Leidys Barrabí, una madre cubana de 25 años que construyó su propio negocio de belleza en Miami, volvió a compartir esta semana en Instagram el video que en junio hizo viral su caso, publicándolo desde su salón Heaven's SPA BY Leidys.
El video original, en el que Barrabí anunciaba con voz quebrada que había recibido la orden, se convirtió en uno de los testimonios más visibles de la crisis migratoria que afecta a cubanos con formulario I-220A. En aquella grabación, la joven resumió su situación con una frase que resonó entre miles de seguidores: «Soy una madre cubana de 25 años que llegó a este país hace cuatro años, con muchos sueños y ganas de salir adelante. Hoy, después de años de sacrificio, de levantar mi negocio desde cero, de construir un salón exitoso aquí en Miami y de crear una vida estable para mi hija y mi familia, recibí esta noticia».
Barrabí llegó a Estados Unidos en 2022 tras una travesía que comenzó en Nicaragua, cargando más de 10,000 dólares en deuda y, según sus propias palabras, «una mochila llena de sueños». Empezó trabajando en un salón ajeno, luego alquiló un pequeño espacio, después montó un estudio en casa y finalmente logró abrir su propio negocio.
El caso de Leidys es uno de los muchos que reflejan la compleja situación migratoria que enfrentan los cubanos en Estados Unidos. Sigue todos los desarrollos en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
«Trabajé más de 14 horas al día durante años, sin fines de semana, sin vacaciones, ni vida social, porque tenía una meta muy clara: reunir el dinero suficiente para cumplir el sueño de abrir mi propio salón de belleza», relató en una publicación de julio.
Al ingresar al país, como miles de cubanos de esa época, recibió un formulario I-220A —una orden de libertad bajo supervisión emitida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE)— que no equivale a un parole ni a una admisión formal, lo que le impide acogerse automáticamente a la Ley de Ajuste Cubano. Su esposo, también portador de un I-220A, comparte una situación legal similar. Además, la madre de Barrabí recibió igualmente una orden de deportación.
La orden la enviaría a Ecuador, un país con el que la joven afirma no tener ningún vínculo. Desde noviembre de 2025, Ecuador opera como destino de deportación para cubanos bajo un acuerdo de cooperación con el gobierno estadounidense, dado que Cuba se niega a recibir a quienes estuvieron fuera del país desde antes de 2017.
Su caso se encuentra actualmente en apelación ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) tras el rechazo de un primer recurso en septiembre. La apelación, por sí sola, no suspende automáticamente la deportación, lo que mantiene a Barrabí en una situación de incertidumbre permanente mientras sigue operando su negocio.
El panorama que enfrenta no es excepcional: los arrestos de cubanos por ICE aumentaron un 463% entre octubre de 2024 y enero de 2026, hay más de 42,000 cubanos con órdenes de deportación activas en Estados Unidos y en los primeros cinco meses de este año fueron deportados 612 en 18 operaciones distintas.
A pesar de todo, Barrabí mantiene un tono de esperanza en sus publicaciones y pide a sus seguidores mensajes de aliento. «Sigo creyendo que Dios tiene el control de mi vida y seguiré luchando más fuerte que nunca. Porque hay algo más grande que mis miedos: las ganas de seguir adelante y de construir un futuro mejor para mi hija y para mi familia», afirmó en el video que volvió a circular esta semana.
Las cortes de inmigración en Miami han adelantado audiencias que estaban programadas para 2028 y 2029, lo que reduce drásticamente el tiempo de preparación de los casos de cubanos como el de Barrabí, cuyo futuro en el país que eligió para criar a su hija sigue sin resolverse.
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