
Algunos circuitos eléctricos de Pinar del Río acumulan más de 90 horas consecutivas sin electricidad, una situación reconocida este domingo por Yamilé Ramos Cordero, primera secretaria del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia, quien advirtió además sobre las graves dificultades que enfrenta el territorio para garantizar el suministro de agua a la población.
En una publicación realizada este domingo en Facebook, la dirigente explicó que el país enfrenta desde el jueves una emergencia energética provocada por la falta de combustible, la salida de servicio de varias unidades generadoras, incluida la central termoeléctrica Antonio Guiteras, y la limitada generación de los parques solares fotovoltaicos.
Ramos señaló que, frente a una demanda nacional de 2,800 megavatios (MW), el país apenas estaba generando 750 MW, una diferencia de 2,050 MW que evidencia la magnitud de las restricciones del sistema eléctrico cubano.
«Esta situación provoca la ausencia de energía de manera muy significativa en todos los circuitos de Pinar del Río, algunos con más de 90 horas sin corriente», reconoció.
La cifra significa que determinados consumidores llevan más de tres días y medio consecutivos sin servicio eléctrico.
La dirigente admitió que, ante la escasez de electricidad disponible, las autoridades provinciales han concentrado el suministro en un número muy reducido de instalaciones consideradas esenciales.
«En el actual contexto solo se ha podido servir la carga de los hospitales Pediátrico, Abel Santamaría y León Cuervo y en algunos momentos la del campo de pozos que alimenta la cabecera provincial», explicó.
Su declaración refleja hasta qué punto se ha restringido el servicio eléctrico en Pinar del Río. Mientras algunas instalaciones sanitarias reciben prioridad, numerosos circuitos residenciales permanecen sin corriente durante períodos extraordinariamente prolongados.
La primera secretaria del PCC no detalló cómo se está distribuyendo la electricidad entre los diferentes municipios, ni ofreció un calendario para restablecer el suministro a las comunidades que acumulan más de 90 horas de apagón.
El problema energético también está afectando el abasto de agua, un servicio que depende de la electricidad para el funcionamiento de los sistemas de bombeo y distribución.
Ramos informó que a las limitaciones de generación se añaden dificultades provocadas por una falla eléctrica, recientemente solucionada por trabajadores de la Organización Básica Eléctrica (OBE).
«Indudablemente las limitaciones con la generación eléctrica impactan en el abasto de agua», reconoció la dirigente.
Según explicó, el pasado jueves se entregó combustible a los territorios para organizar una distribución emergente de agua mediante camiones cisterna, conocidos popularmente en Cuba como pipas.
La funcionaria reveló además un dato preocupante sobre el estado de la infraestructura hidráulica provincial: de las 177 fuentes de abasto de agua existentes en Pinar del Río, 52 presentan desperfectos.
La combinación de apagones prolongados y dificultades para obtener agua incrementa las complicaciones cotidianas de las familias, particularmente en hogares donde no existen reservas suficientes o medios alternativos para almacenar y bombear el líquido.
En su publicación, Ramos también se refirió al aprovechamiento de la energía producida por los parques solares fotovoltaicos instalados en la provincia.
Según explicó, desde junio Pinar del Río ha utilizado esa generación para gestionar el suministro eléctrico cuando se agravan las dificultades del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Sin embargo, aclaró que, cuando la situación del sistema nacional se vuelve más compleja, esa producción se transfiere al conjunto del país para intentar equilibrar la disponibilidad y garantizar los servicios considerados vitales.
La explicación deja claro que la electricidad producida por los parques solares de Pinar del Río no permanece necesariamente destinada al consumo de la propia provincia, sino que puede utilizarse para atender necesidades del sistema nacional.
La situación descrita por Ramos coincide con el agravamiento de la crisis eléctrica en otras provincias, donde las autoridades han reconocido restricciones que reducen drásticamente las horas de servicio a la población.
Este mismo domingo, la Empresa Eléctrica de Guantánamo anunció que solo podría ofrecer alrededor de dos horas de electricidad diarias por cliente, debido a las severas limitaciones energéticas.
La medida supone que los residentes podrían permanecer aproximadamente 22 horas al día sin corriente, aunque la empresa no estableció horarios específicos ni precisó durante cuánto tiempo mantendría esas restricciones.
Un día antes, la Empresa Eléctrica de Holguín había anunciado la suspensión del sistema de rotación de circuitos cada 12 horas en la ciudad, alegando dificultades para sostener el esquema habitual de distribución.
La decisión provocó críticas entre los residentes, algunos de los cuales cuestionaron que existiera realmente una rotación regular, debido a la duración de los apagones que ya venían experimentando.
Matanzas enfrenta un panorama igualmente complicado. Un reporte divulgado documentó cortes de casi 70 horas consecutivas en los poblados de Manuelito y Bolondrón, mientras numerosos circuitos de la provincia acumulaban entre 40 y 60 horas sin electricidad.
Las autoridades eléctricas matanceras reconocieron que la afectación provincial superaba los 130 MW y que algunos circuitos presentaban problemas técnicos adicionales cuando se intentaba restablecer el servicio.
Los anuncios de Pinar del Río, Guantánamo, Holguín y Matanzas muestran la dimensión territorial de la crisis energética, que ya no se limita a interrupciones programadas de varias horas, sino que en determinadas localidades mantiene a los consumidores durante varios días sin electricidad.
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