Que el Caribe contrate médicos libres, directamente, con su salario completo en su bolsillo, con contrato transparente y supervisión de ustedes. Sin intermediario en La Habana. Sin retención del 70%. Sin pasaporte guardado en una gaveta. Sin miedo», escribió.

El médico afirmó que los países caribeños podrían beneficiarse de la experiencia de profesionales que ya conocen la región y sus necesidades sanitarias, pero esta vez mediante acuerdos laborales individuales.

También sostuvo que ese modelo permitiría reducir los ingresos que el Gobierno cubano obtiene de los convenios internacionales de servicios médicos.

Las condiciones de las misiones médicas cubanas han sido objeto de denuncias de antiguos participantes y organizaciones de derechos humanos.

El Informe sobre Trata de Personas de 2024 del Departamento de Estado documentó prácticas coercitivas, restricciones a la movilidad y retenciones salariales en los programas cubanos de exportación de trabajadores.

La Habana, por su parte, ha rechazado las acusaciones de explotación y presenta sus brigadas médicas como programas de cooperación internacional.

En septiembre, funcionarios estadounidenses escucharon el testimonio de un antiguo integrante de una misión médica cubana y reiteraron su oposición a los convenios que, según Washington, permiten al Estado cubano beneficiarse económicamente del trabajo de los profesionales sanitarios.

«Póngase a estudiar y revalidar su título»: las críticas a la propuesta

La publicación de Figueredo abrió un debate sobre las posibilidades reales de que médicos formados en Cuba vuelvan a ejercer después de emigrar.

Entre las reacciones más críticas, varios usuarios recordaron que Estados Unidos exige cumplir requisitos de acreditación y licencia para ejercer la medicina, independientemente del país donde se hayan cursado los estudios.

«Debe Ud. revalidar su título de medicina como establece la ley del país, todos los países exigen lo mismo antes de poder ejercer la medicina legalmente», escribió un comentarista.

Otro fue más contundente y cuestionó la utilidad de enviar cartas a Washington: «En vez de perder el tiempo escribiendo cartas inútiles que nunca nadie leerá [...] póngase a estudiar y revalidar su título de medicina como lo han hecho muchísimos médicos cubanos desde 1959 mientras también limpiaban pisos, lavaban platos y trabajaban en lo que hubiese».

La crítica plantea una diferencia importante: tener un título de Medicina expedido en Cuba no autoriza automáticamente a ejercer como médico en Estados Unidos.

Los profesionales formados en el extranjero deben cumplir procedimientos de certificación, evaluación y formación clínica, además de los requisitos de licencia del estado donde pretendan trabajar.

Sin embargo, la propuesta de Figueredo no solicita eliminar esas exigencias estadounidenses. Su planteamiento es que los países del Caribe puedan contratar a profesionales cubanos exiliados mediante acuerdos directos y bajo las normas aplicables en los países de destino.

Otra reacción sugirió precisamente esa alternativa: «¿Por qué no le escribes a la secretaria de Salud de un país caribeño y te propones con tu currículum? Quizás acepten».

También hubo quienes señalaron que la revalidación puede ser difícil y costosa, pero no imposible. Una comentarista recordó que muchos médicos extranjeros han logrado completar el proceso después de años de estudio y sacrificio.

Las críticas no se limitaron a los requisitos profesionales. Algunos comentarios cuestionaron las motivaciones de Washington y el papel de los médicos cubanos en el conflicto político entre ambos países.

«El problema no es el bienestar de los médicos, el problema es dañar al Gobierno cubano», sostuvo un usuario.

Otro consideró que la iniciativa estadounidense responde fundamentalmente a objetivos políticos: «No les interesan los médicos cubanos, es más un problema político que social».

Una tercera reacción expresó dudas sobre las garantías que recibirían los profesionales contratados mediante el nuevo programa y cuestionó la confianza depositada en la administración Trump.

Otros mensajes fueron directamente hostiles hacia Figueredo por haber emigrado y criticar al régimen cubano.

«Sigan limpiando pisos. ¿No querían el norte? Pues jódanse», escribió uno de los participantes.

