Mientras diplomáticos del régimen cubano protagonizaban este lunes un acto de repudio contra activistas que denunciaban las violaciones de derechos humanos en la sede de Naciones Unidas, José Daniel Ferrer difundía un video grabado en una cárcel de Holguín que muestra a un preso con numerosas lesiones en la piel, atribuidas a picaduras de chinches, y que denuncia la falta de medicamentos para tratarlas.
El líder opositor publicó la grabación en Facebook y explicó que las imágenes fueron tomadas hace aproximadamente un mes en la Prisión Provisional de Holguín, donde, según denunció, los reclusos enfrentan graves problemas de insalubridad y carecen de atención médica adecuada.
«El terrible drama que sufren los presos políticos y comunes en Cuba. Este video fue tomado hace un mes en la Prisión Provisional de Holguín. Hay miles de presos en Cuba en similares condiciones», escribió Ferrer junto a las imágenes.
La grabación muestra a un hombre que exhibe distintas partes de su cuerpo, cubiertas de marcas y lesiones que los presentes atribuyen a las chinches. Mientras la cámara recoge el estado de su piel, otra persona insiste en que las imágenes deben darse a conocer.
«Miren las condiciones en que se encuentran los presos aquí, mira la chinche, todo lo provoca la chinche, caballero. Para que el mundo vea», se escucha al comienzo del video.
«Mira las condiciones que están los presos aquí. Miren los pichazos de chinche, eso es de la chinche, caballero. Mira para acá, no hay medicina, no hay nada», afirma.
En otro momento, quien sostiene la cámara pide al recluso que muestre las zonas afectadas de su cuerpo para dejar constancia de la situación.
«Miren, caballero, para que ustedes vean, para que el mundo vea las condiciones que están los presos», repite.
Uno de los testimonios más preocupantes aparece cuando el propio recluso denuncia que los medicamentos solicitados nunca llegan, a pesar de las promesas que reciben diariamente.
«Dile que no nos dan los medicamentos, que todos los días están engañándonos», expresa el hombre, quien asegura que constantemente les dicen que deben esperar hasta el día siguiente, sin que finalmente reciban los fármacos.
Después de los primeros segundos, Ferrer interviene con una denuncia más amplia sobre el estado de las prisiones cubanas.
«En las cárceles de la tiranía castrocomunista, miles de presos comunes y centenares de prisioneros políticos tienen que lidiar con plagas de chinches, mosquitos, roedores», afirma el opositor.
Ferrer sostiene que los reclusos también enfrentan hambre, desnutrición, violencia, torturas físicas y psicológicas, así como confinamientos en celdas de castigo.
También denuncia el riesgo de contraer tuberculosis, sarna y otras enfermedades infecciosas, además de las consecuencias del consumo de agua contaminada.
«No tienen en la mayoría de las prisiones agua potable y en muchas el agua es muy escasa. La pésima higiene afecta a la mayoría de los presos. La insalubridad atenta contra su salud», asegura.
El opositor menciona además enfermedades parasitarias como la amebiasis y la giardiasis, junto con brotes diarreicos que atribuye a las malas condiciones sanitarias.
«En fin, las cárceles del régimen castrocomunista son un verdadero infierno en la tierra», concluye Ferrer.
La publicación coincide con una jornada de enfrentamientos verbales en Naciones Unidas, donde representantes del régimen cubano protestaron contra un evento organizado por la Misión Permanente de Estados Unidos para abordar la situación de los derechos humanos en la Isla.
Este lunes, diplomáticos cubanos increparon a activistas durante el encuentro «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta», celebrado en la sede del organismo internacional en Nueva York.
Según denunció el propio Ferrer, quien participaba en el evento, los representantes del régimen interrumpieron con gritos de «terroristas» y «fuera de la ONU» a quienes exponían denuncias sobre presos políticos, trabajo forzado y corrupción en Cuba.
En la actividad también participaron el artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara, excarcelado y obligado a salir de Cuba el 18 de julio de 2026, después de cinco años de prisión, y Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano.
El episodio ocurrió después de que el representante permanente de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, cuestionara públicamente la celebración del encuentro, al que calificó de maniobra política contra su Gobierno.
«Cuba no se dejará intimidar, chantajear ni silenciar», había declarado el diplomático, quien sostuvo que el evento respondía a una campaña de Washington contra la soberanía cubana.
El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, respondió a los cuestionamientos de Soberón y defendió la participación de ex presos políticos y especialistas que documentan las prácticas represivas del régimen.
En ese contexto, la difusión de las imágenes de Holguín aporta una dimensión concreta a las denuncias que estaban siendo discutidas en Nueva York: la situación de personas privadas de libertad que aseguran vivir entre plagas y sin acceso oportuno a medicamentos.
Archivado en:
