
En medio del deterioro de los servicios hospitalarios y la escasez de medicamentos en Cuba, familiares residentes en el exterior están enviando dinero mediante Zelle a un supuesto sanador de Artemisa que afirma poder combatir enfermedades graves, incluido el cáncer, con bendiciones y preparados de vitaminas elaborados por él mismo.
La práctica fue descrita en un reportaje de Havana Times que examina cómo la crisis del sistema sanitario cubano ha creado un escenario en el que personas enfermas y sus familiares buscan alternativas fuera de la medicina convencional.
El protagonista es Y. F., un hombre que se presenta como sanador y reside en el municipio de San Cristóbal, provincia de Artemisa.
Según la investigación, desde finales de septiembre cubanos que viven fuera de la Isla lo contactan por WhatsApp y realizan transferencias mediante Zelle para que atienda a familiares enfermos que permanecen en Cuba.
De acuerdo con la descripción del medio, el procedimiento comienza con una videollamada en la que el hombre conversa con el paciente y le ofrece sus bendiciones.
Días después, la persona recibe preparados de vitaminas que el propio sanador elabora y a los que atribuye supuestas propiedades para combatir enfermedades potencialmente mortales.
Y. F. utiliza Facebook para difundir testimonios de personas que atribuyen su recuperación a sus intervenciones. En algunas publicaciones, los participantes aseguran haber superado enfermedades graves después de recibir pronósticos desfavorables en hospitales cubanos.
Uno de los casos descritos corresponde a una joven que aparece en una transmisión junto al supuesto sanador. Durante la conversación, él asegura que los médicos del Hospital Hermanos Ameijeiras no habían encontrado una solución para su enfermedad y atribuye la mejoría a la decisión de acudir a su consulta.
En otra grabación, una mujer afirma haberse recuperado de un cáncer de mama que, según su propio relato, se había extendido al cerebro y a otras partes del cuerpo. La paciente atribuye esa supuesta recuperación a las bendiciones y vitaminas del hombre.
Sin embargo, ninguno de esos testimonios constituye una confirmación médica independiente de los diagnósticos, de las remisiones mencionadas ni de una relación causal entre los preparados y la evolución de los pacientes.
El reportaje señala que las publicaciones del sanador generan miles de reacciones en Facebook y que, en los días destinados a recibir enfermos, se congregan numerosas personas en su vivienda.
Quienes acuden presencialmente deben llevar recipientes para transportar los preparados y, según la investigación de Havana Times, se les solicita una cantidad de 100 pesos cubanos por consulta, además de otras aportaciones presentadas como voluntarias.
El hombre sostiene que esas contribuciones se utilizan para mantener su actividad y ayudar a personas necesitadas. No obstante, Havana Times señala que no existe una fiscalización conocida del dinero recaudado ni una comprobación sistemática de la efectividad de los procedimientos que ofrece.
El artículo tampoco establece cuánto dinero recibe mediante Zelle, cuántos familiares residentes en el extranjero han realizado pagos ni cuáles son las cantidades transferidas.
La investigación también menciona a un curandero conocido como Jorge Goliat, que alcanzó notoriedad en La Habana por realizar supuestas intervenciones con un machete y emplear plantas medicinales.
Según los antecedentes recopilados por Havana Times, en abril de 2021 la agencia Reuters documentó la presencia de más de un centenar de personas que aguardaban para recibir sus procedimientos, entre los que figuraban diagnósticos realizados mediante marcas de humo sobre papel.
Aquel hombre afirmaba poder tratar tumores y otras enfermedades, aunque esas capacidades tampoco estaban acreditadas mediante pruebas médicas.
La atención que despertaron sus prácticas llegó a provocar visitas de agentes policiales y funcionarios sanitarios, según los antecedentes citados por el reportaje.
La ausencia de comprobaciones médicas sobre las supuestas curaciones adquiere especial relevancia cuando se trata de enfermedades oncológicas, cuyos tratamientos requieren diagnósticos, seguimiento especializado y decisiones clínicas basadas en evidencia científica.
Sin embargo, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos es contundente al afirmar que no existen pruebas de que las vitaminas, las hierbas medicinales, los suplementos alimenticios o sus combinaciones puedan curar el cáncer, detener su crecimiento o impedir su reaparición.
La institución también señala que algunos productos naturales pueden interferir con los tratamientos oncológicos y recomienda consultar con los profesionales sanitarios antes de consumirlos.
Pero la situación crítica en la atención oncológica cubana, marcada por la escasez de medicamentos, el deterioro de equipos hospitalarios y las dificultades para acceder a tratamientos especializados es un caldo de cultivo para la aparición de estas prácticas.
En octubre, informaciones basadas en cifras oficiales reconocieron que más de 70 personas mueren diariamente de cáncer en Cuba y que faltan aproximadamente 300 de los 395 medicamentos que produce la industria farmacéutica nacional y están incluidos en el cuadro básico de salud.
Las cifras también reflejaron un deterioro de la supervivencia oncológica de niños y jóvenes, cuya tasa descendió del 85% al 65%, según los datos presentados por las autoridades cubanas.
La falta de medicamentos ha obligado a numerosas familias a recurrir a redes de solidaridad, donaciones y compras en el exterior para continuar tratamientos prescritos.
En agosto, por ejemplo, familiares de una joven cubana con cáncer solicitaron ayuda pública para conseguir medicamentos de quimioterapia que no estaban disponibles en el sistema hospitalario.
Ese escenario permite comprender por qué algunos enfermos y sus allegados buscan soluciones adicionales, aunque la desesperación ante la falta de atención no convierte en eficaces los tratamientos que carecen de respaldo científico.
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