Otro lo calificó de «traidor» y le reprochó que hubiera estudiado Medicina en Cuba antes de marcharse a Estados Unidos.

Ante uno de los ataques, centrado en su manera de escribir, el médico respondió:

«Mire, socio: lo que importa no es mi redacción, sino la idea. Hay miles de médicos formados en Cuba haciendo otros trabajos en este país. La ortografía no cura pacientes, los médicos sí. Que tenga buen día».

En otra respuesta, Figueredo defendió su trayectoria y rechazó que su formación académica lo obligue a respaldar al Gobierno cubano.

«Me formé en Cuba y serví en misiones. Salí por mis propios pies y aquí trabajo humildemente. Si tiene argumentos contra la propuesta, los escucho», afirmó.

Médicos, cuidadores y trabajadores de otros sectores: los testimonios

Frente a las críticas, numerosos usuarios compartieron experiencias personales o familiares que respaldan la preocupación expresada por Figueredo.

Una mujer relató que su hija es médica cubana y actualmente trabaja cuidando enfermos en Estados Unidos, pero sin ejercer como doctora.

Otra persona aseguró conocer a un médico que se gana la vida realizando trabajos de mantenimiento en viviendas, mientras un comentarista contó que un profesional cubano de su entorno trabaja haciendo entregas para un restaurante.

«Mi sobrina especialista trabaja en un Walmart de acomodadora de estantes», señaló otra usuaria.

También participó un médico que afirmó tener más de 30 años de experiencia y haber trabajado durante nueve años en una misión en Venezuela antes de emigrar.

«Sí, yo conozco uno: yo mismo», escribió al responder a la pregunta de Figueredo sobre profesionales cubanos que actualmente realizan otros trabajos.

Una mujer describió un recorrido especialmente largo: aseguró que lleva 12 años en Estados Unidos, invirtió miles de dólares en certificaciones y estudios adicionales, pero no consiguió las oportunidades laborales que esperaba en el sector sanitario.

«Luché mucho hasta que me cansé», expresó, tras explicar que terminó trabajando como cuidadora y en otras ocupaciones.

Entre los comentarios también hubo personas que defendieron el derecho de los médicos residentes en Cuba a recibir mejores condiciones laborales y quienes cuestionaron que los profesionales exiliados necesariamente estén dispuestos a trasladarse a zonas apartadas del Caribe, donde las brigadas cubanas han prestado servicios durante décadas.

El problema de los médicos cubanos que no pueden ejercer en Estados Unidos

Las dificultades para reincorporarse a la profesión médica en Estados Unidos no son nuevas.

En mayo de 2026, más de 300 médicos cubanos fueron identificados en una situación de incertidumbre migratoria que dificultaba su acceso al empleo y su avance profesional, según un reportaje de Telemundo 51.

El grupo formaba parte de una red de aproximadamente 1,500 médicos extranjeros que se habían organizado para afrontar los requisitos de revalidación y otras barreras para ejercer en Estados Unidos.

Algunos habían ingresado mediante mecanismos migratorios como el parole humanitario, CBP One o documentos I-220A, y enfrentaban dificultades adicionales relacionadas con su situación legal.

En julio de 2024, otro médico cubano pidió públicamente una oportunidad laboral en el sector sanitario estadounidense, pese a contar con experiencia profesional y una credencial como asistente médico.

El propio Figueredo ha contado anteriormente su proceso de adaptación en Estados Unidos.

En septiembre de 2022, poco después de emigrar, relató que había ganado 200 dólares realizando una mudanza mientras se preparaba para trabajar en el sector de la salud.

Meses después, compartió sus primeros avances profesionales en Houston y su intención de continuar estudiando para poder ejercer Medicina.

En marzo de 2025, volvió a referirse públicamente a su situación en Estados Unidos, donde trabajaba vinculado a una clínica y continuaba preparándose para homologar su formación.

La nueva carta recupera aquella preocupación, pero la transforma en una propuesta dirigida a Washington: utilizar la experiencia de los médicos cubanos exiliados para atender necesidades sanitarias del Caribe mediante contratos directos.

COMENTAR

Vídeos relacionados:

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


Sigue leyendo 👇

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada