
Mientras Cuba acumulaba el sábado un déficit de generación eléctrica de 2.042 MW —con circuitos en varias provincias apagados por 30, 40 y más horas consecutivas—, Miguel Díaz-Canel se reunía en el Memorial José Martí con más de medio centenar de jóvenes artistas para celebrar el 40 aniversario de la Asociación Hermanos Saíz y hablarles de sueños, belleza y construcción socialista.
El mandatario abrió el encuentro —que se extendió por cerca de dos horas— con una declaración que, en cualquier otro contexto, podría pasar por «poesía»: «La construcción socialista [...] es también la disputa por el sentido, por los sentimientos, por la belleza, por la espiritualidad y por los símbolos que crea una sociedad tan justa y tan inclusiva como la nuestra».
Una sociedad donde la inflación oficial superó el 25% interanual en agosto de 2026 y donde el 94% de la población, según estudios independientes, vive bajo el límite de pobreza extrema.
Díaz-Canel instó a los creadores a «seguir estimulando esa creación comprometida sin renunciar a la experimentación estética ni a la complejidad» y los llamó a resistir lo que describió como un intento de «colonizar la cultura» por parte de «los poderes hegemónicos». Que el pueblo cubano lleva años sin poder dormir por los apagones fue, en el discurso oficial, una brillante ausencia.
La ironía no escapó a los cubanos en redes sociales. «¿Cómo vas a soñar en un país en que no puedes dormir?», escribió un internauta. Otro fue más directo: «Hagan el favor del despertar al presidente… que deje de soñar si es que puede, que el país que dirige se está cayendo a pedazos». Un tercero apuntó: «Soñarán ustedes que pueden dormir, ya que no tienen apagón como el pueblo».
Incluso una participante del acto, la periodista y poeta Yeilén Delgado Calvo, describió sin querer la magnitud del desastre al contar cómo «las noches de apagón se convierten en horas de aprendizaje y solaz para los más pequeños» desde los portales de su barriada.
El acto incluyó la entrega del Premio Maestro de Juventudes a cerca de una veintena de personalidades: Marilyn Bobes, Mirtha Ibarra Collado, Jorge Fornet y Liuba María Hevia, entre otros. El único extranjero distinguido fue el teólogo brasileño Frei Betto, asesor del régimen para el Programa de Soberanía Alimentaria, cuya trayectoria de consejos gastronómicos para Cuba merece capítulo aparte.
En diciembre de 2021 publicó en Granma que en Cuba «no hay hambre», aunque los cubanos «tienen mucho apetito». En marzo de 2022 recomendó en la Mesa Redonda freír cáscaras de papa como aperitivo: «La cáscara de papa [...] es excelente para picar cuando se toma un trago. Frita es excelente». En junio de 2024 invitó a los cubanos a sembrar «incluso en las ventanas» de sus casas.
La distinción a Betto había sido entregada antes del acto oficial. el jueves 15, por el presidente de la AHS, Yasel Toledo Garnache, quien describió a la organización como una entidad que aspira a ser «útil, mucho más allá de la cultura». Útil, sí, aunque sea para premiar a quien le dice a un pueblo hambriento que lo que tiene es apetito.
Cuba ha sufrido ocho caídas totales del Sistema Electroenergético Nacional durante 2026, y se estima que más 1.6 millones de cubanos habrían abandonado la isla desde 2020. Un internauta lo resumió con la precisión que suele faltar en los discursos oficiales: «No todo es conmemoración, existen muchos poblados y municipios con más de 48 horas de apagón [...] La situación del cubano es extremadamente crítica».
Díaz-Canel cerró su intervención convencido de que los miembros de la AHS demuestran «que por muy duros que sean los tiempos, nosotros como pueblo tenemos la capacidad, con nuestro propio talento, con nuestro propio trabajo, con nuestro propio esfuerzo y con nuestra cultura, de salir adelante». El pueblo cubano, mientras tanto, sigue esperando que alguien le devuelva la luz.
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