El artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara publicó un video en su cuenta de Facebook en el que relata, con una mezcla de indignación y emoción contenida, lo que vivió durante el acto de repudio que diplomáticos cubanos protagonizaron en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, y lo conecta directamente con la represión que él mismo sufrió en Cuba antes de ser encarcelado.
El fundador del Movimiento San Isidro, que lleva apenas tres meses en Estados Unidos tras ser expulsado de Cuba en julio de 2026 después de cumplir cinco años de prisión, describió el momento en que entró al foro «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta» —organizado por el embajador estadounidense Mike Waltz el 19 de octubre— y se encontró con una multitud gritando que en un primer instante no reconoció como un acto de repudio.
«De momento caigo que es un mitin de repudio que nos están haciendo a nosotros en Estados Unidos», relató.
Lo que siguió fue una reacción visceral: su cuerpo lo transportó de regreso a La Habana, a los actos de hostigamiento que él mismo padeció durante años antes de terminar entre rejas.
«Imagínense esas personas sueltas en La Habana. Imagínense esas personas con la libertad plena de poder entrar a tu casa, inclusive poderte golpear, poder romper todo lo que pueda, porque tú no estás protegido en La Habana», dijo, dirigiéndose tanto al pueblo cubano como a las instituciones internacionales presentes en el foro.
Esa diferencia —la seguridad que sintió en la ONU frente a la desprotección total de los activistas en la isla— es el eje de su reflexión. «No pueden hacer nada ahora mismo, estamos aquí en el lugar de la libertad», pensó en ese momento. Pero de inmediato vino la otra cara: «Imagínense vivir eso desprotegido totalmente en la boca de la bestia. Y como la bestia te muerde, te machuca, te vuelve a escupir, te vuelve a masticar de nuevo, parte tus huesos impunemente».
Otero no habla en abstracto. Antes de ser detenido el 11 de julio de 2021 y condenado a cinco años de prisión, sufrió más de 90 detenciones arbitrarias en menos de tres años, actos de repudio organizados por el Estado, allanamientos y huelgas de hambre. Amnistía Internacional lo reconoció como preso de conciencia y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria calificó su encarcelamiento de arbitrario.
El acto de repudio en la ONU fue protagonizado por la delegación cubana encabezada por Ernesto Soberón Guzmán, que gritó «terroristas», «mentirosos» y «fuera terroristas de la ONU» al término del foro. El embajador Waltz lo denunció públicamente como «una turba de diplomáticos del régimen cubano en la ONU acosando a ex presos políticos».
La respuesta del régimen no tardó. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó a Otero de «delincuente» y «artista de circo» en una conferencia de prensa, cuestionando incluso su trayectoria artística. Otero no respondió a los insultos, sino que los usó como argumento: «Esos mismos personajes que nos acusan a nosotros de ser vulgares, de ser barrioteros, como dicen ellos, se portan así en la ONU».
Para el artista, el episodio tiene un valor que va más allá del escándalo diplomático: es una señal de desesperación del régimen y, al mismo tiempo, un mensaje de aliento para quienes resisten dentro de Cuba. «Eso que vivimos en la ONU es un reflejo de lo fea y de lo horrible que es la dictadura cubana», concluyó.
La votación anual en la ONU sobre la resolución cubana contra el embargo estaba prevista para el 27 y 28 de octubre, en un contexto en que el apoyo a esa resolución ha caído de 187 votos en 2024 a 136 en la sesión extraordinaria de julio de 2026.
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