La fotógrafa cubana Laura Ibonth (@lauraibonth) publicó un reel en Instagram de casi tres minutos en el que sale al paso de los estereotipos más extendidos contra las mujeres cubanas, y su mensaje encendió una discusión polarizada entre sus seguidores.
El video arranca con una enumeración directa de los prejuicios que la creadora se propone desmontar: «La mujer cubana es bella hasta que abra la boca. Son chusmas, vulgares, escandalosas, gritonas, no saben comportarse, qué maleducadas son, qué vulgares, qué groseras, no tienen nada en la cabeza, son brutas, no son para nada inteligentes, les falta clase, estilo, elegancia, gesticulan mucho».
Lejos de negar que algunas mujeres cubanas puedan encajar en esa descripción, Laura Ibonth reconoce que «existen mujeres cubanas que cumplen con todas estas características», pero sostiene que ese perfil no define a la totalidad.
Su argumento central es una reivindicación de la autenticidad cubana frente a lo que considera un prejuicio reduccionista: «Me parece tan básico que nos reduzcan a ese estereotipo tan barato, ese prejuicio tan barato, de verdad. Tienes que conocer a más mujeres cubanas, para que puedas hacer una definición un poco más completa».
La también cineasta contrapone a los estereotipos una imagen distinta: «La mujer cubana es una mujer llena de arte y de cultura, de sabiduría, de la vida», trabajadora, independiente, educada y capaz de proyectarse con éxito incluso sin acceso a formación académica formal.
El punto que más debate generó fue su defensa de la franqueza cubana como virtud, no como defecto: «La mujer cubana nunca va a fingir una conducta, es lo que es y punto. Dice lo que piensa, aunque no le gusta a la mayoría de las personas, defiende su punto. No importa cuál sea el costo, lo defiende. No somos hipócritas, somos muy directas».
Laura cerró su mensaje con una definición propia: «La mujer cubana es una mujer muy completa. Siempre le he dicho, una mujer que es bella tanto físicamente como mental y espiritualmente».
Entre los comentarios que acumuló el video, las reacciones fueron de todo tipo. Algunos seguidores aplaudieron sin reservas: «La mujer cubana es la mezcla perfecta de intelecto, musicalidad y ritmo. Es una madre excelente, sabia por naturaleza, con una alegría contagiosa y saber estar. Solo por caminar se nos identifica y, al bailar, somos únicas. Ante la vida siempre buscamos soluciones».
Otros defendieron la expresividad cubana con igual contundencia: «Esas son críticas de personas a las que les gusta controlar a las mujeres que se expresan libremente. A la mujer cubana le gusta hablar libremente, tanto en Cuba como adondequiera que vaya, le guste a quien le guste. ¡Nos da un carajo lo que piensen!»
Varios comentarios apuntaron al sistema político como causa de fondo: «Desgraciadamente el comunismo ha arruinado nuestra cultura de una manera muy profunda. Lo que se ve en las redes sociales deja mucho que desear, no solo en lo que se refiere a la mujer, sino también al hombre».
Uno de los comentarios más reveladores fue el de una seguidora que confesó: «A mí me dicen que no parezco cubana por mi forma de hablar», una frase que resume la tensión identitaria que atraviesa a buena parte de la diáspora.
Este video se inscribe en un debate que lleva meses activo entre creadoras cubanas de la diáspora que rechazan la imagen de vulgaridad y escándalo que ciertos contenidos virales proyectan de su comunidad, y que en julio de 2026 la propia Laura Ibonth ya había protagonizado con otro video sobre la belleza de la mujer cubana.
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